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Y todavía cantamos y seguiremos cantando…

Opinión

Gomidas.2Eran apenas los primeros años del tercer decenio del Siglo XX, cuando la República Argentina comenzó a recibir los primeros refugiados del genocidio padecido por el pueblo armenio en manos del sanguinario Imperio Otomano –turco. Esa oleada de desarrapados hombres y mujeres  venían a este país a buscar un poco de paz y trabajo para tratar de recuperar sus vidas destruidas por el odio visceral que demostraran Talaat, Djemal y otros tantos genocidas cuyas manos no temblaron al empuñar su sable para intentar borrar de la faz de la tierra a nuestra nación.

Pero fracasaron. Masacraron a nuestros abuelos y transformaron en huérfanos a nuestros padres. La flor y nata de los armenios quedó enterrada en los desiertos de Der el Zor, allí en el mismo lugar donde hoy, otras huestes, las del ISIS; dueñas de la misma impronta de los genocidas de 1915, intentan fundar un nuevo imperio del terror.

Pero gracias a Dios y a la perseverancia de una raza milenaria e indómita, el cruel plan de exterminio total fracasó, pero los sobrevivientes de ese intento se desperdigaron en todo el mundo. Muchos de esos desterrados llegaron a la Argentina y trabajaron duro para recobrar primero su dignidad humana, luego para rescatar su valiosa identidad de armenios a través de todas las expresiones culturales que 4.500 años de historia habían depositado en sus genes.

Y en ese contexto nacieron coros, conjuntos de teatro, grupos de danzas y numerosos artistas de todos los géneros que a través de su recuperada impronta pronto pudieron demostrar que Armenia seguía viviendo y como había subsistido, cantaba, bailaba y actuaba con los mismas partituras, coreografías y textos heredados de nuestros grandes poetas, trovadores y músicos.

Uno de esos esforzados emprendimientos de aquellos armenios fue el Coro Gomidás que de la mano de su creador y primer director Levón Vartabedian hace más de 86 años es protagonista principal de una comunidad que reconoce en él lo mejor de ella. Es que por sus gradas pasaron cientos de coreutas de varias generaciones que emocionaron a sus auditorios, que acompañaron a decenas de miles de fieles en la Santa Misa de nuestra Iglesia Apostólica y mucho más.

El Coro Gomidás es ya como una familia de esas de las que uno se hace amigo porque son generosas, entrañables, y hasta nos  cobijan en sus maravillosos ensueños musicales haciéndonos revivir aquellas viejas canciones que escuchamos desde nuestra más tierna infancia. Es un formidable grupo compuesto por personas de enorme vocación comunitaria que han sabido y saben canalizar a través del canto su amor por lo armenio y su militancia por la defensa de nuestra identidad cultural musical.

Hoy, sus integrantes están abocados a la inmensa tarea de recopilar toda su historia pasada para ponerla a disposición, no sólo de la comunidad, sino también de toda la Diáspora, dando a conocer su formidable recorrido de más de ocho décadas sirviendo a la música armenia tal como los  inspirara el Padre Gomidás llamado con todo justicia el padre de la música armenia.

El Diario ARMENIA quiere ser una de las vías para reunir esa información que pueden proporcionar familiares y amigos de quienes a través de tantos años cantaron alguna vez en el Coro Gomidás. Así es que ponemos a disposición nuestras páginas para reproducir anécdotas o historias de vida surgidas en su seno. Es una inmejorable oportunidad para poder compartir vivencias que nos enriquecerán a todos.

Jorge Rubén Kazandjian

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