Despedida a James Onnig Tamdjian: “Seguiremos tu lucha”

El 19 de enero falleció en la ciudad de San Pablo James Onnig Tamdjian, militante histórico de la FRA-Tashnagtsutiún, sociólogo y profesor universitario, cuya trayectoria combinó compromiso político, pensamiento crítico y una mirada singular sobre los procesos internacionales y la realidad de Armenia y la diáspora.
Durante su sepelio, el representante del Gomidé Tro de la FRA-Tashnagtsutiún de Brasil, Carlos Givoglanian, pronunció un discurso de despedida que condensó el sentido político y humano de su figura, frente al féretro cubierto por las banderas que simbolizaron las causas que abrazó a lo largo de toda su vida.
“Nos reunimos hoy con el corazón pesado para rendir homenaje a unguer Onnig Tamdjian, que partió demasiado temprano. A los 60 años, todavía tenía mucho que ofrecer, muchas ideas que defender y muchos caminos que construir junto a todos nosotros”, expresó al iniciar su mensaje, señalando que su ausencia deja “un vacío profundo, no solo en nuestro partido, la FRA-Tashnagtsutiún, en la Argentina, en Uruguay y en Brasil, sino en la vida de todos los que tuvieron el privilegio de caminar a su lado”.
Givoglanian destacó especialmente el perfil ético y político de Onnig dentro de la organización y de la comunidad: “Fue un hombre de convicciones firmes, guiado por un sentido de responsabilidad que superaba los intereses personales. Creía en la fuerza del diálogo, en la importancia de la ética y en la necesidad de servir a la sociedad con dedicación y respeto”.
En ese mismo pasaje subrayó que su recorrido militante constituyó “un testimonio de compromiso con su colectividad, de coraje y de esperanza en un futuro mejor para la nación de su origen, Armenia”.
El dirigente de la FRA evocó también sus múltiples dimensiones personales: “Hoy, más que lamentar su partida, celebramos su historia. Celebramos al profesor íntegro, al compañero leal, al amigo generoso. Celebramos al ser humano que, con gestos grandes y pequeños, dejó marcas que permanecerán vivas en nuestra memoria y en nuestras acciones”.
Recordó además su temprana identificación con la Causa Armenia y su vocación formativa: “Desde joven demostró su amor por Armenia y por los armenios, y ya en su vida adulta orientó a los más jóvenes, dejando un ejemplo de dedicación y fidelidad”.
En uno de los tramos centrales del mensaje, Givoglanian llamó a asumir su legado como una tarea colectiva: “Que su legado nos inspire a seguir adelante con aún más determinación. Que su visión del mundo continúe iluminando nuestras decisiones. Y que su recuerdo nos fortalezca en los momentos difíciles, recordándonos que la política, antes que nada, está hecha de personas: personas que creen, que luchan, que sueñan”.
Finalmente, transmitió la solidaridad de la organización a su familia, en particular a su esposa Simone y a su hija Juliana: “Les dejamos nuestra solidaridad y nuestro abrazo más sincero. Que encuentren consuelo en la certeza de que fue admirado, respetado y querido por todos nosotros”.
La despedida concluyó con la última estrofa del canto tradicional de los militantes tashnagtsagán pare estas ocasiones, “En memoria de Bedrós Seremjian (Verkerov li)”, que resonaron como una emotiva tristeza colectiva:
Ահա հանգիստ հող կը մտնեմ,
Յոյսս դո′ւք էք, ընկերնե'ր,
Շարունակէք մեր սուրբ գործը,
Դաշնակցութեան վեհ քաջեր:
“Me entrego tranquilo a la tierra.
Ustedes son mi esperanza, compañeros.
Continúen con nuestra sagrada causa,
Sublimes valientes del tashnagtsutiún”.