Un brindis de cierre de año reunió a las instituciones de la FRA en Sudamérica y a organizaciones hermanas en la Asociación Cultural Armenia

El 30 de diciembre, en la Asociación Cultural Armenia, se realizó un brindis entre las instituciones de la FRA Tashnagtsutiún Sudamérica y organizaciones hermanas. Miembros y representantes de cada espacio se reunieron para compartir un momento de balance sobre las actividades de 2025 y los desafíos de 2026.
Hagop Tabakian, representante del Comité Central de la FRA Tashnagtsutiún Sudamérica, definió el ritmo de trabajo de la red institucional con una frase que se repitió en el salón: “Somos una máquina de hacer cosas, de generar cosas, en un contexto dificilísimo y ese es el desafío”. Tabakian subrayó: "La diáspora es desde donde se sostiene la resistencia a estos tiempos de dificultad y obstáculos para la Causa Armenia. Su reagrupamiento y refortalecimiento es clave. Nuestros enemigos entienden y reconocen dónde está la 'problemática' viva de la Causa Armenia: es la diáspora que con sus organizaciones, con sus ideas, con sus actividades, con su gente, genera esto”.
En esa línea, puso en valor el trabajo de la juventud. Homenetmen desde el deporte y el scoutismo como herramientas, y la juventud de la FRA, tanto UJA y Badanegán, inyectan la energía de las nuevas generaciones a la tradición histórica que sostienen nuestras centenarias instituciones afirmó, y agregó: “Los Juegos Navasartian donde además de congregar mas de 500 jóvenes es un evento que sacude desde su contenido y sentimiento armenio a la región Sudamericana. no hay otro evento en la región más convocante”. También señaló el peso específico del Colegio Jrimian dentro del entramado comunitario: “Ni hablar del colegio, que es otro mundo robusto con una atracción enorme”.
Tabakian dedicó un tramo importante a la asistencia social y al trabajo humanitario: “Creo que no hay organización en el mundo que haya asistido y siga asistiendo a ellos como HOM”, dijo, al referirse a la situación posterior a la expulsión de la población armenia de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), y resaltó aniversarios significativos: “En estos 115 años de HOM la verdad que para nosotros es un orgullo como comunidad”.
Siguió diciendo: "La FRA guía, acompaña, cuida, marca el rumbo en tiempos turbulentos, prende la llama con sus ideas para que las otras instituciones hagan su noble y gran tarea".
En el mismo discurso, agradeció especialmente a la Fundación Apkarian por su aporte y el modelo de gestión: “Es una fundación que se creó gracias al gesto enorme de una pareja, y lo que hace es, con los recursos que genera esa fundación, ayuda a que las instituciones puedan concretar los objetivos”. Tabakian lo definió como un ejemplo comunitario: “Es un proyecto realmente democrático, transparente, que tiene un objetivo claro y lo lleva adelante gracias por el ejemplo de un modelo que sí nosotros podemos replicar en otros ámbitos”. Al cerrar, enfatizó el rumbo para 2026: “Tenemos mucho para hacer. Seguir ensamblando y seguir acercando a cada una de estas organizaciones a que caminen juntos de una manera armoniosa, pero fuerte, vigorosa”.

Guillermo Ferraioli Karamanian, en representación del Gomidé Aram Manukian, propuso una reflexión sobre el sentido de pertenencia entre instituciones: “Participamos de organizaciones que son hermanas y yo quería reflexionar sobre algo como para ir rompiendo el hielo. Somos organizaciones hermanas, ¿qué significa eso? Si somos hermanas, entonces tiene que haber algún padre o una madre”. Ferraioli Karamanian vinculó ese origen a un “proceso histórico” y a una idea: “Somos hijos de dos cosas: de un proceso histórico y de una idea. El proceso histórico es el proceso de renacimiento y de despertar cultural de la identidad armenia”. Y agregó: “Ese proceso de despertar no va en cualquier condición, es en plenitud, en condiciones de igualdad y sin estar oprimido ni sujeto a los mandatos de ninguna autoridad que no sea la que elija el propio pueblo armenio”.
Desde esa mirada, remarcó un rasgo identitario que, sostuvo, atraviesa a la familia institucional: “Nosotros no somos conformistas. No es la armenidad en cualquier condición, es la armenidad en las condiciones en que esta idea y este proceso histórico nos orientan”. Y, al referirse a la visibilidad de los símbolos, destacó una acción impulsada por la juventud: “Los jóvenes de la comunidad, en particular los jóvenes de UJA, no sé si han visto algunas calcomanías que hay acá en la calle Armenia que proclaman ‘no bajemos las banderas’… esa bandera tiene que seguir flameando, algún día va a volver a flamear donde corresponde en Stepanakert. Mientras tanto nosotros no la bajamos”. Luego invitó a la presidenta de UJA a tomar la palabra: “En nuestra organización los jóvenes tienen voz, no hablamos nosotros por los jóvenes, tienen voz propia”.

El presidente de Homenetmen Buenos Aires, Juan Berberian, tomó la palabra para enlazar el balance anual con un desafío de coordinación y crecimiento: “Es mucho lo que hacemos, es increíble la cantidad de actividades y de cosas y la intensidad del día a día”. Y planteó un eje estratégico: “El mayor desafío que tenemos es el de poder aprender mejor a trabajar como organización, a potenciarnos… ver cómo podemos crecer juntas, cómo podemos fortalecernos juntas y cómo podemos lograr que nuestro brazo llegue más allá”. En esa búsqueda, remarcó la necesidad de adaptarse a nuevas formas de comunicación: “Aprendiendo a transmitirlo, aprendiendo a hablar el idioma, en el caso nuestro, de los jóvenes. ¿Cómo llegarles? Hoy no se les llega de la misma forma quizás que hace 20 años”. Berberian cerró con un saludo de fin de año: “A seguir trabajando como lo venimos haciendo y mejor todavía”.

Desde HOM, Maral Torikian Masrian, presidenta de la Comisión Central Sudamericana, celebró el sentido de pertenencia compartido: “Qué lindo ser pertenece a una familia, porque una se siente respaldada en malos tiempos y en buenos tiempos”. Y definió esa continuidad histórica con una imagen: “Más que una familia ya de tantos años, somos una dinastía ya, en la diáspora”. En su repaso del año, destacó dos aniversarios: “En 2025 teníamos dos celebraciones, el 115 aniversario mundial y los 50 años de la casa de descanso acá en la Argentina”.
También señaló una particularidad regional: “En toda la diáspora siempre hay una casa de descanso que pertenece a la colectividad. Pero en el caso de Sudamérica pertenecen a HOM, la que administra, la que cuida todo es HOM”. Sobre los desafíos por delante, coincidió con otros oradores: “Incorporar a la nueva generación es la dificultad de todas las instituciones”. Y marcó un aprendizaje de 2025: “Tuvimos varios encuentros y se nota la diferencia… no nos olvidemos que en las celebraciones, en la felicidad también tenemos que estar juntos y trabajar juntos”.

En representación del Colegio Armenio Jrimian, el director general Juan Karagueuzian ofreció una síntesis de magnitud comunitaria: “Somos 553 chicos que tuvimos este año con sus familias. Es una comunidad muy grande, muy empujante, muy convocante”. Y compartió una acción conjunta con HOM en Armenia: “Por primera vez hicimos una actividad con HOM en Gyumrí. Eso para nosotros fue bastante complejo de organizar, pero salió muy bien”. Luego precisó el horizonte de articulación: “Nuestro proyecto solidario debe estar íntimamente vinculado con HOM, tanto en la pata local como en la pata con Armenia”.

Edgardo Kevorkian, presidente de Hamazkaín, recordó el origen histórico de la institución: “Dentro de dos años, cumplirá cien años en el mundo. Se creó en El Cairo pensando en cuidar, proteger la cultura armenia”. Y amplió la mirada sobre su tarea cotidiana en Buenos Aires: “Para algunos, creen que es solamente las clases de armenio de los sábados a la tarde, pero no es solamente recitar, esas reuniones traspasan el hecho simple de enseñar un idioma”. Al describir un acto de fin de curso, resaltó la carga identitaria de las nuevas generaciones: “Dentro de los alumnos un fervor patriótico muy notable”. Luego problematizó las formas actuales de convocatoria: “Hoy agarrás el WhatsApp y ya se entera todo el mundo. Pero de que se enteran y que participan, hay una distancia que tenemos que mejorar”. En ese sentido, definió un camino de acercamiento: “Hay quienes piensan que no están dispuestos o no tienen la capacidad para estar en una organización política, pero con mucho placer vendrían a participar en hechos culturales. Hamazkaín está para eso”.

Desde la Comisión Central Mundial de Homenetmen, Cecilia Daghlian valoró el trabajo regional y compartió escenas de un año marcado por tensiones en Armenia: “Es un honor y una responsabilidad grande tener la representación de Sudamérica en la Comisión Central Mundial de Homenetmen”. Rememoró la realización de los juegos pese al contexto: “Creímos que no se podía hacer el Hama Homenetmenagán y sin embargo fueron juegos muy exitosos”. En uno de los momentos más celebrados por el público, evocó un gesto de afirmación identitaria: “En la propia Plaza de la República, hicimos el desfile con la bandera de Artsaj flameando y cantando el himno de Artsaj, a pesar de que ellos no querían que lo hiciéramos”. También relató las dificultades para concretar una visita institucional: “En tres ocasiones se canceló la visita, teníamos miedo que la policía cayera. Finalmente un día miércoles a la tarde pudimos ir y el propio Vehapar bendijo a cada uno de los 680 participantes”. Daghlian cerró con un reconocimiento a la forma de trabajo local: “Saben cómo se trabaja en esta región, lo hacemos muy bien, se los puedo asegurar”.

El tramo juvenil llegó con Mora Kuyumdjian, presidenta de Unión Juventud Armenia (UJA) Buenos Aires, quien celebró la reapertura de la filial: “Para nosotros y para nosotras es un gran orgullo haber podido reabrir nuestra filial. Es un orgullo y es un desafío en la misma medida”. Enfatizó una definición política: “Creemos que hay juventud, la vemos, está presente y está activa”, y marcó el objetivo central: “Conversar con nuestros jóvenes y hacerles entender que la política no es una mala palabra”. También conectó el impulso local con el plano regional: “Ver que nuestros amigos y nuestras amigas están haciendo lo mismo en Córdoba, que tienen ganas de hacerlo en Uruguay… realmente para nosotros es un orgullo y nos motiva muchísimo”. Y concluyó con una afirmación de continuidad: “Volver a estar presentes, volver a hacernos escuchar, hacerles saber que volvimos y que no nos vamos a ir, que las puertas están abiertas para todos y todas”.