Renunció la directora del Museo del Genocidio Armenio en medio de rumores de censura del régimen de Nikol Pashinyan

12 de marzo de 2026

La directora del Museo-Instituto del Genocidio Armenio, Edita Gzoyan, presentó su renuncia aproximadamente un mes después de la visita del vicepresidente estadounidense J.D. Vance al Complejo Conmemorativo del Genocidio Armenio, en medio de versiones sobre presiones oficiales y rumores de censura vinculados a sus referencias a Artsaj durante ese recorrido.

El Instituto confirmó que Gzoyan presentó una carta de renuncia, aunque hasta el momento esta no fue aceptada. Las autoridades armenias no publicaron ninguna explicación oficial sobre su salida. Según empleados del museo, el Ministerio de Educación la presionó para que dejara el cargo.

La situación generó una reacción inédita dentro de la institución. Los 74 empleados del museo enviaron una apelación al primer ministro con la esperanza de que la decisión fuera revisada. “Esta fue la primera vez en la historia de nuestro museo que todos los empleados, sin excepción, se dirigieron colectivamente a una autoridad superior sobre el mismo asunto”, declaró Mihran Minasyan, asesor de la dirección, en una entrevista con Radio Liberty.

El exempleado Hayk Martirosyan, que trabajó en el museo entre 2006 y 2014, también cuestionó la salida de Gzoyan en redes sociales. Señaló que los dos últimos años de su gestión estuvieron entre los “más productivos en la historia del museo” y destacó tanto sus logros académicos como el clima interno que generó en la institución.

Entre esos avances, Martirosyan recordó que en junio de 2025 la Revista Internacional de Estudios sobre el Genocidio Armenio fue incorporada oficialmente a Scopus, una de las bases de datos académicas más prestigiosas del mundo. También remarcó la activa colaboración de Gzoyan con especialistas de la diáspora.

La decisión provocó además renuncias dentro del Consejo de Administración. Raymond Kévorkian y Stepan Astourian, ambos académicos de la diáspora, dejaron sus cargos, al igual que Hranush Kharatyan y Harutyun Marutyan. Para Martirosyan, esas salidas reflejaron un claro desacuerdo con el reemplazo de Gzoyan.

Dentro del museo, varios funcionarios dijeron no entender los motivos esgrimidos hasta ahora. Suren Manukyan, jefe de uno de los departamentos, afirmó: “Esperábamos que nuestra directora fuera recompensada por su buen trabajo. Es una cuestión de justicia”. Cuando le preguntaron si les habían dado alguna explicación, respondió: “Nos dicen que está relacionado con problemas de construcción, pero suena un poco superficial”.

El argumento oficial mencionado de manera informal remitió a las obras realizadas en el Complejo Conmemorativo del Genocidio, que generaron controversia a fines del verano pasado por presuntas deficiencias. Sin embargo, según los trabajadores del museo, el ministerio fue el que anunció la licitación, seleccionó la empresa constructora y contó con organismos de supervisión. Por eso, dentro de la institución varios interpretan que la cuestión edilicia podría ser apenas un pretexto.

Las sospechas crecieron a partir de la visita de J.D. Vance. Durante ese recorrido, Gzoyan no solo guió al vicepresidente y a su esposa por el memorial, sino que además habló sobre los pogromos de Sumgait, Bakú y Kirovabad, mencionó la guerra de Artsaj y les entregó libros sobre la cuestión de Artsaj y el Genocidio Armenio. En el comunicado oficial del museo sobre la visita incluso apareció el término “Artsaj”, en lugar de “Nagorno-Karabaj”, una denominación que las autoridades armenias usan cada vez con más frecuencia en el marco del proceso de normalización con Azerbaiyán.

En contraste, desde esa visita Gzoyan dejó de aparecer junto a la ministra de Educación, Zhanna Andreasyan, quien antes había visitado regularmente el complejo y difundido imágenes de esas recorridas. En las fotos anteriores, Gzoyan figuraba siempre junto a la ministra; en las posteriores a la visita de Vance, ya no.

Por ahora, no existe una confirmación oficial de que la salida de Gzoyan esté directamente relacionada con sus declaraciones durante la visita del vicepresidente estadounidense. Los propios empleados del museo dijeron que no pueden afirmarlo con certeza. Pero hasta ahora, el Ministerio de Educación no dio ninguna explicación pública sobre la renuncia ni sobre las versiones de presión interna.

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