Académicos e intelectuales rechazaron la decisión del régimen de Nikol Pashinyan de echar a la directora del Museo-Instituto del Genocidio Armenio Edita Gzoyan

Un grupo de reconocidos académicos internacionales expresó su profunda preocupación por la renuncia de la directora del Museo-Instituto del Genocidio Armenio (AGMI) en Ereván, la Dra. Edita Gzoyan, y advirtió que su salida representa un grave precedente de interferencia política en una de las principales instituciones dedicadas al estudio del Genocidio Armenio. Gzoyan fue forzada a renunciar por orden del primer ministro Nikol Pashinyan, quien la criticó por entregarle al vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance material sobre Artsaj, durante su visita al Complejo Memorial de Tsitsernakaberd.
En una declaración pública firmada por especialistas en historia, genocidio y derechos humanos de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, Europa y Medio Oriente, los firmantes sostuvieron que Gzoyan presentó su renuncia el 11 de marzo bajo presión del gobierno y no por decisión propia.
Según señalaron, durante su gestión Gzoyan elevó significativamente el prestigio académico internacional del AGMI. Bajo su liderazgo, el instituto amplió sus colecciones de archivo, organizó simposios y conferencias internacionales y produjo trabajos académicos que fortalecieron los estudios sobre genocidio a nivel global. También destacaron su papel como defensora de la investigación rigurosa sobre el Genocidio Armenio y otras atrocidades contra el pueblo armenio, un trabajo que, afirmaron, contribuyó a ampliar la comprensión internacional sobre estas injusticias históricas.
Los académicos subrayaron que el contexto en el que se produjo su renuncia resulta particularmente alarmante. Pocas semanas antes, Gzoyan había guiado personalmente al vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, durante su visita al Complejo Memorial de Tsitsernakaberd. Durante ese recorrido, explicó no solo el genocidio de 1915 sino también las posteriores masacres de armenios en Sumgait, Kirovabad y Bakú, destacando la continuidad histórica de la violencia contra los armenios. Además, entregó al vicepresidente trabajos académicos sobre el Genocidio Armenio y sobre el conflicto de Nagorno Karabaj.
La polémica se profundizó un día después, cuando el propio primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, confirmó públicamente que había ordenado su renuncia. Según recordaron los firmantes de la declaración, el jefe de gobierno declaró ante periodistas: “Fui yo quien solicitó a la directora del Museo-Instituto del Genocidio Armenio que presentara su carta de renuncia; se hizo siguiendo mis instrucciones. Consideré que entregarle un libro sobre Artsaj a Vance era un acto provocador que contravenía la política del Gobierno”.
Para los académicos, esta secuencia de acontecimientos revela un problema mucho más amplio. En su opinión, se trata de un intento de silenciar voces académicas independientes por motivos políticos. “Hay motivos para creer que esto tiene menos que ver con la administración del museo y más con la reorientación del AGMI para alinear su trabajo con las prioridades geopolíticas, especialmente con el deseo de evitar un debate honesto sobre las atrocidades relacionadas con Azerbaiyán en medio de los esfuerzos de normalización en curso”, señalaron.
Los firmantes recordaron que el Museo-Instituto del Genocidio Armenio no es simplemente un museo, sino un centro internacional de memoria histórica y de investigación académica que desempeña un papel fundamental en la lucha contra la negación y la distorsión histórica. En ese sentido, advirtieron que su dirección debe estar protegida de la interferencia política.
“La salida forzada de la Dra. Gzoyan envía un mensaje escalofriante a académicos e historiadores de todo el mundo: que la investigación rigurosa y la memoria veraz pueden ser relegadas a un segundo plano en aras de la conveniencia diplomática”, afirmaron.
Los académicos también señalaron que muchos de ellos han trabajado durante años en colaboración con el instituto, participando en conferencias, formando parte del consejo editorial de la International Journal of Armenian Genocide Studies, integrando el consejo académico del AGMI o desarrollando proyectos de investigación conjuntos. Según indicaron, Gzoyan desempeñó un papel central al fortalecer estas redes académicas internacionales y al promover la cooperación entre investigadores.
Por ese motivo, advirtieron que cualquier intento de destituirla definitivamente pondría en riesgo el futuro del instituto y dañaría gravemente su prestigio dentro de la comunidad académica internacional. En su opinión, una decisión de ese tipo también podría desalentar la colaboración de investigadores internacionales y debilitar las alianzas académicas globales que sostienen el trabajo del AGMI.
Finalmente, los firmantes pidieron al gobierno armenio que respete la independencia de la institución y permita que Gzoyan continúe desempeñando su función. “Instamos encarecidamente al gobierno armenio a abstenerse de interferir en la dirección del Instituto”, señalaron. “La dirección del AGMI debe basarse en las cualidades de la persona como investigadora y administradora, y no en las conveniencias políticas de ninguna administración en particular”.
En la declaración también recordaron que tanto el personal como la junta directiva del instituto han expresado su plena confianza en el liderazgo de Gzoyan y concluyeron con una demanda clara: “Exigimos firmemente que la Dra. Gzoyan sea restituida de inmediato y se le permita continuar con la excelente labor que ha estado realizando”.
Entre los firmantes de la declaración se encuentran destacados especialistas en estudios sobre genocidio e historia armenia, como Bedross Der Matossian (Universidad de Nebraska-Lincoln), Elyse Semerdjian (Universidad Clark), Armen Marsoobian (Southern Connecticut State University), Keith Watenpaugh (University of California, Davis), Melanie Schulze Tanielian (University of Michigan), Simon Maghakyan (University of Oxford), Boris Adjemian (Bibliothèque Nubar de la UGAB), Marc Mamigonian (NAASR), Vahé Tachjian, Houri Berberian (University of California, Irvine), Henry Theriault (NAASR), Ronald Grigor Suny (University of Michigan y University of Chicago), Barlow Der Mugrdechian (California State University, Fresno), Lori Khatchadourian (Cornell University), Hilmar Kaiser (Universidad de Berna), Michael Bobelian (Columbia University y Baruch College), A. Dirk Moses (City College of New York), Hervé Georgelin (Universidad Nacional de Atenas), Gregory Aftandilian (American University), Julien Zarifian (Universidad de Poitiers), Fatma Müge Göçek (University of Michigan), David Gaunt (Universidad de Södertörn), Tessa Hofmann, Talar Chahinian (University of California, Irvine) y Samuel Totten (Universidad de Arkansas).