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Talaat parece haber encontrado su sucesor

Opinión

erdogan_TalaatHace apenas unos días tomó estado público una nueva agresión a las minorías de Turquía, en este caso en la persona del joven parlamentario de origen armenio Garo Paylan, quien representa a Estambul en el Meclis (Parlamento de Turquía) al Partido Democrático de los Pueblos (HDP). Esta agrupación política prokurda se ha tornado en los últimos tiempos en el objetivo a someter por parte del engendro de sultán que encarna Recep Tayyip Erdogan, quien además de mandar sus huestes militares a avasallar al pueblo kurdo en Diarbekir y las regiones aledañas, lugar donde la minoría de ese origen reside, ahora promueve una ley que retire los fueros parlamentarios a aquellos representantes que osen oponerse a sus siniestros designios. Una ley claramente diseñada para acallar y someter voluntades bajo la amenaza de pronto encarcelamiento.

En Turquía parece haberse sepultado los derechos del hombre representados en políticos opositores, periodistas y activistas de distinto color político, que sin embargo coinciden en alzar la voz contra la tiranía de la que hace gala Erdogan. Una prueba de ellos es el resultado del juicio emprendido por el propio jefe de estado turco contra dos periodistas que tuvieron el coraje de informar que Turquía estaba proveyendo armamento al ISIS. Ambos fueron condenados a prisión por varios años, pero al mismo tiempo tuvieron que enfrentar el fallido ataque de un sicario que a plena luz del día y a los gritos de “Traidor” intentó dar muerte a uno de ellos, Can Dundar, director del periódico turco Cumhuriyet.

Pero hay más aún, el primer ministro turco Ahmet Davutoglu presentó su renuncia al cargo argumentando “problemas personales”. Sin embargo, en su discurso de despedida hizo referencia a la falta de consenso y apoyo a su función por parte del partido gobernante que por supuesto es comandado desde las sombras por el propio Erdogan. ¿Cuál fue el pecado de Davutoglu? Mostrarse un poco más sensible a los reclamos de la Unión Europea lo que le valió cierta consideración de los líderes europeos. Algunos analistas coinciden en señalar que Erdogan comenzó a mirar de reojo el crecimiento de su premier y ante la posibilidad de que éste recibiera algún respaldo de las grandes potencias por su política más moderada, optó por defenestrarlo.

En su ruta al sultanato, Erdogan anunció también que no hará los ajustes en su legislación antiterrorista exigidos por la Unión Europea (UE) para dar luz verde a la eliminación de la necesidad de visado para los ciudadanos turcos. El jefe de estado turco se permitió reprochar a Europa el haber permitido una protesta de militantes kurdos el pasado mes en Bruselas.

Todas estas muestras de salvaje autoritarismo causan preocupación en gran parte del pueblo de Turquía incluyendo a sus minorías armenias. Ocurrido el incidente de Paylan y cuando éste no cesaba de recibir todo tipo de apoyo y aliento de los armenios de todo el mundo, algunos miembros de la comunidad de Estambul censuraban la actuación de Paylan en el Parlamento.

Esto hace pensar que el temor se va apoderando de muchos armenios que ven un potencial criminal en el presidente Erdogan lo que seguramente les altera el ánimo y que probablemente los lleve a recordar las matanzas de hace más de cien años. Muchos de ellos tal vez vean en Erdogan la transfiguración de un nuevo genocida que suceda a Talaat.

Jorge Rubén Kazandjian

 

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