El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, se unió a la Junta de Paz impulsada por Donald Trump

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, firmó la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para integrarse a la denominada Junta de Paz, una iniciativa lanzada por la Casa Blanca con el objetivo declarado de intervenir en la resolución de conflictos internacionales.
La adhesión de Pashinyan se produjo en el marco de una convocatoria más amplia realizada por Washington a unos 50 líderes mundiales, de los cuales alrededor de 35 ya habrían confirmado su participación, según fuentes oficiales citadas por Reuters. Entre quienes también firmaron su incorporación se encuentran el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, y el presidente de Argentina, Javier Milei.
Trump presentó por primera vez la Junta de Paz en septiembre del año pasado, al anunciar un plan para poner fin a la guerra en Gaza. Posteriormente, amplió el alcance de la iniciativa para abarcar otros conflictos globales. De acuerdo con un borrador de la carta de invitación al que tuvo acceso Reuters, el propio Trump ejercerá como presidente inaugural del organismo, cuyo mandato sería “promover la paz en todo el mundo y trabajar para la resolución de conflictos”.
La estructura prevista establece que los Estados miembros tendrán mandatos de tres años, salvo que realicen un aporte de mil millones de dólares, condición que les permitiría obtener una membresía permanente. La Casa Blanca designó como miembros del Comité Ejecutivo fundador al secretario de Estado, Marco Rubio; al enviado especial de Trump, Steve Witkoff; al ex primer ministro británico Tony Blair; y a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense.
Además de Armenia y Azerbaiyán, la lista de países que aceptaron la invitación incluye a Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Jordania, Catar y Egipto, así como a Turquía y Hungría, ambos miembros de la OTAN. También se sumaron Marruecos, Pakistán, Indonesia, Kosovo, Uzbekistán, Kazajistán, Paraguay y Vietnam. La participación de Bielorrusia, bajo el liderazgo de Alexander Lukashenko, fue señalada como una de las más controvertidas, dado el historial del país en materia de derechos humanos y su alineamiento con Rusia.


En noviembre, el Consejo de Seguridad otorgó a la Junta de Paz un mandato limitado hasta 2027 y circunscripto exclusivamente a Gaza. La resolución, impulsada por Estados Unidos, autorizó a la Junta a actuar como una administración de transición para coordinar la financiación de la reconstrucción del territorio y a desplegar una Fuerza Internacional de Estabilización temporal. Rusia y China se abstuvieron en la votación, cuestionando la falta de un papel claro para las Naciones Unidas en el esquema propuesto.
Más allá del caso de Gaza, no está definido qué autoridad legal ni qué mecanismos de implementación tendrá la Junta de Paz en otros conflictos, ni cómo se articulará con la ONU y otros organismos internacionales. Según sus estatutos, el presidente del organismo contará con amplios poderes ejecutivos, incluido el veto de decisiones y la remoción de miembros, y la Junta desempeñará sus funciones “de conformidad con el derecho internacional”, una formulación que ha despertado reservas en distintos ámbitos diplomáticos.