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¿Podrá la Revolución de Terciopelo cambiar los patrones demográficos de Armenia?

Se reduce y envejece la población

Ereván (Lusine Sargsyan para EVNReport).- En 2007, el expresidente Serge Sarkissian anunció su ambicioso proyecto de aumentar la población de Armenia a cuatro millones de personas para 2040. Su estrategia en ese momento se basaba en tres pilares: reducir sustancialmente las tasas de emigración, aumentar la natalidad y la esperanza de vida, y crear condiciones para el retorno de aquellos que abandonaron el país. Sin embargo, según un informe de la ONU, se proyecta que la cantidad de habitantes disminuirá a 2.7 millones en 2050 y a 1.8 millones en 2100. En el peor de los casos, la población podría ser de 2 millones para mitad de siglo.

Nota-demografia

Sin embargo, tras la “Revolución de Terciopelo”, las siniestras proyecciones demográficas han comenzado a mostrar algunos desarrollos positivos.

Armenia ha estado envuelta en una migración masiva luego del Movimiento Karabagh de 1988 y los devastadores años que siguieron, con el terremoto de Spitak, los cambios sociopolíticos radicales, el bloqueo económico, la guerra y el colapso de la Unión Soviética. De hecho como resultado de la tragedia de Gyumrí, 25 mil personas murieron, 200 mil se quedaron sin hogar y 50 mil nunca regresaron.

La emigración masiva durante los primeros años de la independencia se caracterizó como de “supervivencia”. De hecho, entre 1992 y 1994, este había sido un factor marcado en todas las repúblicas exsoviéticas. En el sur caucásico esto estuvo explicado por los conflictos étnicos, la situación política y las guerras. Durante dichos años, 980.000 personas abandonaron Armenia, pero solo 370.000 (casi un 37%) regresaron. Los principales destinos fueron los países de la Comunidad de Estados Independientes –principalmente Rusia- Estados Unidos y otras naciones europeas.

Este proceso se intensificó entre 2008 y 2014, cuando casi 250.000 personas abandonaron el país. Una publicación reciente del Servicio de Estadísticas de Armenia mostró que la población permanente de Armenia desde el 1º de octubre de 2018 era de 2.969.200.

Según el jefe del Servicio de Migración, Armén Ghazaryan, hay un cambio notable en los flujos de salida y entrada. Este señaló que de acuerdo a los datos recolectados de todos los cruces fronterizos, durante los primeros nueve meses de 2017, la diferencia entre los que ingresaron y los que se fueron del país fue de menos 53.912 personas, mientras que en el mismo período de 2018 fue de -15.695. Sin embargo, dichos números son más significativos cuando se cuenta solo a ciudadanos armenios, siendo de -75.015 en 2017 y +8614 al año siguiente.

En este sentido el funcionario explicó que en lo que va del siglo solo se habían registrado números positivos en 2004, 2005 y 2006, pero que desde entonces estas cifras empezaron a caer.

“Lo que hemos visto a partir de 2007 es la migración en busca de una mejor calidad de vida. Esa es la razón por la cual los guarismos no son altos pero sí consistentes, por ejemplo de 2010 a 2016, la diferencia fue de -40.000 de manera casi constante”, comenta Ghazaryan. “También se ve que las personas se iban con sus familias, lo que significa un cambio demográfico significativo, ya que en estos casos las posibilidades de retorno son muy bajas. Sin embargo, las estadísticas recientes marcan que esta tendencia ha ido cambiando ligeramente de manera positiva.

Fuga de cerebros o migración circular

Según la Estrategia de Seguridad Nacional de Armenia, la migración de personas altamente calificadas es una de las amenazas que tiene el país. En este sentido, Ghazaryan comentó que es extremadamente difícil obtener datos sobre este grupo: “Los números varían dependiendo de qué se define como ‘fuga de cerebros’, si se incluyen doctores, académicos o profesionales”. Al mismo tiempo, también señaló que la migración circular para profesionales de alto nivel es una tendencia positiva porque crea vías para el intercambio y trae capital intelectual del exterior.

Las perspectivas teóricas sobre la migración, que han evolucionado desde el siglo XIX, mostraban que las personas se sentían atraídas por los centros industriales del mundo, como Londres o Nueva York. Actualmente esos puntos son las universidades y centros de desarrollo de alta tecnología, como el Instituto de Tecnología de Massachusetts, la Universidad de Cambridge, Silicon Valley o Bangalore. Según afirma el titular del Servicio de Migración, es una tendencia positiva que estos lugares atraigan a los armenios, por lo que debe fomentarse: “En nuestro mundo interdependiente, hay un gran número de posibilidades que permiten a los profesionales contribuir con sus habilidades y capacidades a su país de origen”.

Razones económicas vs. potencial de desarrollo

En su estudio sobre las razones que inducen la migración, Hrant Mikaelyan, investigador del Instituto del Cáucaso, afirma que las mayores olas de salida del país se han observado durante períodos de crisis, como en 2008, cuando la economía se contrajo en un 9,7%, y en los primeros meses de 2009, cuando el PBI cayó un 15,7%.

En este sentido, Ghazaryan observó que casi el 80% de los que decide abandonar la nación lo hace por preocupaciones económicas, mientras que el número restante se da por el denominado desarrollo humano. Si bien la cantidad de ingresos es uno de los factores desencadenantes a la hora de tomar este tipo de decisiones, existen otras razones, a veces igual de importantes, como mejores condiciones de trabajo y de medio ambiente, un alto nivel de seguridad y cuestiones de salud.

Además, algunas de las consecuencias directas de esto son la urbanización como resultado de la migración interna y el envejecimiento de la población, que si no se mitiga puede representar una amenaza sustancial para la seguridad nacional. El Servicio de Estadística de Armenia estima que alrededor del 36,3% (1.079.400) de la población de Armenia vive en Ereván. La cuestión de una capital superpoblada y una economía altamente centralizada en casi todos los sectores han sido identificadas como algunos de los grandes desafíos económicos y sociales en los últimos años. Empero, el especialista señaló que la urbanización es una tendencia global, que se intensificó con la primera Revolución Industrial y continúa hasta ahora, cuando el mundo ya está experimentando la Cuarta Revolución Industrial.

Una mirada retrospectiva a los patrones demográficos de Armenia muestra que el nivel de urbanización ya era bastante alto durante el período soviético y ha aumentado desde la independencia. Este incremento se debe principalmente a una combinación de inconsistencias en el mercado laboral y una división rural-urbana en el acceso a la educación y las condiciones de vida, lo que resulta en una despoblación de los pueblos fronterizos.

El nuevo programa gubernamental para el desarrollo territorial tiene como objetivo crear un entorno para el desarrollo equitativo y más sostenible de Armenia, no solo centralizado en la capital sino en todo el país. Ghazaryan estuvo de acuerdo en que el envejecimiento es un problema extremadamente grave y la emigración de personas económicamente y reproductivamente activas es uno de los factores que contribuyen a su expansión.

Según el análisis del Fondo de Población de las Naciones Unidas, a partir de 2013, las personas de 60 años o más representaban el 14,4% de la población total de Armenia, y se espera que el número aumente a 31,5% para 2050. Las personas mayores en la estructura de la población implican una carga adicional significativa para el estado, algo que ya está ocurriendo en la mayoría de las naciones europeas. “Sesenta y tres es la edad para jubilarse en Armenia, lo que significa que para 2050 el sistema de pensiones de Armenia estará bajo una presión significativa, y que a su vez implica un serio problema para la economía nacional”, afirmó Ghazaryan. “Esta fue una de las principales razones por las que el gobierno decidió continuar con la implementación del sistema de pensiones obligatorio y establecer así las bases para una transformación más suave”.

Este envejecimiento poblacional, viene acompañado de una baja fertilidad. A partir de 2016, esta tasa fue del 1.6, muy por debajo del 2.1 que se estima que necesita una sociedad para reproducirse. Como afirma el titular del servicio migratorio, este número puede explicarse por problemas en el sistema de salud, por lo que el gobierno ya ha empezado a implementar proyectos destinados a disminuir las tasas de mortalidad infantil, así como a aumentar la calidad del cuidado de los niños. A su vez, otro problema es el aborto de fetos femeninos, siendo la tercera tasa más alta del mundo detrás de China y Azerbaidján. Aproximadamente 115 varones nacen por cada 100 mujeres.

Más allá de que la juventud del siglo XXI es más móvil, la salida también está empujada por ciertos factores del país de origen, como la falta de oportunidades de empleo y sistemas de salud eficientes, y otros más propios del lugar de destino, como la competitividad y un mejor salario. Como concluye Ghazaryan: “La movilidad juvenil es inevitable, pero si hay variantes atractivas en el país, estas salidas se pueden transformar en una migración circular”.

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