La Conferencia Episcopal de la Iglesia Apostólica Armenia exigió al régimen de Nikol Pashinyan “cesar las persecuciones contra la Iglesia”

20 de febrero de 2026

La Conferencia Episcopal de la Iglesia Apostólica Armenia concluyó el 19 de febrero sus deliberaciones en la ciudad austríaca de St. Pölten y emitió una declaración en la que exigió a las autoridades de la República de Armenia “cesar las persecuciones contra la Iglesia” y respetar su soberanía y autonomía histórica.

En la reunión participaron 25 obispos provenientes de la Santa Sede de Santa Etchmiadzín, el Patriarcado Armenio de Jerusalén y el Patriarcado Armenio de Constantinopla, como así también Aren Shaheenian, primado de la Iglesia Apostólica Armenia para Argentina y Chile. La Asamblea se celebró por invitación y con la bendición de Su Santidad Karekin II, quien no pudo asistir debido a la prohibición de salida del país impuesta en su contra por la Fiscalía armenia.

En su declaración final, los obispos manifestaron “profunda preocupación y condena” por lo que calificaron como un proceso penal infundado que impidió la participación del Catholicos y de seis obispos en la Asamblea. Señalaron que la salida del Pontífice armenio fue obstruida de manera artificial y que su mensaje debió ser transmitido por vía telemática.

La Conferencia Episcopal instó a las autoridades armenias a:

– cesar las persecuciones contra la Iglesia y respetar su soberanía y autonomía, consolidadas a lo largo de los siglos;

– poner fin a la represión contra el clero y el Catholicos de Todos los Armenios, elegido nacionalmente, basada en acusaciones falsas y calumnias;

– liberar a los clérigos detenidos y a quienes se pronunciaron en defensa de la Iglesia;

– actuar conforme a la Constitución y al derecho internacional, garantizando la libertad de conciencia y religión;

– resolver los desacuerdos mediante el diálogo, sin retórica ultimátum.

Los obispos reafirmaron que la Cabeza de la Iglesia Armenia es Jesucristo y que la institución se rige por las Sagradas Escrituras, la tradición y el principio de sucesión apostólica bajo la dirección pastoral del Catholicos. Subrayaron además que, a lo largo de su historia, la Iglesia ha defendido la existencia del Estado armenio independiente y ha permanecido fiel al pueblo armenio, sin servir a intereses externos.

La declaración también incluyó un llamado a ocho jerarcas que se apartaron de la línea oficial para que actúen “con conciencia del voto de fidelidad” hacia Santa Etchmiadzín y se abstengan de acciones anticanónicas que puedan provocar divisiones. En ese contexto, se calificó como “eclesiológicamente inaceptable” la omisión de la conmemoración del Catholicos durante la Divina Liturgia.

La Santa Sede justificó la convocatoria en Austria por la necesidad de proteger a los participantes de posibles presiones. En los días previos, el primer ministro Pashinyan había anunciado “duras contramedidas” y sostuvo que la reunión fuera del país formaba parte de un intento de desestabilización del Catolicosado.

En el tramo final del documento, los obispos expresaron también su preocupación por los veredictos dictados en Bakú contra líderes de Artsaj e hicieron un llamado a la comunidad internacional y a las Iglesias hermanas para que continúen los esfuerzos por su liberación.

La Asamblea concluyó reafirmando su fidelidad a Santa Etchmiadzín y a Karekin II como símbolo visible de la unidad de la Iglesia Armenia, y exhortó al clero y al pueblo fiel a permanecer unidos frente a las presiones externas.

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