Ilham Aliyev: “En el mundo actual no existe el derecho internacional”

06 de enero de 2026

En una entrevista concedida a canales de televisión locales, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, afirmó el 5 de enero que “en el mundo actual no existe el derecho internacional” y llamó a “olvidarlo”, en una declaración que funciona como confesión política y como advertencia: Bakú se reivindica a sí mismo como un país que impone “realidades” por la fuerza y que pretende que el resto del mundo se adapte a ellas.

Aliyev presentó ese marco como una tesis general, “Hay fuerza, hay cooperación, hay alianza, hay apoyo mutuo”, pero lo aterrizó en el conflicto con el pueblo armenio de Artsaj (Nagorno-Karabaj) y en la presión sobre la propia Armenia. En el mismo pasaje sostuvo que “cuando se viola el derecho internacional, el más fuerte tiene razón”, y atacó a quienes “se aferran” a Naciones Unidas y a la arquitectura jurídica internacional, a la que calificó de “rudimentaria” y “anticuada”.

En su relato, Aliyev justificó la doctrina del hecho consumado con una lectura instrumental del derecho: recordó que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó cuatro resoluciones en 1993 (822, 853, 874 y 884) y que, según él, “quedaron en el papel durante 27 años”, para concluir que “si no hubiéramos liberado nuestras tierras por la fuerza, habrían permanecido sin implementarse para siempre”. Esa enumeración de resoluciones, citada por el propio aparato diplomático azerbaiyano en foros de la ONU, forma parte de su argumento de que la legalidad internacional solo vale cuando sirve a los intereses del más fuerte. Asimismo, Aliyev nuevamente mintió al referirse a esas resoluciones como justificativas de la guerra desatada por Azerbaiyán en 2020, a pesar que las resoluciones dicen explícitamente que el conflicto debe resolverse por medios pacíficos y con mediación internacional. Además, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por ejemplo, dictó medidas provisionales en 2023 en el caso Armenia v. Azerbaiyán relativas al corredor de Lachin, ordenando garantizar el tránsito sin obstáculos de personas, vehículos y carga a lo largo del corredor, orden vinculante que no fue cumplida por Azerbaiyán.

Bajo ese mismo prisma, Aliyev no solo negó que el derecho internacional funcione: celebró la normalización geopolítica posterior como validación retroactiva. “Considerando que han transcurrido cinco años desde la segunda guerra de Karabaj… han aceptado nuevas realidades”, dijo, y remató: “Lo logramos, y hoy todo el mundo lo reconoce”.

En su entrevista, Aliyev también colocó el proceso de “paz” en el mismo carril de coerción. Aseguró que “todos los asuntos que necesitamos resolver se resolvieron como queríamos”, y vinculó esa idea a dos piezas: el acuerdo rubricado y la cuestión del "corredor de Zangezur". Sobre este último afirmó: “la apertura del corredor de Zangezur ya fue aprobada por el presidente estadounidense… Puede que su nombre sea diferente, pero la esencia no cambia”.

En paralelo, el mandatario reivindicó que, de haber querido, pudo haber ido mucho más lejos militarmente. “Podríamos haber usado la fuerza en 2020, en 2023 para dar a Armenia la respuesta que merece, nadie podría habernos detenido. No lo hicimos”, dijo, mostrando su capacidad de escalar militarmente si lo considera conveniente.

Aliyev admitió además que el régimen utiliza deliberadamente la diplomacia de cumbres y foros como parte de su estrategia para consolidar la ocupación y normalizar lo irreversible. Al enumerar su agenda exterior, destacó la cumbre de la ECO celebrada en Khankendi (Stepanakert) y afirmó que el objetivo era que los invitados conocieran “una gran parte” de los territorios ocupados, con visitas previstas a “Khankendi, Agdam y Shusha”, apoyadas en “infraestructura, salas de conferencias, hoteles” y una logística pensada para exhibir control estatal.

En el segmento dedicado a Estados Unidos, Aliyev culpó al lobby armenio de los límites históricos al vínculo bilateral. Se quejó de la “odiada enmienda 907” y responsabilizó a “las fuerzas antiazerbaiyanas en Estados Unidos y del lobby armenio”, apuntando directamente al Consejo Nacional Armenio de Estados Unidos (Armenian National Committee of America - ANCA). El día anterior, pidió a congresistas estadounidenses que deroguen la enmienda 907.

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