De Roma a París y Amsterdam, monumentos armenios que no podés dejar de visitar

21 de enero de 2026

Caminar por una ciudad como turista y descubrir una bandera armenia o inscripciones en armenio no tiene precio. Son símbolos que unen a una nación, que debido al genocidio de 1915 está esparcida por los cinco continentes.

Hay tres o cuatro frases que los armenios aprendemos de muy chicos y no olvidamos en el resto de nuestras vidas. En el plano histórico, aprendemos que “los armenios somos el primer pueblo en la historia de la humanidad en adoptar el cristianismo como religión de Estado, en el año 301.

El artífice fue el rey Drtád III, quien a instancias de Surp Krikor Lusavorích tomó esa decisión trascendental para el pueblo armenio, incluso varios años antes que el Imperio Romano.

Hay consenso entre los historiadores que el emperador romano Constantino El Grande se convirtió al cristianismo en el 312, al año siguiente a través del Edicto de Milán se estableció la libertad de cultos y se despenalizó la práctica del cristianismo, pero recién fue reconocido como religión oficial del Imperio Romano en el 380, por parte del emperador Teodosio, quien estampó su firma en el Edicto de Tesalónica.

Otra frase que no admite lugar a dudas es que el genocidio armenio fue diseñado y ejecutado por los turcos a partir del 24 de abril de 1915, le costó la vida a 1,5 millones de armenios y fue el primero del siglo XX.

Pese a las fuertes presiones de Turquía a lo largo de más de un siglo de política negacionista, gobiernos y parlamentos de 34 países -además de numerosos organismos supranacionales- reconocieron ese crimen de lesa humanidad como genocidio, incluida la Argentina, a través de sus tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Sólo tres países niegan el genocidio armenio, Turquía, Azerbaiyán y Pakistán, que integran lo que ellos mismos denominan como “Hermandad”.

Más tarde aprendimos que las matanzas masivas de armenios fueron el antecedente utilizado por el jurista judeo-polaco Raphael Lemkin para definir en 1943 el propio concepto de genocidio, que describe los "actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso". Fue durante la ejecución del Holocausto del pueblo judío, basándose en los hechos ocurridos en el Imperio Otomano con los armenios, tres décadas antes.

Diáspora e identidad

En un plano más personal, desde chicos escuchamos y aprendimos que “no hay lugar más seguro y contenedor que una casa, un colegio o una institución armenia”, y ciertamente, es algo que inexorablemente confirmamos una vez que nos convertimos en padres y madres.

Y una cuarta frase que nunca falla: Ուր երթաս հայ մը կայ (donde vayas, encontrarás un armenio). A lo largo de los años se ha comprobado infinidad de veces la certeza de esta frase, a veces a través de personas que se nos cruzan en el camino, otras veces con banderas o carteles escritos en armenio en comercios, y muchas otras a través de monumentos iglesias, clubes, instituciones varias, emplazados en lugares relevantes de las principales ciudades del mundo.

Casualmente o no tanto, un hilo conductor lleva del primer genocidio del siglo XX a este último punto, pasando necesariamente por el exilio forzado en calidad de refugiados de la mayor parte de los sobrevivientes del genocidio.

Digámoslo claramente y para que no queden dudas, hay armenios en los cinco continentes porque hace más de 100 años hubo un genocidio en el que el Estado turco-otomano, utilizando todos los recursos a su alcance y el dominio de la fuerza pública, decidió aniquilar a los ciudadanos otomanos de origen armenio, en una orgía de sangre y fuego que duró entre 1915 y 1923.

Como resultado de ello, hoy tres cuartas partes de los armenios del mundo viven (vivimos) fuera de la República de Armenia.

Memoria viva

Dicho esto, y ante una realidad en la que el turismo se ha masificado de tal manera que viajar a países lejanos hoy es algo relativamente habitual, vale conocer algunos de los monumentos de temática armenia más emblemáticos o concurridos, que hay en las los países que suelen recibir a millones de turistas cada año.

Por lejos, la temática que concentra la mayor cantidad de monumentos conmemorativos es el ya mencionado genocidio armenio de 1915-1923. Un simple relevamiento da cuenta de que existen en la actualidad unos 60 monumentos o memoriales del Genocidio Armenio en 22 países.

Madre resurgiendo de las cenizas, Ereván

En esta nómina sobresale el imponente Tsitsernagapert de Ereván, inaugurado en 1967, un complejo que hoy incluye el Museo-Instituto del Genocidio Armenio y algunas esculturas emblemáticas como la impactante “Madre resurgiendo de las cenizas” inaugurada en los jardines de Tsitsernagapert en 2002.

En Argentina hay ocho memoriales del genocidio, cuatro en la Ciudad de Buenos, uno en el cementerio armenio de San Justo, otros más en Vicente López, Córdoba y Rosario. El primero de ellos fue inaugurado en 1961 y está en los jardines del Centro Armenio de la República Argentina. Y otro emblemático es un altar emplazado en el interior de la Catedral Metropolitana en Plaza de Mayo y fue inaugurado en 2005 por el entonces cardenal Jorge Bergoglio, junto al arzobispo armenio Kissag Mouradian.

En este listado de memoriales hay dos hechos curiosos. Estados Unidos concentra más de 10 memoriales en varias ciudades, y tiene en proyecto la construcción de dos museos del Genocidio, uno en Washington DC y el otro pensado para abrirse en Glendale (California).

Hushartzán en Estambul

El otro hecho llamativo es que el primer monumento en conmemoración al genocidio armenio fue construido en Estambul en 1919. Se lo denominó Taksim Ermeni Soykırımı Anıtıo simplemente Hushartzán, pero sólo estuvo en pie durante tres años.

Hushartsán, el primer monumento en conmemoración al Genocidio Armenio construido en Estambul en 1919 y destruido por las fuerzas kemalistas en 1922

Fue construido en el predio del Cementerio Armenio Pangalti de Estambul, y el monumento fue tapa de una publicación dedicada a las víctimas del genocidio en 1919, publicada por el escritor y editor “Teotig” (Teotoros Labdjindjian).

El 1922 las fuerzas nacionalistas kemalistas desmantelaron el Memorial, más tarde el cementerio armenio fue expropiado en la década del ‘40 y en sus terrenos se construyó el Parque Gezi, contiguo a la Plaza Taksim. Algunas fuentes dicen que las piedras de los khachkars fueron utilizadas para las escaleras del Parque Gezi.

Europa prolífica

Monumento al Genocidio Armenio en Vasteras, Suecia

Más allá de estas singularidades, en esta ocasión, el foco estará puesto en los monumentos armenios emplazados en ciudades europeas, aunque hay muchísimos otros en países de Medio Oriente, América Latina, Estados Unidos, y por supuesto en Armenia.

La Ciudad del Vaticano alberga uno de los monumentos más grandes y bellos de temática armenia. Se trata de la estatua de San Gregorio El Iluminador, inaugurada en enero de 2005. Emplazada en los jardines vaticanos al norte de la Basílica de San Pedro, la obra tiene 5,7 metros de alto y fue realizada en mármol de Carrara por el escultor armenio-libanés Khatchik Kazandjian. Fue inaugurada y bendecida por el papa Juan Pablo II y el área adyacente en febrero de 2008 por el papa Benedicto XVI.

Italia tiene también otras obras que recuerdan la cultura y la historia armenia. En Nápoles se encuentra la Iglesia San Gregorio Armeno; en Génova la Iglesia San Bartolomeo degli Armeni; en Venecia Santa Croce degli Armeni; en Roma está San Nicola da Tolentino agli Orti Sallustiani, de rito armenio y que data de 1599; también en Roma la Iglesia de San Biagio degli Armeni, en Milán la Iglesia Apostólica Armenia de los Cuarenta Mártires; y por supuesto la Congregación de los Mekhitaristas en la isla de San Lázaro en Venecia.

Armeensebrug bridge o Puente Armenio, es el puente 293 sobre el río Amstel en Amsterdam (Países Bajos), Fue construido en 1893 y está junto a la Iglesia Armenia que está allí desde 1714, pocos años después de que se conformara la comunidad armenia local.

Monumentos al Genocidio Armenio hay en París, Bruselas, Barcelona, Málaga, Kalamata (Grecia), Berlín, Vasteras (Suecia) y muchas otras ciudades europeas. También hay iglesias armenias en numerosas localidades.

Memorial del Genocidio Armenio en Kalamata, Grecia

Pero hay dos emblemáticas, por su antigüedad y por el impacto en la comunidad local. Son la Catedral Armenia de los Santos Traductores en Marsella, que se construyó entre 1928 y 1931, financiada por el empresario oriundo de Bruselas, Vahan Khorassandjian; y la Iglesia Surp Sarkís en Londres (1922), impulsada por el filántropo Kalouste Gulbenkian.

Carlos Boyadjian
coboyadjian@yahoo.com.ar

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