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Una mirada al panturquismo pro-occidental

La visión del expresidente de Azerbaiyán Abulfaz Elchibey

En junio de 1992, el líder del Frente Popular de Azerbaiyán (FPA), Abulfaz Elchibey, era elegido para el cargo de presidente con un 55% del voto popular.

Durante ese mismo año, Azerbaiyán se convertía en miembro de Naciones Unidas y forjaba las primeras relaciones diplomáticas con Turquía, Irán, EE.UU., Pakistán, Reino Unido y Francia. El liderazgo del país esencialmente se enfrentaba a difíciles opciones de política exterior: avanzar hacia Rusia (de la cual se acababa de alejar), acercarse al mundo asiático y/o islámico (Irán), o dirigirse hacia Europa y Occidente. La última de las opciones resultó la más prioritaria a las necesidades de relacionamiento estratégico.

Tres factores dieron forma a la política exterior de Azerbaiyán en el período 1992-1993, acercando efectiva posición al bloque euroatlántico. En primer lugar, el surgimiento de los movimientos anti-comunistas de finales de la década de 1980 y el posterior fortalecimiento del movimiento Frente Popular como primera alternativa al Partido Comunista, colocando al poder a Elchibey en 1992. Este disidente de la era soviética era un verdadero creyente del panturquismo quien fanáticamente apoyó la idea de una integración de Azerbaiyán con Turquía. El modelo laico de Turquía, donde supuestamente las leyes modernas y el estilo de vida islámico habían logrado coexistir en paz y armonía durante muchas décadas, fue un modelo atractivo para la dirigencia azerbaiyana. Elchibey presionó para el reconocimiento de la lengua turca como idioma oficial de Azerbaiyán y adoptó el alfabeto latino para alejarse cada vez más de la herencia soviética.

En segundo lugar, el supuesto respaldo de Moscú a Armenia en la contienda bélica de Nagorno Karabaj generó un gran sentimiento anti-ruso en Azerbaiyán. La mayoría de los habitantes y líderes del país estaban firmemente convencidos de que Armenia había resultado exitosa en el enfrentamiento debido a la ayuda militar y, por lo tanto, el nuevo gobierno azerbaiyano se habría resistido a cualquier tipo de idea de integración o alianza con la Federación Rusa. De hecho, Azerbaiyán se negó en sus comienzos a la entrada de la recién creada Comunidad de Estados Independientes (CEI), que vendría a ser una unión laxa de las antiguas repúblicas soviéticas, dominada por Moscú.

En tercer lugar, la decepción con la ideología comunista y la indignación por la represión militar en Bakú en enero de 1990, que mató a más de 160 civiles, empujaron a muchas personas a buscar un ideario alternativo para el desarrollo de Azerbaiyán. De este modo, los tres factores mencionados anteriormente, orientaron a los azerbaiyanos para creer que el desarrollo por el modelo turco y la integración en las instituciones euro-atlánticas no sólo era la forma correcta de desarrollar el país, sino también la única manera de asegurar la independencia definitiva para con Rusia. Curiosamente Irán, un país que comparte la rama chiíta del Islam con Azerbaiyán, también fue rechazada como una opción de política exterior. El presidente Elchibey mantenía un gran desprecio hacia el pueblo de Irán por las opresiones constantes de la minoría azerbaiyana en aquellos territorios. Además de eso, la integración con Occidente y la invitación de las compañías petroleras de Estados Unidos en Azerbaiyán no fueron bien recibidas en Irán, que consideró a la relación americano-azerí inaceptables para la región.

El giro a la política pro-turca de Elchibey estuvo claramente relacionado con la idea de panturquismo, vigente hasta la actualidad en algunos líderes turcos y azeríes. La propia ideología panturquista se inspira en dos fuentes principales: la antigua tradición turca y el Islam. El objetivo final es la unión de todos los pueblos turcos en un solo espacio vital, en un solo Lebensraum (como proclamaba Hitler con los pueblos germánicos), donde pudieran mantener y recrear su cultura y espiritualidad, influenciadas en un gran porcentaje por la religión.

El panturquismo toma en cuenta dos elementos fundamentales de la cultura occidental. En primer lugar, los medios modernos científicos y tecnológicos para el progreso material de los pueblos, y en segundo lugar, el concepto de estado-nación europeo del siglo XIX, basado sobre todo en un lenguaje común. La ideología establece dos principales objetivos: la eliminación de todas las nacionalidades no turcas y la unión política de todos los pueblos turcos. El más prominente de los ideólogos del panturquismo, nacido en el pueblo de Diarbekir (Turquía), Ziya Gökalp, define la ambición imperial en su poema denominado Turan, de la siguiente manera: “El país de los turcos no es Turquía, ni tampoco Turkmenistán. Su país es una tierra vasta y eterna: ¡Turan!”, “la tierra del enemigo será devastada, Turquía se ampliará y se convertirá en Turan”. Es importante resaltar que el intelectual que influyó fuertemente en el pensamiento del turco Ziya Gökalp fue el azerí Ali Bey Huseynzade, oriundo de Bakú, quien formaba parte del Comité de Unión y Progreso, comúnmente llamado el partido de los Jóvenes Turcos, y llevaba por primera vez la idea de panturquismo desde la esfera cultural a la esfera política. Aquí podemos observar como la relación cultural es tan cercana entre turcos y azeríes, como si representaran a un mismo pueblo, y por ende, respondieran a intereses nacionales similares.

El poder de la visión panturquista continúa siendo un factor relevante en la vida política de Turquía y Azerbaiyán. Turquía ha aprovechado la oportunidad creada tras el colapso de la Unión Soviética, para trabajar por el establecimiento de una mancomunada turquidad, que integraría a Turquía, Azerbaiyán y otras repúblicas turcas del Asia Central.

En la primera cumbre panturquista de octubre de 1992, el primer ministro turco Suleyman Demirel, declaró, según Turkish TV: “El mundo turco, el cual se extiende desde el Mar Adriático a China, se ha convertido en una realidad concreta. Esta es la realización de nuestro sueño de más de cien años”.

Desde la independencia de Azerbaiyán, el FPA se acercó hacia Turquía. Abulfaz Elchibey, quien había estado preso durante el régimen soviético por ser un activista pro-turco, es elegido en 1992 sobre las bases de un programa político que llama a la adopción del modelo turco para el nuevo Estado de Azerbaiyán. El extremo nacionalismo y sentimiento anti-armenio de los líderes políticos azeríes, se manifiestó claramente cuando el Ministro del Interior de la administración Elchibey, Iskander Gamidov, amenazó a Armenia con un ataque nuclear y abogó por la creación de un estado panturco en un mitín político en Bakú, en noviembre de 1992.

Para quienes todavía creen que el panturquismo responde a lógicas de un pasado remoto, siguen sin comprender la importancia que representó la lucha por la liberación e independencia de Artsaj, y que representa hoy su supervivencia y estabilidad, el reclamo por la recuperación de Djavajk, Najicheván y los territorios de la Armenia Occidental.

Agustín Analian
Licenciado en Relaciones Internacionales
agustinanalian@gmail.com

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