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Nombramiento de Mahchupyan: ¿Nuevo paso de la política de negación turca?

Preocupación en la comunidad armenia de Turquía

 

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El periódico turco Sabah, que llegó a ser considerado en los últimos tiempos como el portavoz del gobernante Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP), anunció recientemente el nombramiento de Etienne Mahchupyan como asesor principal del primer ministro turco Ahmed Davutoglu.

En su edición del 25 de octubre, Sabah “adornó” la noticia sugiriendo que luego del “constructivo” mensaje que dio a conocer Recep Tayyip Erdogan el último 24 de Abril, esta designación como asesor-jefe, se trataba de un paso importante, esta vez tomado por Davutoglu, en dirección a la “normalización” de las relaciones entre Turquía y Armenia (es el término utilizado en los protocolos entre Ankara y Ereván).

Este nombramiento fue considerado por la prensa turca como una importante medida que ayudaría a Davutoglu en su política hacia las minorías y en la mejora de los vínculos entre Armenia y Turquía. Simultáneamente, Mahchupyan negó la orientación armenio-turca de su nombramiento, otorgando un papel más significativo para sus tareas como asesor. Enfatizó que se trataba de una convincente propuesta que él aceptó de buen grado. Mientras tanto, los medios turcos enfatizan sus raíces armenias, subrayando que el AKP logró llevar a un armenio a la posición de asesor jefe del nuevo Primer Ministro.
¿Quién es Etienne Mahchupyan?

La relación de Mahchupyan con Davutoglu es antigua en el terreno intelectual. Se conocieron cuando Davutoglu era investigador, y su relación continuó cuando éste se convirtió en Ministro de Asuntos Exteriores. Mahchupyan formaba parte del “Consejo de Sabios”, creado por el gobierno turco para encontrar una salida a la cuestión kurda. Luego de graduarse en prestigiosas universidades como las de Ankara y Bogazici, Mahchupyan fue docente en esas casas de estudio. Luego se independizó y trabajó consultor para otras empresas. En 1996 puso fin a su tarea empresarial e ingresó en la política, escribiendo numerosas columnas en medios de comunicación de orientación democrática y progresista.

Mahchupyan es autor además de decenas de informes científicos, monografías y libros, orientados principalmente a la democratización y orientación occidental de Turquía, las relaciones del estado con las fuerzas armadas, la religión, la democratización del estado, las relaciones turco-kurdas y otros temas.

Desde 2001 Mahchupyan trabajó para el periódico conservador Zaman, fuertemente relacionado con el movimiento Gülen del predicador islámico Fethullah Gülen, proponiendo la idea de que los islamistas poseen el mayor potencial para la creación de una nueva Turquía.

Etienne Mahchupyan fue también uno de los mejores amigos de Hrant Dink. Además de coincidir en sus ideas políticas, ambos pasaban su tiempo libre paseando juntos, apostando en los hipódromos y discutiendo con pasión todo lo relacionado con el fútbol. Su posible nombramiento como diputado del AKP jamás se discutió entre ellos.

Mahchupyan, que con frecuencia escribía para el periódico Agós, asumió el cargo de editor en jefe tras el asesinato de Hrant Dink en 2007.

 

Como defensor del Partido de la Justicia y Desarrollo

Luego de renunciar en 2010 a su cargo en Agós, Mahchupyan regresó a su trabajo en Zaman. En los primeros años del AKP en el poder, algunos referentes demócratas y liberales no compartían la posición conservadora e islámica del partido. Mahchupyan, que era considerado un intelectual con tendencia demócrata de izquierda estaba entre ellos.
Los lentos pasos y la reacia postura del AKP hacia la democratización de Turquía, que incluía la demora de la búsqueda de una solución al diferendo turco-kurdo, causaron que las fuerzas políticas antes mencionadas dejaran de apoyar al gobierno. Inmediatamente después, los seguidores del movimiento Gülen también se retiraron de las posiciones a favor del gobierno.

Pero, pese a trabajar en el periódico gulenista, Mahchupyan se puso de lado de Erdogan y defendió la posición del AKP durante el enfrentamiento Gülen-Erdogan de hace un año. Esto causó gran sorpresa en los lectores de Mahchupyan, que estaba muy bien considerado por los gulenistas. Como una confirmación de sus nuevos puntos de vista políticos, Mahchupyan recibió una invitación para sumarse a Aksam, el periódico más oficialista de Turquía, ofrecimiento que aceptó de inmediato.

Es más, recientemente Mahchupyan defendió a Erdogan durante el crítico episodio provocado por los dichos del ahora presidente: “lo siento, incluso yo mismo he sido llamado armenio”.

Poco después, durante una entrevista, Mahchupyan vinculaba la conducta de Erdogan a su propio padre. Poco le importaron las fuertes críticas de la comunidad armenia y los círculos demócratas por el fuerte y brusco giro que llevó adelante y su incondicional apoyo a las políticas del AKP, Mahchupyan continuó insistiendo que el AKP era una oportunidad para destruir el kemalismo y el militarismo, como pasos previos a la fundación de una nueva Turquía, donde los armenios puedan participar activamente.

El nombramiento de Mahchupyan como nuevo paso en la política de negación del Genocidio

El nombramiento de un armenio como principal asesor de un Primer Ministro turco es importante de hecho, independientemente de si ese individuo se considera a si mismo armenio o no, o si se hace hincapié en su origen étnico o nacionalidad turca, si pone de relieve posturas honestas y la aceptación de cuestiones históricas relacionadas a su origen étnico o la democratización de Turquía, o su propia coherencia.

Es difícil suponer que incluso un talentoso intelectual como Mahchupyan pueda ser lo suficientemente prudente para evitar convertirse en un instrumento de la política antiarmenia y renuncie al alto cargo de “jefe de asesores”.

Aunque Mahchupyan luego de aceptar la oferta como jefe de asesores, no aclaró acerca de las posibles áreas de su futura actividad, es obvio para todo el mundo que Turquía adoptó esta medida en los umbrales del Centenario del Genocidio de los Armenios, con el manifiesto fin de demostrar al mundo su generosidad y la ausencia de conflictos con su minoría armenia.

Pero el truco del AKP, dirigido especialmente a la comunidad internacional, no tiene la misma trascendencia en el interior de Turquía, donde su propio electorado y los simpatizantes de los partidos que se retratan como democráticos, consideran como una traición la designación de un armenio para tan elevada responsabilidad.

Es posible que el gobierno turco intente explicar a sus partidarios el nombramiento de Mahchupyan, comparándolo con los numerosos ejemplos de armenios que desempeñaron altos cargos durante el Imperio Otomano. Dicha tradición fue continuada por los Jóvenes Turcos, un factor, que no les impidió continuar con la ejecución del Genocidio Armenio.

Lo que estamos presenciando, no es un avance ni un intento de diálogo, sino más bien un perverso juego diplomático sin sentido para los armenios, en el por desgracia Armenia es involucrada. La invitación cursada personalmente a Erdogan por el presidente de Armenia a participar de las conmemoraciones del 100° aniversario del Genocidio Armenio, y que se asemeja a una invitación a una boda, fue considerada por la parte armenia como una jugada diplomática brillante, seguida de la trivial declaración: “La pelota está ahora en el campo rival”. Pero pese a la “orgullosa y victoriosa” salida, es hora de darse cuenta que el objetivo del juego no es enviar constantemente la pelota al campo rival, sino marcar un gol.

Utilizando esa lógica debemos entender que el golpe armenio rebotó. El nombramiento de Mahchupyan es uno de los pasos más importantes dados por Turquía, que se prepara para enfrentar los acontecimientos del Centenario. Otro golpe que no hay que descartar para un futuro próximo podría ser la candidatura del armenio Margar Esayan como miembro del Parlamento de Turquía.

Aline Ozinian
CivilNet

 

 

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