La juventud de la FRA protestó frente a la embajada de Azerbaiyán en Washington para conmemorar los pogromos de Sumgait, Bakú, Kirovabad y Maragha

La filial “Ani” de la Unión Juventud Armenia (AYF - Armenian Youth Federation) en Washington, DC, realizó el 28 de febrero una manifestación frente a la Embajada de Azerbaiyán para conmemorar los pogromos de Sumgait, Bakú, Kirovabad y Maragha y denunciar lo que definieron como el legado genocida de Bakú contra el pueblo armenio.
La actividad fue organizada por la juventud de la FRA-Tashnagtsutiún y reunió a miembros de la comunidad armenio-estadounidense y aliados que exigieron justicia por las masacres de 1988 y por la limpieza étnica de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) en 2023. Los manifestantes reclamaron la liberación inmediata de los prisioneros armenios detenidos en Azerbaiyán y el derecho de retorno digno, seguro y colectivo para la población desplazada por la fuerza.
La protesta tuvo lugar en un contexto regional de alta tensión, tras ataques militares estadounidenses e israelíes contra Irán. Galy Jackmakjian, integrante de la filial “Ani”, abrió el acto señalando: “Nuestros corazones están con la comunidad armenia en Irán y nuestra mirada está puesta en Bakú y Ankara. Porque sabemos lo que representan las oportunidades para ellos”.
En referencia a los pogromos, afirmó: “Hace treinta y ocho años, en Sumgait, los armenios fueron perseguidos en las calles. Golpeados. Torturados. Asesinados. Sumgait no fue un incidente aislado. Tampoco lo fue Bakú. Tampoco Kirovabad. Tampoco Maragha. El patrón de supresión es claro”.
U. Areni Hamparian, presidente del Consejo de Hai Tahd Central de la Región Oriental de la AYF, expresó en armenio que la masacre de 1988 debía permanecer como lección permanente para la nación armenia y llamó a defender la justicia en memoria de las víctimas.
Alek Tekeyan, también miembro de la filial “Ani”, denunció la negación oficial de los hechos por parte de Azerbaiyán: “Ahora, Azerbaiyán culpa a los armenios de su propia masacre, en una tendencia de culpabilización que, lamentablemente, se ha extendido hasta nuestros días. Esta distorsión de la realidad no solo es ofensiva, sino también muy peligrosa”.
Los oradores también recordaron incidentes recientes en Washington, donde agentes de seguridad azerbaiyanos agredieron a manifestantes frente a un evento vinculado a la llamada Junta de la Paz, señalando que ese episodio reflejaría el desprecio de Bakú por la protesta democrática incluso fuera de sus fronteras.
Durante la manifestación se denunciaron el encarcelamiento de dirigentes electos de Artsaj, prisioneros de guerra y civiles armenios; la destrucción de iglesias y monumentos culturales; y la ocupación de territorios armenios soberanos. Se instó al gobierno de Estados Unidos a imponer sanciones a Azerbaiyán y suspender la asistencia militar.
Arpa Shahnazarian, tesorera de la filial “Ani”, advirtió: “Si no exigimos justicia por el crimen de expulsar a los artsajtsis de sus hogares, nunca lograremos justicia por los crímenes cometidos en 1988”.
Por su parte, Tereza Yerimyan, directora de Asuntos Gubernamentales del Consejo Nacional Armenio de Estados Unidos (ANCA - Armenian National Committee of America), llamó a transformar el dolor comunitario en acción cívica. “Los armenios estadounidenses tienen poder, no solo sentimental, sino cívico. Votamos. Abogamos. Educamos. Nos organizamos. Construimos coaliciones. Exigimos que el liderazgo estadounidense se mida no por discursos, sino por hechos”, sostuvo, y agregó que no aceptarán “un futuro en el que la supervivencia armenia sea negociada”.
El acto concluyó con una oración del padre Sarkis Aktavoukian, párroco de la Iglesia Armenia Soorp Khatch, quien recordó a los caídos y pidió por la paz en la región y por la comunidad armenia en Irán.
Los organizadores instaron a los miembros de la comunidad a contactar a sus representantes electos y exigir rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos atribuidas a Azerbaiyán.