La Embajada de Azerbaiyán celebró su independencia en Argentina: se presentó como “actor de paz” mientras omitió la guerra y la limpieza étnica contra Artsaj

29 de mayo de 2026

La Embajada de Azerbaiyán en Argentina celebró en Buenos Aires el Día de la Independencia azerbaiyana con una recepción oficial en la que su embajador, Ramzi Teymurov, presentó a su país como un “actor de paz” y difundió materiales contra Armenia y la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), en el acto realizado el 28 de mayo. La actividad buscó instalar una imagen de Azerbaiyán como promotor de la estabilidad regional, pero omitió la guerra de 2020, el bloqueo genocida contra la población armenia de Artsaj y la limpieza étnica ejecutada por el régimen de Ilham Aliyev en septiembre de 2023.

Teymurov pronunció un discurso sobre la "historia" de Azerbaiyán y dijo que, bajo el liderazgo de Ilham Aliyev, el país “se ha convertido en el Estado más fuerte de la región”.

Según la agencia del régimen azerbaiyano Azertag, el Embajador se refirió a la “liberación de los territorios azerbaiyanos de la ocupación armenia de 30 años”, una formulación utilizada por Azerbaiyán para justificar la ofensiva militar contra Artsaj y borrar la presencia histórica, política y cultural armenia en la región. En la presentación no se mencionó el ataque azerbaiyano de 2020, que derivó en la guerra de 44 días, ni el posterior bloqueo del corredor de Lachín/Berdzor, que dejó durante meses a la población armenia de Artsaj sin acceso regular a alimentos, medicamentos, combustible y asistencia humanitaria.

El discurso contrastó con la política sostenida por el régimen de Aliyev desde 2020. Tras la guerra de 44 días, Azerbaiyán avanzó sobre posiciones armenias, bloqueó Artsaj durante más de nueve meses y lanzó una ofensiva militar en septiembre de 2023 que provocó el desplazamiento forzado de más de 100.000 armenios de la región. La población armenia de Artsaj fue expulsada de su territorio ancestral mientras Bakú rechazó garantías internacionales efectivas para su seguridad y derechos colectivos.

Teymurov sostuvo además que “se presenta hoy una oportunidad histórica para alcanzar una paz duradera basada en el respeto al derecho internacional” y afirmó que Azerbaiyán aspira a ampliar sus relaciones “sobre la base de principios fundamentales del derecho internacional, el respeto mutuo a la soberanía y a integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos, la igualdad, el beneficio y la coexistencia pacífica”.

Esa apelación a la “no injerencia en los asuntos internos” contrastó con las declaraciones realizadas por Ilham Aliyev el 10 de mayo en Zangilan (Kovsakan), ciudad ocupada por Azerbaiyán tras la guerra de 2020, cuando condicionó públicamente el escenario político interno de Armenia durante la campaña electoral. “Mientras existan fuerzas políticas en la sociedad armenia que vivan con odio hacia Azerbaiyán, debemos permanecer vigilantes”, afirmó el mandatario azerbaiyano, y agregó: “Sabemos que existen suficientes sectores en la esfera política de Armenia que viven con odio hacia el pueblo y el Estado azerbaiyano, y si llegan al poder, entonces el pueblo armenio estará en problemas”. En el mismo discurso, Aliyev reivindicó las guerras contra Artsaj, calificó como “invasores”, “separatistas” y “enemigos” a los armenios de la región, aseguró que Azerbaiyán podría realizar “cualquier operación militar en cualquier lugar” y volvió a promover el denominado “corredor de Zangezur” sobre el territorio soberano armenio de Syunik.

Además, la apelación al derecho internacional omitió las denuncias contra Azerbaiyán por crímenes de guerra, ataques contra civiles, destrucción del patrimonio armenio, detención de prisioneros armenios y persecución contra dirigentes políticos y militares de Artsaj encarcelados actualmente en Bakú y sometidos a farsas de "juicios". Tampoco hubo referencias al discurso oficial de odio antiarmenio promovido durante años por el Estado azerbaiyano, ni a la negativa de Bakú a permitir el regreso seguro de los armenios desplazados de Artsaj bajo garantías internacionales.

Durante la actividad, la Embajada también destacó el crecimiento de los contactos bilaterales con Argentina y mencionó las visitas realizadas desde Azerbaiyán al país durante el último año. Entre ellas, señaló la visita del representante del presidente de Azerbaiyán para Misiones Especiales, Elchin Amirbayov, y la segunda reunión del Grupo de Trabajo Conjunto sobre Cooperación Económica y Comercial, con la participación del primer viceministro de Economía azerbaiyano, Elnur Aliyev, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Fernando Brun.

La agencia AZERTAC informó que, al final del acto, se presentaron “materiales de investigación sobre Azerbaiyán y la región” elaborados por miembros de la Cátedra de Estudios Azerbaiyanos de la Universidad Nacional de La Plata. Esa cátedra fue cuestionada durante años por sectores de la comunidad armenia por funcionar como una usina de difusión de la narrativa oficial de Bakú en Argentina.

La Cátedra de Estudios Azerbaiyanos está encabezada por Paulo Botta, académico argentino señalado como uno de los principales promotores del lobby azerbaiyano en el país. Bajo el formato de producción académica, la cátedra difundió trabajos de alumnos que reproducen la posición del régimen de Aliyev sobre Armenia y Artsaj, en algunos casos con premios y viajes a Azerbaiyán para sus autores.

Esos materiales luego son utilizados como insumos de legitimación en espacios vinculados al aparato diplomático y académico de Azerbaiyán, entre ellos instituciones como la Universidad ADA o el Center of Analysis of International Relations (AIR Center), organismos que suelen replicar la narrativa estatal azerbaiyana en foros internacionales.

El libro presentado en la recepción fue impreso por Areté Grupo Editor, sello de Fabián A. Autuori, también vinculado desde hace años a iniciativas alineadas con la agenda diplomática de Azerbaiyán en Argentina.

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