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Turquía logra impunidad en varios frentes

Opinión

Erdogan WashingtonPocos días atrás se conoció la noticia que habían sido levantados los cargos de asalto y agresión a los guardaespaldas de Recep Tayyip Erdogan que acometieron contra los manifestantes que protestaban durante una visita del presidente turco a Washington. La decisión de la Corte Federal estadounidense benefició a más de una decena de individuos que en mayo de 2017 atacaron a golpes a un grupo de pacíficos ciudadanos que haciendo uso de la libertad de expresión mostraban su desacuerdo por la presencia del líder turco en los EE.UU.

La reacción de los congresistas estadounidenses ante el violento episodio había sido inmediata y no fueron pocos los legisladores que reclamaron la estricta aplicación de las leyes contra los atacantes extranjeros. Se sucedieron las declaraciones altisonantes y de circunstancia, pero pronto esas quejas quedaron diluidas en el fárrago informativo internacional.

La diplomacia turca ampliamente reconocida por su hábil estrategia además de sus impresionantes recursos financieros, entró en acción tratando de superar la tensión desatada por la increíble y desmedida acción de los custodios turcos. El Wall Street Journal asegura que la decisión de los tribunales de desechar los cargos contra los turcos fue impulsada a través de la administración Trump, preocupada por restablecer la normalidad de su vínculo con Ankara, presunta asociada en la batalla contra el ISIS.

Los fiscales intervinientes, que habían presentado la acusación formal contra los imputados turcos, habían renovado la acusación contra ellos el 14 de febrero pasado, apenas un día antes de que el entonces secretario de Estado Rex Tillerson viajara a Turquía. Ahora, funcionarios del gobierno estadounidense debieron salir a aclarar que los agentes públicos no recibieron presiones políticas.

Sin embargo, las formas legales parecen seguir siendo respetadas pues aun hay varios imputados en la causa, entre ellos dos ciudadanos canadienses y otros dos turcos residentes en Estados Unidos.

Increíblemente Turquía tampoco padece consecuencias por la acción bélica desatada en Afrin, territorio sirio donde mediante el ataque de sus fuerzas armadas intenta aniquilar al pueblo kurdo, que también lucha en otro frente contra el terrorismo del ISIS.

Ninguno de los grandes poderes internacionales y regionales reacciona frente a las atrocidades desatadas por el régimen de Aliev, más preocupado por eliminar la oposición kurda que contribuir a la pacificación mundial.

En Armenia las operaciones militares turcas son motivo de gran preocupación. “La crisis siria se convirtió en un campo de pruebas de la cambiante política regional”, dice una experta en relaciones internacionales armenias. De acuerdo a su opinión nadie está interesado en la cuestión siria por lo que las promesas internacionales al respecto jamás serán cumplidas.

“De hecho, Turquía lleva a cabo una operación militar y ocupa el territorio vecino de un estado y lo hace con el consentimiento y complicidad silenciosa de Moscú y Washington”, completa Anush Hovhannisian.

Los analistas creen que luego de la operación “Rama de olivo”, Erdogán capitalizará su victoria en su vida política en Turquía. De hecho, las declaraciones del mandatario turco anticipan que las acciones militares no se detendrán en Afrin. En esa dirección también señalan que hay que tener en cuenta el factor Irán, siempre importante en el liderazgo regional.

La preocupación se extiende además a los armenios de Siria, cautivos de una guerra que parece no tener fin y que ahora incorpora oficialmente a Turquía como peligro de su existencia futura.

Imposible es separar la cuestión turca de la guerra que soporta ese país además de la incidencia con los armenios. Solo basta recordar el apoyo de Ankara al ataque de los terroristas a la ciudad de Kessab, habitada en su mayoría por armenios.

El perdón a los guardaespaldas o la vía libre a los ataques turcos forman parte del mismo contexto de impunidad logrado por Ankara. Estados Unidos, Rusia y los demás países involucrados en la cuestión siria serán responsables de las atrocidades turcas en la región.

Jorge Rubén Kazandjian

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