Cómo construir una coalición global de diplomacia humanitaria para internacionalizar la cuestión de Artsaj

En el marco del cierre formal del Grupo de Minsk de la OSCE y del progresivo desplazamiento de la cuestión de Artsaj de la agenda internacional, Diario ARMENIA presenta un artículo del periodista, analista político y especialista en relaciones internacionales Abraham Gasparyan, publicado en diciembre de 2025.
El autor examina las implicancias jurídicas y diplomáticas de la disolución del proceso de mediación, evalúa las posibilidades reales de su reactivación y propone líneas de acción para construir una coalición internacional de diplomacia humanitaria que permita reinstalar la causa de Artsaj en los foros multilaterales.
A las 11:59 del 30 de noviembre de 2025 se anunció oficialmente que el Proceso de Minsk y todas las estructuras vinculadas a él serían desmanteladas.
¿Quién tomó la decisión y mediante qué mecanismo?
La decisión fue adoptada por el Consejo Ministerial de la organización mediante el mecanismo del procedimiento silencioso, lo que significa que la resolución entra en vigor si ningún Estado participante presenta objeciones u oposición antes del vencimiento del plazo establecido para el proyecto sometido a consideración.
Dado que ninguno de los 57 Estados participantes formuló objeciones, la decisión fue aprobada por consenso. Ese fue el mecanismo que se activó.
En otras palabras, sin debate público, la OSCE cuenta ahora con un consenso según el cual la cuestión de Artsaj está resuelta. No debe olvidarse que, conforme a la Carta de la OSCE, la aplicación misma del procedimiento silencioso también debe ser aceptada por todos los Estados miembros. Al no haberse presentado objeciones, el proceso es jurídicamente válido y legítimo.
¿Qué significa esto?
¿Quiénes podrían haber bloqueado o interrumpido el proceso? Armenia, o los Estados aliados, socios o con intereses convergentes con Ereván.
La conclusión lógica de este proceso, el cierre silencioso de la cuestión, implica que Armenia utilizó todo su arsenal diplomático para garantizar que no se produjera ningún resultado que impidiera el consenso ni la continuación del mandato y del proceso jurídico que se extendió durante 33 años.
¿Es posible volver al formato del Grupo de Minsk? ¿Puede reactivarse el marco de Minsk y volver a colocar a Artsaj en la agenda internacional?
No. Existen obstáculos prácticos y jurídicos. El cierre del proceso es formal y definitivo; toda la estructura que lo sostenía ha sido disuelta, y todas las decisiones y normativas anteriores serán consideradas “sin vigencia”.
Para revivir el proceso sería necesario un nuevo consenso de los 57 Estados participantes. Tal reinicio solo sería posible bajo una condición: que todos los Estados acuerden retomarlo.
No obstante, con suficiente voluntad política y determinación, es jurídicamente posible crear un nuevo formato intergubernamental o multilateral. Pero esto no sería una “reapertura” del Grupo de Minsk, sino un mecanismo completamente nuevo. Los antiguos instrumentos ya no tienen fuerza legal, sin mencionar que su relanzamiento carece hoy de apoyo político real.
¿Qué mecanismos existen para reabrir la cuestión de Artsaj en el marco de la OSCE?
– El cierre del Proceso de Minsk demuestra que el procedimiento se desarrolló no solo en el plano político, sino también dentro de límites jurídicos e institucionales. Esto significa que los formatos internacionales de mediación pueden ser desmantelados incluso después de décadas de existencia y que su relanzamiento solo es posible en condiciones de voluntad política universal, alineamiento geopolítico favorable, convergencia de intereses y consenso. Si la mayoría de los Estados de la OSCE (especialmente los involucrados en esta cuestión) no están de acuerdo, la reactivación no ocurrirá.
– En los hechos, el cierre del proceso reduce aún más el margen de maniobra de los esfuerzos internacionales destinados a establecer una arquitectura de paz y seguridad duradera, justa y estable en el Cáucaso Sur.
– El futuro instrumental diplomático de Armenia tendrá una capacidad extremadamente limitada para reactivar pasos orientados a una resolución justa del conflicto dentro de la misma plataforma, dado el precedente político del consenso alcanzado en la OSCE.
¿Qué éxito puede esperarse si se intenta entrar nuevamente en el mismo río?
– En adelante, Ereván debe adoptar una decisión clara de reiniciar la fase negociadora del conflicto de Artsaj, basándose en la legislación interna (la Constitución, los actos jurídicos de 1989-1994 y la estrategia de seguridad nacional) que se refieren a la necesidad de una resolución pacífica del conflicto y al rol políticamente legítimo y jurídicamente reconocido de Armenia como garante de la seguridad de Artsaj.
– Ereván debe solicitar al Consejo Ministerial o al Consejo Permanente de la OSCE que vuelva a incluir la cuestión en la agenda dentro de un nuevo formato. Esto exige un trabajo intenso y complejo que requiere importantes recursos diplomáticos, ideológicos, humanos, intelectuales y administrativos, de conformidad con los procedimientos de la OSCE. Incluso en el escenario más optimista, considero esto irrealista, dada la resistencia inequívoca de Turquía, Azerbaiyán y sus Estados aliados en Asia Central.
¿Por dónde comenzar?
– Prepararse para negociaciones a gran escala.
– Para una evaluación objetiva de las condiciones de los armenios de Artsaj desplazados forzosamente a Armenia, solicitar, y utilizar los mecanismos existentes, la reactivación de la institución del Representante Personal del Presidente en Ejercicio de la OSCE, lo que también requiere consenso unánime de los Estados participantes.
– La concesión de un nuevo mandato de la OSCE (escenario optimista) podría no requerir inicialmente una ampliación institucional o procedimental, sino consistir en un mandato de mediación destinado a facilitar un diálogo civilizado entre armenios de Artsaj y azerbaiyanos (facilitación del diálogo). Aunque esto requiere amplio apoyo diplomático, tendría un carácter informal y limitado y eludiría las complejas cuestiones de seguridad.
– Establecer nuevos formatos multilaterales bajo el liderazgo de la Unión Europea y en asociación con ella. Mientras Bruselas siga siendo políticamente activa, la UE mantenga su misión civil de monitoreo fronterizo en el Cáucaso Sur y apoye el diálogo horizontal entre sociedades civiles, su implicación directa puede abrir nuevas oportunidades institucionales (monitoreo, apoyo normativo, grupos de apoyo sobre el terreno).
La reactivación del Proceso de Minsk se ha vuelto prácticamente imposible. Es necesario trabajar en la creación de nuevos formatos y redefinir el mapa de aliados y socios. Esto implica fomentar un entorno de presión internacional, avanzar en la internacionalización jurídica a largo plazo de la cuestión de Artsaj y presentar demandas individuales o estatales contra Azerbaiyán, como Estado agresor, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Armenia, con la participación de los organismos de lobby de la diáspora, debe ser capaz de construir una coalición global de diplomacia humanitaria con el objetivo de internacionalizar la cuestión. No hace falta subrayar que este trabajo exigente, intelectualmente intenso, técnicamente complejo, organizativamente meticuloso, agotador y de largo plazo, solo puede llevarse adelante tras rechazar las narrativas antiestatales del actual gobierno y remover a la administración del poder.
Abraham Gasparyan
Director de Genesis Armenia
