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Turquía: ¿libertad para los violadores de menores pero no para los periodistas?

Contradicciones del negacionismo


Gul esposa
Turquía es, oficialmente, el país que más periodistas encarcela del mundo. Ahora bien, el partido islamista gobernante ha redactado una ley que pondría en libertad a unos 3.000 hombres casados con menores, algunos de los cuales las han violado. El clamor popular sólo ha logrado convencer a los legisladores musulmanes conservadores mayoritarios para que consideren una revisión de la norma.

Los musulmanes, en general, no tienen las ideas muy claras respecto a cuál debería ser la edad mínima legal para contraer matrimonio. El Corán no especifica una. Pero la mayoría de los musulmanes cree que su profeta, Mahoma, se casó con Aisha cuando ésta contaba 9 años, aunque hay algunas fuentes que afirman que se produjo cuando la muchacha tenía 19 o 20. Aun así, varias fuentes modernas –en especial wahabíes– han dictado en los últimos años fetuas extremas. En 2011, el destacado clérigo Salih ben Fawzán, miembro del más alto consejo religioso de Arabia Saudí, dictó una fetua que afirmaba que no había un mínimo de edad para casarse, y que las niñas deberían poder ser desposadas “aunque estén en la cuna”.

En 2014, el gran muftí de Arabia Saudí permitió el matrimonio con menores de quince años y eludió mencionar una edad mínima. Los conservadores turcos no son una excepción y también son propensos a casarse con niñas.

Hace unos meses, el jefe de una sección de la Corte Suprema de Apelaciones de Turquía reveló que se habían registrado casi tres mil matrimonios entre víctimas femeninas de abusos sexuales –violaciones incluidas– y sus atacantes. En una comparecencia parlamentaria, el distinguido juez dijo que niños con edades comprendidas entre los 5 y los 18 años podrían ser sometidos a abusos sexuales en el país, y que las niñas de entre 12 y 15 años son más fácilmente engañadas por los abusadores. Citó un caso en particular en el que tres hombres secuestraron y violaron a una niña; después uno de ellos se casó con ella y las sentencias que pesaban sobre los tres fueron revocadas.

La propuesta del Gobierno turco, ahora en suspenso en el Parlamento, estipula que, para cualquier delito de abuso sexual cometido antes del 16 de noviembre, y siempre que se produzca un matrimonio entre la víctima y el victimario, el anuncio del veredicto se aplazará; y que en el caso de haber ya un veredicto se aplazará la sentencia. Si se aprueba la ley, los abusadores de menores que se encuentran actualmente en la cárcel quedarán en libertad.

El ministro de Justicia, Bekir Bozdag, defiende la ley diciendo que “aborda los problemas que surgen de la realidad de los matrimonios religiosos” que se producen antes de que los contrayentes tengan la edad legal para casarse.

En Turquía, contraer matrimonio por debajo de los diecisiete años es ilegal. Las menores de dieciséis sólo pueden casarse con una sentencia judicial. Pero en realidad son miles las menores que se casan, la mayoría de las veces después de que haya habido una violación y con el consentimiento de las familias. Cuando una menor da a luz, la dirección del hospital tiene la obligación de informar a las autoridades para abrir el correspondiente proceso legal, que puede sustanciarse con penas de cárcel de hasta dieciséis años.

Según las estadísticas oficiales, en la última década un total de 482.908 menores se casaron obligados por sus familias. Sólo en 2015 dieron a luz 18.033 menores, de las cuales 244 tenían menos de quince años. Los casos de abusos de menores registrados han crecido desde los 5.730 de 2005 a los 16.957 de 2015.

Ante las presiones, el Gobierno mostró el pasado día 20 de noviembre síntomas de retirada y dijo que estaba trabajando en una revisión de la ley, cuya votación se fijó para dos días después. Al margen de su resultado, ahí hay un problema. Los juristas han advertido de que la ley, en la redacción propuesta, no incluye un mínimo de edad para las víctimas. Si el Gobierno hubiese seguido adelante con su plan, un hombre de sesenta años que se hubiera casado con una niña de doce mediante procedimientos religiosos se habría beneficiado de la amnistía. La polémica ley turca refleja una mala costumbre entre los musulmanes conservadores.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, dijo una vez en una entrevista que había pedido el traslado en su universidad porque temía “salirse del camino” tras ver que alumnos y alumnas se sentaban juntos en clase.

Reflejando el típico pensamiento islamista, el expresidente Abdulá Gül, cofundador del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo y el más estrecho aliado político (hasta 2014) del actual presidente, Recep Tayyip Erdogan, se casó con su mujer cuando ella tenía 15 años y él 30.

Para la conservadora mentalidad turca, el abuso infantil blanqueado por el matrimonio religioso es algo perdonable; no así el disenso periodístico.

Burak Bekdil
www.gatestoneinstitute.org/

 

 

Epígrafe: El expresidente turco Abdulá Gul y su mujer, Hayrunnisa, se casaron cuando él tenía 30 años y ella 15. En la imagen, durante una recepción celebrada en agosto de 2014.

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