Nikol Pashinyan acusó a la oposición de“preparar una nueva guerra” y prometió una nueva Constitución para satisfacer las presiones de Azerbaiyán

19 de marzo de 2026

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, acusó a sectores de la oposición de impulsar una escalada bélica y afirmó que su gobierno buscará avanzar en una nueva Constitución, en un contexto marcado por las presiones de Azerbaiyán y el debate interno sobre el rumbo del proceso de paz.

“Las fuerzas que actúan desde la posición de revisión de la paz están preparando una nueva guerra en septiembre”, declaró Pashinyan durante una rueda de prensa el 19 de marzo. En ese sentido, apuntó contra partidos opositores que, según sostuvo, cuestionan los acuerdos actuales: “Quiero decirlo sin rodeos, sin disimulo alguno: se trata de una guerra que implica la pérdida no solo del territorio, sino también de la soberanía de la República de Armenia”.

El Primer Ministro insistió en que estas posturas derivarían inevitablemente en un conflicto armado en el corto plazo. “Todas estas fuerzas están preparando una nueva guerra en septiembre con graves consecuencias”, afirmó, y sostuvo que algunos actores políticos “ni siquiera comprenden lo que dicen” y que repiten discursos “escritos en otro lugar”.

Las declaraciones de Nikol Pashinyan siguen la línea de su actual estrategia política de cara a las elecciones de Armenia del 7 de junio: persecución judicial a sus opositores bajo causas falsas y acusaciones de querer iniciar una nueva guerra a todo aquel que no siga con la línea oficial de entrega y réplica de la narrativa turco-azerbaiyana.

“Esperamos que, como resultado de estas elecciones, tengamos una mayoría constitucional, porque es la mayoría constitucional la que garantizará que esos procesos, en el contexto de la paz regional, sean irreversibles”, señaló.

En relación con el escenario internacional, defendió la cooperación con la Unión Europea frente a lo que definió como amenazas "híbridas". “Cooperamos con todos los socios que tienen herramientas para combatir la guerra híbrida y la desinformación en particular”, indicó, y denunció campañas de desinformación en su contra: “La guerra híbrida se produce cuando herramientas de pago, incluido el uso de inteligencia artificial, escriben que tengo una casa en Dubái, que tengo una casa en Francia (…) que tenemos millones en bancos suizos, que vendemos órganos”.

El envío de un equipo de expertos europeos a Armenia, previsto para abril, generó tensiones internas. Mientras el gobierno lo considera un apoyo técnico, sectores opositores lo calificaron como una injerencia en la política interna del país.

Uno de los ejes centrales de sus declaraciones fue el debate constitucional. Pashinyan cuestionó el contenido de la Declaración de Independencia y su impacto en la política exterior armenia. “La declaración de independencia no es una declaración de independencia, sino una declaración de conflicto y, por consiguiente, una declaración de dependencia”, afirmó.

El mandatario argumentó que ciertos principios históricos pueden condicionar la estabilidad del país. “Imagínese mudarse a un nuevo apartamento y amenazar a sus vecinos (…) ¿Cómo va a vivir en ese entorno bajo esas amenazas, solo con ayuda externa?”, dijo Pashinyan.

Si bien subrayó que la reforma constitucional es un asunto interno, el contexto está atravesado por las exigencias de Azerbaiyán, que reclama la eliminación de referencias a la unificación con la República de Artsaj (Nagorno Karabaj). Aunque el Tribunal Constitucional de Armenia dictaminó que no existen reivindicaciones territoriales, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, mantuvo sus demandas.

Finalmente, el primer ministro defendió la gestión de su gobierno en relación con Artsaj. “Ningún gobierno hizo tanto por Karabaj como el nuestro; esto es visible y demostrable con cifras”, sostuvo el Primer Ministro, cuya gestión no logró defender a Artsaj de la invasión azerbaiyana en 2020 que desencadenó la limpieza étnica de toda la población armenia.

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