La Asociación Cultural Armenia asumió la conducción de IARA y Pablo Sismanian será su nuevo presidente

Instituciones Armenias de la República Argentina (IARA) renovó su presidencia el miércoles 15 de enero de 2026, en un acto realizado en la sede del Arzobispado de la Iglesia Armenia, en la ciudad de Buenos Aires. La Asociación Cultural Armenia asumió la conducción de la entidad, con Pablo Sismanian como nuevo presidente y Pedro Mouratian que acompañará la gestión.
La renovación se llevó a cabo de acuerdo con el carácter rotativo establecido en los estatutos de IARA, organización creada en 2016 por ocho instituciones fundadoras. El sistema prevé el traspaso anual de la presidencia entre sus entidades integrantes. Durante el encuentro se expresaron expectativas en torno a los desafíos que afrontará la nueva etapa de trabajo.
Al abrir la reunión, monseñor Aren Shaheenian agradeció la labor de las autoridades salientes y dio la bienvenida a la nueva conducción deseándole una gestión orientada a la defensa de la identidad nacional y al fortalecimiento del vínculo de la comunidad con la Iglesia Apostólica Armenia.
En ese marco formuló duras advertencias sobre la situación que atraviesa actualmente la Iglesia en Armenia, a partir de lo que definió como una arremetida del gobierno contra su autonomía y su rol histórico. Señaló que no se trata de una cuestión personal ni circunstancial, sino de un problema estructural que pone en riesgo valores esenciales de la vida nacional armenia. Recordó que, durante largos períodos sin Estado propio, fue la Iglesia la que sostuvo la organización espiritual, cultural y social del pueblo armenio y advirtió que su subordinación al poder político implicaría una pérdida profunda para toda la nación.
Shaheenian habló también de la existencia de “enemigos que no siempre son visibles”, en alusión a procesos internos que, según expresó, debilitan el sentido nacional, erosionan el vínculo con la fe y afectan la cohesión de la diáspora. En ese contexto, llamó a reforzar la cooperación entre las instituciones y a asumir una responsabilidad mayor frente al momento histórico actual.
Asimismo, hizo un llamado especial a trabajar con la juventud de la diáspora, a la que definió como un actor central para preservar el espíritu nacional y el compromiso comunitario. Sostuvo que las nuevas generaciones deben ser protagonistas en la defensa de la identidad y en el sostenimiento de la vida institucional organizada.
En representación de la Unión General Armenia de Beneficencia (UGAB), Rubén Keshishian recordó que la diáspora armenia es, en gran medida, consecuencia directa del Genocidio y que esa historia común impone una responsabilidad que trasciende coyunturas políticas. Señaló que la comunidad en el exterior construyó su propio camino a través de sus instituciones y que ese capital humano y organizativo no siempre fue plenamente aprovechado por el Estado armenio. En ese marco, sostuvo que el desafío es continuar trabajando de manera cohesionada, sosteniendo la acción comunitaria y la defensa de las causas nacionales desde cada país donde hay presencia armenia.
A su turno, la profesora Nélida Boulgourdjian puso el acento en el rol externo de IARA como espacio de representación colectiva. Recordó que uno de los objetivos fundacionales de la entidad fue actuar como interlocutor ante la sociedad argentina, visibilizando las posiciones de la comunidad armenia y articulando iniciativas en el plano público. En ese sentido, consideró prioritario reforzar la presencia institucional en el debate social, cultural y político del país, entendiendo que hacia afuera la comunidad es percibida como un todo, más allá de sus matices internos.
Nchan Ichkhanian, de la logia masónica Ararat, recordó que este año se cumplen diez años de la fundación de IARA y destacó que la organización pasó de ocho instituciones fundadoras a más de cuarenta entidades participantes. Señaló que, desde su creación, uno de los consensos centrales fue la defensa de la Iglesia Apostólica Armenia como pilar espiritual y nacional de la comunidad, una definición que, según recordó, fue incorporada de manera premonitoria por el politólogo Khatchik DerGhougassian al momento de establecer los principios básicos de la entidad. En ese sentido, sostuvo que el escenario actual confirma la vigencia de aquella decisión y refuerza la necesidad de sostener la unidad institucional. Advirtió que la diáspora no puede quedar al margen de los procesos que afectan al conjunto del pueblo armenio y que el trabajo colectivo sigue siendo la única vía para enfrentar los desafíos presentes.
Desde la Unión Cultural Armenia, Adriana Cámara Kasparian subrayó la importancia de profundizar el trabajo con las nuevas generaciones y de fortalecer los espacios de articulación juvenil existentes. Consideró necesario encontrar un lenguaje común que permita involucrar más activamente a los jóvenes en la vida institucional y en los debates que atraviesan a la comunidad, como parte de un proceso de continuidad y renovación indispensable para el futuro.
Por su parte, Aram Karaguezian, presidente de la Institución Administrativa de la Iglesia Armenia, señaló que uno de los riesgos del actual contexto es el desaliento que generan las noticias provenientes de Armenia y su impacto en la participación comunitaria. En ese sentido, sostuvo que es responsabilidad de los dirigentes evitar que ese desánimo se traduzca en desmovilización y trabajar tanto en el fortalecimiento de IARA como en el sostenimiento cotidiano de cada institución, para preservar el entramado comunitario.
El representante del Comité Central de la FRA-Tashnagtsutiún de Sudamérica, Hagop Tabakian, planteó que la nueva etapa debe estar marcada por un discurso firme y reivindicativo, que no transmita una imagen de derrota ni de resignación. Señaló que la historia armenia demuestra que incluso en los momentos más adversos fue posible construir comunidad, identidad y organización y que el presente, por complejo que sea, no define de manera irreversible el futuro. En ese marco, puso a disposición la estructura militante y organizativa de la FRA-Tashnagtsutiún para contribuir al fortalecimiento de IARA y al trabajo conjunto de las instituciones, remarcando que los desafíos actuales exigen compromiso sostenido y coordinación real entre los distintos sectores comunitarios.
Pedro Mouratian, quien asumirá la conducción de IARA junto a Sismanian, invitó a reflexionar también sobre la realidad interna de la comunidad armenia en la Argentina, más allá de la coyuntura que atraviesa Armenia. Señaló que cada institución debe asumir un rol activo en su propio fortalecimiento y que el contexto actual, que está marcado por cambios culturales, tecnológicos y sociales, dificulta la participación de los jóvenes y favorece el individualismo. En ese sentido, consideró imprescindible dejar de lado las mezquindades y avanzar hacia una agenda común, amplia y representativa, que ponga en valor el trabajo que realiza cada entidad y refuerce el sentido de pertenencia colectiva. A su entender, solo desde la cooperación y la construcción compartida será posible sostener una comunidad organizada y con proyección.
Al momento del traspaso formal, Carlos Manoukian, presidente saliente de IARA, reflexionó sobre las dificultades propias del trabajo comunitario sostenido en el tiempo. Señaló que uno de los riesgos habituales es caer en una lógica de inercia, repitiendo los mismos diagnósticos y reclamos sin avanzar hacia objetivos más ambiciosos. Reconoció que la tarea de sostener la vida institucional de la diáspora es compleja y exigente, pero afirmó que IARA se mantiene en un camino de construcción que requiere ajustes permanentes. Finalmente, deseó éxito a la nueva conducción y expresó su confianza en que, con el acompañamiento de todas las instituciones, la próxima etapa podrá consolidar profundizar el trabajo conjunto.

“Una agenda común para un tiempo complejo”
En su primera intervención como presidente, el Licenciado Pablo Sismanian agradeció la presencia de los representantes institucionales y destacó el valor simbólico y político de cumplir una década de trabajo ininterrumpido de IARA. Subrayó que, a lo largo de estos años, distintas conducciones aportaron miradas y estilos propios pero siempre sobre la base de una misma convicción: la necesidad de actuar de manera colectiva y coordinada.
Advirtió que la comunidad atraviesa un momento particularmente delicado, tanto por la situación en Armenia como por el impacto que esos procesos tienen en la diáspora y llamó a asumir ese escenario con responsabilidad histórica. En ese sentido, evocó el ejemplo de las generaciones que reconstruyeron la vida comunitaria tras el Genocidio perpetrado por el Estado turco y sostuvo que el presente exige redoblar aquel esfuerzo, adaptándolo a los desafíos actuales.
Sismanian planteó como ejes centrales de su gestión el fortalecimiento institucional, la ampliación de la participación juvenil y la construcción de objetivos comunes entre todas las entidades que integran IARA. Señaló que el recambio generacional no es una consigna abstracta, sino una necesidad concreta para garantizar la continuidad de la comunidad organizada.
En esa línea, señaló que la agenda de IARA incluirá de manera prioritaria la cuestión de Artsaj, la situación de la población desplazada y el reclamo por la liberación de los armenios detenidos ilegalmente en cárceles de Bakú. En declaraciones a Diario ARMENIA afirmó, en ese sentido, que estos temas son parte inseparable de la Causa Armenia, al igual que el Genocidio, su reconocimiento internacional, la exigencia de reparación y la lucha contra su negación. “Son distintas expresiones de una misma historia de despojo y de resistencia”, sintetizó al señalar que la comunidad organizada en la diáspora tiene la responsabilidad de mantener esos reclamos en el plano público y político
Remarcó, además, que la colectividad armenia en la Argentina no solo posee una identidad histórica y cultural propia, sino también un peso cívico real en la sociedad local y consideró importante profundizar el diálogo con los distintos niveles del Estado argentino desde una posición activa y respetuosa.
Finalmente, convocó a dejar de lado diferencias secundarias, evitar divisiones innecesarias y trabajar sobre los puntos de acuerdo, afirmando que el futuro de la comunidad dependerá de la capacidad de construir en conjunto. “Depende de nosotros estar a la altura de este momento”, resumió al cerrar su mensaje.
El encuentro concluyó con un brindis compartido entre los representantes de las instituciones presentes. La reunión contó con una nutrida concurrencia de dirigentes de la colectividad armenia local que acompañaron el traspaso de autoridades de IARA.