Ereván vía Estambul: el precio moral del pasaje barato

Hay algo profundamente doloroso y revelador en las publicidades de Turkish Airlines ofreciendo pasajes promocionales a Ereván dirigidas específicamente a la comunidad armenia de la Argentina y de todo el mundo, en especial donde las organizaciones armenias son fuertes en la reivindicación de justicia. Turquía, el mismo Estado que niega el Genocidio Armenio, que hace un fuerte lobby antiarmenio y que participó activamente en la última guerra contra Artsaj, ahora se presenta como un puente amable hacia Ereván vía Estambul, claro.
No se trata de una aerolínea cualquiera. Turkish Airlines es una empresa estatal, parte del engranaje político, económico y estratégico del gobierno de Recep Tayyip Erdogan que cobró fuerzas en los últimos diez años. Cada pasaje vendido es financiamiento directo a un Estado que mantiene una política sistemática de negación histórica, persecución de minorías y proyección militar en la región.
La campaña lanzada en Argentina a fines de este mes de enero, pautada en redes sociales y segmentada deliberadamente hacia usuarios vinculados a la colectividad armenia, no puede leerse como un simple movimiento de mercado. Es un gesto político y, en especial, una provocación.
Hoy, esa misma empresa estatal ofrece “conexiones convenientes” a la capital armenia. Como si entre las bombas, drones y asistencia militar en la guerra de 44 díasde 2020 y las promociones no existiera continuidad alguna.

La comunidad armenia de la Argentina conoce bien a Turkish Airlines: promovió actividades negacionistas del Genocidio y fue sponsor de River Plate incluso mientras se bombardeaba Stepanakert en 2020. Recién se retiró en 2022, tras años de rechazo comunitario.
Ahora todo se resignifica bajo la forma amable del “pasaje barato”. La disyuntiva es profunda. ¿Viajar o no viajar por Turkish? ¿Aceptar que el camino más económico hacia Armenia sea financiado por el mismo Estado que cometió el Genocidio y ayudó a vaciar Artsaj? ¿Naturalizar que Turquía se convierta en puente entre los armenios y su propia patria, sin haber reconocido el genocidio ni asumido su responsabilidad por la guerra reciente?
Al viajar uno no solo se desplaza, también se expone a un relato. Y cuando ese relato es producido por un Estado que presenta los vestigios de la cultura armenia como propios y reescribe la historia negando a la víctima, nada de lo que rodea ese trayecto es inocente. Para ejemplo alcanza con entrar a este link.
La cuestión se vuelve todavía más sensible cuando se trata de los colegios armenios y los viajes de estudio o de egresados. Allí la decisión no es individual sino institucional y pedagógica. ¿Qué se enseñaría si se llega a Armenia con el logo de Turkish Airlines en la tarjeta de embarque? ¿Qué mensaje se transmitiría a jóvenes que investigan y aprenden sobre el genocidio, sobre Artsaj, sobre los derechos humanos, cuando el trayecto es financiado por el mismo Estado que niega esos crímenes, que participó en su repetición contemporánea y que hace un fuerte lobby e inteligencia contra algunas instituciones de las comunidades locales?
Los acuerdos con Turquía y Azerbaiyán, dictados por Recep Tayyip Erdogan e Ilham Aliyev y que sonimpulsados por el gobierno de Nikol Pashinyan, se presentan bajo el discurso de “normalización” y “buena vecindad”. Resulta que el Estado genocida y hostil ahora ofrece llevarnos a casa con “descuentos tentadores”, un negocio o un disfrute “servido en bandeja”. Para muchos armenios la normalización de relaciones parece una forma sofisticada de cinismo geopolítico.
¿Qué se legitima cuando se paga ese pasaje? Cada uno resolverá ese conflicto según sus posibilidades, sus necesidades pero, fundamentalmente, según su conciencia.Hay viajes cuyo valor no se mide en dólares sino en principios. Viajar con memoria, con dignidad y con coherencia histórica sigue siendo, para muchos armenios, una forma de llegar a Armenia sin renunciar a lo que somos. Son esos principios los que mantienen a una comunidad que se niega a convertir su dolor en mercancía.
Pablo Kendikian
Director de Diario ARMENIA