Gevorg Sujyan, uno de los 4 rehenes armenios liberados por Azerbaiyán, relató su experiencia: “Seguiré luchando por la libertad de los que todavía están ahí”

26 de enero de 2026

Gevorg Sujyan, uno de los cuatro armenios liberados recientemente de la custodia azerbaiyana, denunció haber sido sometido durante años a detención ilegal, procesos judiciales simulados y una negación sistemática de sus derechos básicos mientras permaneció encarcelado en Bakú.

Sujyan regresó a Armenia el 14 de enero junto con Davit Davtyan, Vicken Euljekjian y Vagif Khachatryan, tras un intercambio de prisioneros en el que Armenia transfirió a dos ciudadanos sirios condenados a cadena perpetua por haber combatido como mercenarios del lado azerbaiyano durante la guerra de Nagorno Karabaj de 2020.

En una transmisión en vivo realizada en Facebook el 25 de enero tras su regreso, Sujyan relató que desde el inicio de su cautiverio las propias autoridades azerbaiyanas le reconocieron que no existía una base legal para su detención. “Me dijeron directamente: ‘No tienes culpa’. Pero agregaron que debía quedarme allí porque había asuntos que resolver con mi Estado. Necesitaban dictar una sentencia”, afirmó.

Según su testimonio, cuando solicitó pruebas concretas en su contra y manifestó que aceptaría cualquier castigo si se demostraba algún delito, la respuesta fue que su encarcelamiento no estaba vinculado a la justicia sino a presiones políticas. “No se trataba de un proceso judicial”, sostuvo.

Sujyan describió los juicios en Bakú como una puesta en escena carente de garantías mínimas. Aseguró que fue llevado a las audiencias sin haber tenido contacto previo con un abogado, sin conocer formalmente los cargos y, en ocasiones, con los ojos vendados. “Entrábamos al tribunal, hablaban entre ellos, ignoraban todo lo que decíamos y nos devolvían a la celda”, relató.

Indicó además que la presencia de abogados fue meramente simbólica y que nunca tuvo acceso al expediente ni a una defensa efectiva. “No existe un sistema judicial, al menos en casos como el nuestro. No me juzgaron como persona, sino como armenio, como enemigo”, afirmó. También denunció el uso de testimonios falsos y la admisión explícita por parte de fiscales de que podían presentar testigos a voluntad, incluso personas que nunca había visto.

Sujyan y Davtyan fueron capturados el 11 de noviembre de 2020, un día después del alto el fuego que puso fin a la guerra de seis semanas entre Armenia y Azerbaiyán, mientras transportaban ayuda humanitaria a Nagorno Karabaj. Ambos fueron posteriormente condenados a 15 años de prisión. Sujyan explicó que viajaba en su carácter de presidente fundador de una organización benéfica.

Durante su detención, describió un clima de presión psicológica constante, agravado por una intensa propaganda antiarmenia. “Se hablaba de paz, pero al mismo tiempo había una hostilidad permanente hacia nosotros, lo que tenía un impacto psicológico muy fuerte”, señaló. También diferenció el trato de los guardias penitenciarios, algunos de los cuales describió como abusivos y otros como personas que intentaron ofrecer apoyo humano en silencio.

El ex cautivo subrayó que el discurso de reconciliación promovido por Azerbaiyán es incompatible con la continuidad de las detenciones. “No puede haber reconciliación mientras haya personas secuestradas”, afirmó, comparando la situación con la de un niño retenido cuya liberación es condición previa para cualquier acuerdo. “A pesar de todo lo que pasé, seguiré luchando por la libertad de los que todavía están ahí”, dijo.

Sujyan agradeció el acompañamiento del Comité Internacional de la Cruz Roja, que le brindó asistencia básica durante su cautiverio. También denunció que un manuscrito escrito en prisión fue confiscado y nunca devuelto tras ser entregado para revisión. “Lo volveré a escribir. Habrá un libro y una película”, dijo.

Según cifras oficiales de Armenia, al menos 19 armenios continúan detenidos en cárceles de Azerbaiyán, entre ellos ocho exdirigentes políticos y militares de Nagorno Karabaj. Algunos ya han sido condenados y otros permanecen a la espera de juicio.

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