Ruben Vardanyan se niega a apelar la condena a 20 años y califica el juicio de “negación de justicia”

25 de febrero de 2026

Rubén Vardanyan decidió no apelar la sentencia de 20 años de prisión dictada en su contra y calificó el proceso judicial como una “negación de justicia”, según un comunicado emitido en su nombre tras el veredicto.

De acuerdo con el texto difundido, la decisión no implica aceptar la condena ni renunciar al derecho a la defensa, sino que constituye una “negativa consciente” a legitimar procedimientos que, según su postura, “no tenían ninguna garantía de justicia”.

El comunicado sostiene que el juicio se desarrolló a puerta cerrada, con exclusión de observadores independientes y sin que se tuvieran en cuenta las mociones presentadas por la defensa. Las audiencias fueron descritas como “no un auténtico procedimiento judicial, sino una puesta en escena”.

Asimismo, se señalaron presuntas irregularidades procesales. Según el texto, el veredicto completo no fue leído en el tribunal y ni Vardanyan ni su familia habían recibido una copia oficial escrita de la sentencia con una traducción adecuada al momento de la publicación del comunicado. Esto, afirmó, impidió evaluar la base jurídica de la condena.

El documento argumenta que una apelación solo tendría sentido en un sistema donde los errores judiciales pudieran corregirse de manera efectiva. “Cuando las violaciones son sistémicas y afectan los principios fundamentales de la justicia, una apelación se convierte en un instrumento más para legitimar el procesamiento ilegal”, sostiene el texto.

Al optar por no recurrir el fallo, Vardanyan rechaza lo que considera un intento de presentar el proceso como compatible con estándares legales mínimos. No reconoce el veredicto como un acto de justicia y lo define como un “procesamiento ilegal y con motivaciones políticas”.

No obstante, el comunicado aclara que la decisión no supone el fin de las acciones legales. Su equipo continuará, según se indica, buscando reparación a través de mecanismos e instituciones jurídicas internacionales.

“La negativa a apelar no es el fin de la lucha. Es una negativa a participar en una farsa”, concluye el texto.

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