Antonio Boyadjian, el pianista de Tanghetto, tras el Latin Grammy al Mejor Álbum de Tango

Tanghetto, grupo pionero del neotango y el electrotango en Argentina, obtuvo el Latin Grammy al Mejor Álbum de Tango por 20 años en vivo, coronando una trayectoria de dos décadas y seis nominaciones previas.
A días de haber obtenido el premio, Antonio Boyadjian, pianista del grupo y su miembro más antiguo después del director Max Masri, compartió el significado de este logro con Diario ARMENIA. El músico nos habla con serenidad más que con euforia y explica que el Latin Grammy no altera la esencia de Tahghetto sino que la confirma. “Nuestra identidad siempre fue la apertura y la libertad de mezclar. Experimentar sin prejuicios”, resume.
Tanghetto nació en 2003 bajo la visión de Max Masri como creador, compositor y motor conceptual del proyecto, quien imaginó un tango instrumental capaz de convivir con la electrónica y, luego, con una paleta cada vez más amplia de géneros: jazz, flamenco, candombe, world music y sonoridades contemporáneas. Con diez discos de estudio, tres álbumes en vivo, un DVD y giras por más de veinte países, el grupo construyó un lenguaje propio que lo llevó a colaborar con figuras como Fito Páez, Pedro Aznar, Lito Vitale, Adriana Varela y Abel Pintos. En 2014, incluso llevaron su música a Armenia, una gira que Boyadjian recuerda con emoción particular.
“De los casi 25 años del grupo, yo formo parte desde hace casi 20. Esta fue nuestra sexta nominación, y la sexta fue la vencida. Es un reconocimiento hermoso”, contó a Diario ARMENIA. “Tanghetto es una banda muy versátil, con una paleta de colores muy amplia. Eso nos permitió hacer colaboraciones con artistas de mundos muy distintos”.
“El Latin Grammy es una validación que te da confianza y visibilidad. Tenemos más de 300 shows en el mundo, una discografía enorme, seis nominaciones previas… Este premio pone todo eso en valor”, explica Boyadjian, que también destaca el impacto que tendrá en la proyección internacional de la banda.
El álbum premiado, 20 años en vivo, captura a Tanghetto en estado puro. “Al ser en vivo, es como una instantánea: lo que pasó en el momento queda así, sin edición. Esa frescura está buena porque muestra la potencia del grupo. Mis compañeros son músicos excelentes, de mucha trayectoria, y es un lujo tocar con ellos”, afirma.

Consultado sobre la deconstrucción del tango, Boyadjian observa que el debate cambió. “Hace unos años había más prejuicio respecto a mezclar tango con electrónica. Hoy eso se rompió. Hay propuestas pop, electrónicas, contemporáneas, y hasta artistas urbanos que incorporan bandoneones o elementos tangueros. Nosotros creemos en experimentar sin prejuicios, siempre con criterio artístico. Y también hay lugar para lo súper tradicional. Todo convive”.
Su identidad armenia aparece como una base profunda en su trayectoria personal. Nieto de sobrevivientes del Genocidio Armenio perpetrado por el Estado turco, Antonio Boyadjian tiene una historia familiar marcada por el despojo, el exilio y la resistencia “como la de todos los armenios”, dice. Estudió en el Colegio Mekhitarista y luego se formó en el Conservatorio Nacional, hoy Universidad Nacional de las Artes. “Me siento argentino y me siento armenio. Estoy en contacto con mucha gente de la comunidad. La gastronomía, las historias… todo eso forma parte de quién soy”, cuenta.
