Victoria Donda: “La deuda es con nosotras en los espacios comunitarios”

17 de marzo de 2020

La titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Victoria Donda, exdiputada nacional, brindó una entrevista al Diario ARMENIA en la que habló sobre el trabajo del organismo y el rol de las mujeres en la vida de los espacios comunitarios en Argentina.

En 2010, la nieta recuperada Victoria Donda había sido oradora de la marcha del 24 de Abril por el Genocidio Armenio. “Me siento identificada con la lucha que el pueblo armenio lleva adelante en la Argentina. En todos los lugares del país y de otros países, esta lucha levanta la voz contra una de las masacres, de los genocidios más grandes de la humanidad”, dijo en esa oportunidad, momento en el que se desempeñaba como diputada nacional, y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos.

—Participó como oradora de la marcha por el 24 de abril, el día que se conmemora el Genocidio Armenio. ¿Cuál es su relación con la comunidad armenia y cómo planea trabajar a futuro con ella en su rol como titular del INADI?

—Ocuparnos de los problemas de discriminación en nuestro país es nuestro trabajo y la causa que nos compromete como organismo del Estado contra la discriminación, la xenofobia y el racismo. Como defensora y promotora de los derechos humanos y teniendo siempre presente los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en la última dictadura militar en nuestro país, en la cual desaparecieron a mis padres, es un hecho consecuente acompañar y llevar adelante desde el INADI la causa de las comunidades tanto armenia como judía en la Argentina, entendiendo que son pueblos que llevan en su historia la herida impostergable de haber sufrido un genocidio. Estos hechos aberrantes no se deben olvidar, es por eso que seguiré estando presente y en una relación de diálogo e intercambio en pos del reconocimiento por parte del Estado de la violación a los derechos humanos que han sufrido comunidades que son parte de nuestra sociedad.

—¿Cómo cambió el rol de la mujer en la Argentina en los últimos años?

—El rol de la mujer en la Argentina viene cambiando con mayor fuerza a partir del primer Ni Una Menos del 3 de junio de 2015, que convocó a miles de mujeres a salir a la calle para exigir juntas que tenemos derecho a vivir una vida libre de violencias. A partir de ese hecho histórico en el que las mujeres nos fuimos construyendo como las actoras principales de los cambios sociales, la marea verde no ha parado de crecer. Y esos reclamos que se vieron en las calles dieron cuenta de la participación política que las mujeres ya veníamos teniendo desde todos los ámbitos en los que desarrollamos nuestras vidas

Victoria Donda durante la marcha del 24 de Abril de 2010.

—¿Qué importancia tiene que haya mujeres ocupando lugares de poder?

—Hoy, nuestra participación nos encuentra en espacios de decisión y de gestión de gobierno siendo parte del Estado nacional y asumiendo la responsabilidad en forma conjunta de sacar a nuestro país de la situación de pobreza en la que se encuentran millones de argentinas y argentinos brindando garantía de derechos y acceso a la salud, a la alimentación, a la vivienda digna, a la educación. En nuestro país, la pobreza es una de las principales causas de discriminación, vivir en situación de pobreza es llevar el estigma de una vida privada de derechos, no queremos esa realidad y estamos trabajando para cambiarla. Es importante que las mujeres estemos ocupando lugares de poder porque es desde estos lugares que se toman las decisiones políticas y económicas que pueden generar un cambio de paradigma.

—¿Cuál es el rol que debarían tomar las mujeres en espacios comunitarios?

—Las mujeres venimos tomando roles históricamente en espacios comunitarios, porque somos las que revolvemos la olla para las pibas y los pibes en los barrios, porque somos las que nos ocupamos de los cuidados de nuestros hijos e hijas, de las personas mayores. Las que nos formamos como promotoras de salud y educación donde la salud y la educación del Estado es una deuda. La deuda es también con nosotras en los espacios comunitarios, porque somos las que hemos puesto nuestra fuerza de trabajo, un trabajo indispensable para el sostenimiento de la vida y que no ha sido puesto en valor. Las mujeres hemos realizado estos trabajos sin ser reconocidas y sin recibir un salario.

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