Sparabed Karekín Nshtéh, líder de la autodefensa en Karakilisé, Najicheván y Syunik

30 de diciembre de 2025

A 140 años de su nacimiento y cuando la amenaza turco-azerí sobre Armenia
está en su pico en el último siglo, conocer sus acciones y su legado es un antídoto
contra quienes se resignan a tener una Armenia débil y condicionada.

El nombre de Karekín Nshtéh, comandante de las fuerzas armenias en el sur del país, en lo que él mismo bautizó como Lernahayastaní Hanrabedutiún o República de Armenia Montañosa, está indisolublemente ligado a Syunik (región de Zankezúr), el nombre que desafortunadamente desde 2020 volvió a tomar protagonismo -un siglo después de que el propio Nshteh pisara ese territorio- por la amenaza existencial que representan las pretensiones turco-azeríes sobre esa región de la República de Armenia.

Justamente, esta realidad obliga a volver la mirada a la región, pero también revisitar la vida de Karekín Nshteh, activista político, militar, fedaí y, por sobre todas las cosas, patriota.

Esta semana se cumplen 140 años del nacimiento de Karekín Nshteh y recientemente se cumplieron 70 años de su muerte en la Prisión Central de Vladimir (URSS) el 21 de diciembre de 1955, perseguido y calumniado -incluso delatado- por activistas bolcheviques, armenios y de otras nacionalidades.

Nació el 1 de enero de 1886 como Karekín Arakél Ieghisheí Ter Harutyunyan en el pueblo de Gëznut (Najicheván) en tiempos del Imperio Ruso. Su padre Ieghishé era el párroco de la aldea, y falleció cuando Nshteh, el menor de cuatro hermanos, era pequeño. Tras estudiar en el colegio armenio de su pueblo y más tarde en Tiflís (Georgia), se unió al movimiento de liberación nacional con sólo 17 años. Estudió derecho en San Petersburgo, pero a los dos años, en 1905, abandonó para volcarse totalmente a la actividad revolucionaria combatiendo tanto al sultán Abdul Hamid II como al gobierno zarista.

Al año siguiente por recomendación de Stepan Zoryan (Rostóm), uno de los tres fundadores de la FRA-Tashnagtsutiún, partió hacia Bulgaria, donde gracias a gestiones de líderes armenios del movimiento de liberación macedonio, como Mutsik y Gago, ingresó a la Escuela de Oficiales de Sofía. Se graduó en 1907 recibiendo el grado de suboficial, tras lo cual regresó a Armenia, donde se unió a las filas de la FRA.

En 1912 al estallar la Primera Guerra Balcánica integró el batallón de voluntarios armenios, como subcomandante, secundando al general Antranig Ozanián. Se destacó en varios frentes con resonantes victorias sobre las fuerzas otomanas, tras lo cual Nshteh fue distinguido con un sable y el rango de oficial.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Nshteh fue nombrado subcomandante del 2° Cuerpo de Voluntarios Armenios, al mando de Trastamat Kanayan (Tro) y en abril de 1915 participó con el 4° Cuerpo de la Batalla de Dilmán, comandado por el general Tovmás Nazarbekyan, con un resonante triunfo sobre los turcos en el frente persa.

Acciones en Karakilisé

Abril de 1918 encontró a Nshtéh en la región de Kars, y la cercana Ani, defendiendo aldeas armenias y liderando la retirada segura de la población hacia Alexandropol (hoy Gyumrí). En mayo de ese año Nshtéh soportó el asedio de las tropas turcas en Vanadzór (Karakilisé).

La situación era dramática, las tropas al mando del general Nazarbekyan estaba exhaustas, sin municiones ni comida, y comenzaban a desmoralizarse, con casos de deserción, al punto que un grupo de oficiales fue a ver a Nazarbekyan para pedirle que se rindiera. Nazarpekyan escribió un desesperado telegrama a Consejo Nacional Armenio, instando a firmar la paz, ante la imposibilidad de continuar la lucha.

Inesperadamente, el 24 de mayo llegaron noticias alentadoras desde Pash-Abarán y Sardarabad, donde las tropas armenias se hicieron fuertes y los turcos debieron emprender la retirada. Aunque sólo para reagruparse y volver a atacar.

La desesperación se transformó en esperanza cuando en los sinuosos caminos de Karakilisé, al este de Diliján apareció en escena un grupo de jinetes, fuertemente armados, a los que se unían voluntarios. Eran cientos de combatientes al mando de Karekín Nshtéh.

Rechazando la rendición, Nshtéh declaró que luchará hasta el final y que vino para morir. “Los oficiales fueron a entregarse, que vayan, y yo iré a morir. Quien no se considere moralmente muerto, que me siga”, arengó a los combatientes. Fue la señal que necesitaban para repeler los ataques y ganar tiempo para que las fuerzas armenias se reorganizaran en Sardarabad, donde vencieron en la batalla decisiva del 26 de mayo de 1918, que alumbró la Primera República de Armenia.

Tras la proclamación de la República de Armenia y con el frente occidental muy “caliente” a finales de 1918 Nshteh fue nombrado gobernador de Najicheván por el gobierno armenio. Intentó resguardar durante meses la presencia armenia en Najicheván pero ante la falta de asistencia y envío de pertrechos militares (el Gobierno estaba atendiendo el frente norte) debió abandonar las aldeas armenias y llevar en forma segura a la población hacia Syunik. En agosto de 1919 fue designado comandante general de Kapan, Arevik y Goghtan.

El asedio bolchevique-azerí

Luego de la fundación de Azerbaiyán (mayo de 1918), en el verano de 1919 turcos y azeríes unidos atacaron el sur de Armenia, con el fin de controlar Najicheván, Artsaj y Syunik, tender un puente terrestre entre los dos estados turcos y, así, rodear completamente Armenia.

Pero inspirado en la heroica lucha de Davit Bek en el siglo XVIII contra los invasores persas y turcos en Zankezur, Nshteh formó unidades de autodefensa de Syunik, conocidas como davitbekyan ukhter, que atacaron a las fuerzas azeríes musavatistas que invadían la región desde el norte y el este.

Nshteh ordenó cavar trincheras a hombres, mujeres y niños y creó la llamada "bombas de barril", llenas de explosivos y objetos contundentes que se lanzaban prendidas fuego desde posiciones de defensa en Syunik en las montañas sobre los agresores que se estaban en las zonas bajas.

La personalidad y el carisma de Nshteh, su encendida oratoria y su liderazgo inspiraron a la población armenia a luchar hasta el fin. Ante la dificultad de vencer en el campo de batalla el gobierno de Bakú avanzó en el frente diplomático, con la aprobación de los kemalistas turcos, y se alineó con el régimen de Moscú. A cambio de la sovietización de Azerbaiyán (abril-mayo de 1920), los bolcheviques prometieron incorporar Najicheván, Artsaj y Zankezur a la república azerí.

Bajo presión soviética el gobierno armenio, ordenó a Tro abandonar Artsaj en mayo de 1920, bandas de bolcheviques-azeríes invadieron Zankezur el 5 de julio de 1920 y ocuparon Goris. Bajo el falso pretexto de “prevenir enfrentamientos entre azeríes y armenios”, el régimen soviético tomó control de la situación. El 10 de agosto de 1920, el gobierno armenio se vio obligado a reconocer las tres regiones como “territorios en disputa” y ceder su control a los bolcheviques.

Desobediencia patriótica

Nshteh se negó a obedecer la orden del ministro de Defensa, Rupén Ter Minassian, de abandonar Syunik. Tras asumir el título de Sparabed en una ceremonia celebrada en la iglesia de la aldea de Kavart el 25 de agosto de 1920, encabezó la lucha para obligar a los bolcheviques a reconocer a Syunik como parte inalienable de Armenia.

A esta altura Nshteh se había establecido en las laderas del monte Justúp, desde donde respondió contraatacando al enemigo y liberando Kapan, Sisian (del 9 al 14 de octubre) y Goris en la Batalla de Yerablur, el 22 de noviembre, donde sus hombres asesinaron al sanguinario general Javal Pashá, que había aterrorizado a las aldeas armenias.

Durante la campaña las fuerzas de Nshteh literalmente destruyeron el 11º Ejército Soviético, matando a más de 12.000 tropas azerí-bolcheviques y tomando más de 4.000 prisioneros de guerra.

Con la desaparición de la República de Armenia y su ocupación por los bolcheviques (2 de diciembre de 1920), la Primera Conferencia Pan-Zankezur, celebrada en Tatev del 25 al 27 de diciembre, declaró el autogobierno de Syunik, adoptó una constitución y nombró Sparabed a Nshteh.

Monumento a Nshteh en Ereván

El régimen comunista lanzó una caza de brujas contra los dirigentes tashnagtsagán, pero Nshteh continuó fortaleciendo su posición en Syunik. En febrero de 1921, las fuerzas de Zankezur liberaron Vayots Dzor y, para marzo ya controlaban la mayor parte de Artsaj.

El 26 de abril, Nshteh proclamó la República Autónoma de Armenia Montañosa (Lernahayastan), que abarcaba un territorio de 15.000 km², en las zonas liberadas de la ocupación bolchevique-azerí.

El 18 de febrero de ese año había estallado una rebelión popular en Armenia contra la ocupación bolchevique, encabezada por la FRA. Aunque la revuelta fue sofocada el 2 de abril de 1921, los bolcheviques adoptaron una postura más conciliadora hacia los armenios y nombraron a comunistas más tolerantes en puestos de liderazgo en Armenia.

El régimen de Ereván inició entonces negociaciones con Nshteh, pero las conversaciones se interrumpieron y se lanzaron operaciones militares punitivas en Vayots Dzor y Syunik. Nshteh contraatacó en junio, pero para evitar un mayor derramamiento de sangre, envió una carta a los líderes armenios soviéticos, acordando detener su campaña si los bolcheviques aceptaban sus condiciones principales: incorporar Syunik a Armenia e impedir el reasentamiento azerbaiyano en la zona. Tras la aceptación tácita de estos términos por parte de los soviéticos, Nshteh cruzó el río Arax y partió hacia Persia el 12 de julio de 1921.

Carlos Boyadjian
Periodista
coboyadjian@yahoo.com.ar

Monumento a Karekín Nshtéh en Artsaj
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