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Turquía comenzó la invasión del norte de Siria y las familias armenias abandonaron las ciudades

Luego de la retirada de las fuerzas norteamericanas, y a pesar de las amenazas del presidente de Estados Unidos Donald Trump, Turquía comenzó la invasión del norte de Siria, territorio donde se encuentran las milicias kurdas Unidades de Protección del Pueblo (YPG).

Según consignó Sptunik, la mayoría de las familias armenias abandonó la ciudad siria de Tell Abiad atacada por el Ejército turco, de acuerdo con la información del jefe de la comisión para la diáspora del Parlamento de Armenia, Mkhitar Hayrapetyan. En la ciudad viven 16 familias armenias, de acuerdo con Hayrapetyan, mientras que también hubo armenios exiliados de la localidad de Ras al Ain. «En cuanto a Qamishli, una ciudad en el noreste de Siria en la frontera con Turquía y cerca de Irak, donde viven unos 3.000 armenios, ellos quedan en la ciudad, no existe la necesidad de su evacuación según los propios habitantes y las autoridades locales», dijo el diputado. Las escuelas armenias, de todas formas, se mantienen cerradas.

La Embajada de Armenia en Damasco y el Consulado General en Alepo informaron que están en contacto constante con las estructuras comunitarias de Qamishli y otras regiones del norte de Siria, de acuerdo con un comunicado de la Cancillería armenia publicado el jueves 10 de octubre. «Las Misiones Diplomáticas de Armenia están trabajando para proporcionar a nuestros compatriotas alojamiento temporal y primeros auxilios según sea necesario», detallaron.

Comunicado del Gomidé Aram Manukian de la FRA

El Gomidé Aram Manukian de la FRA – Tashnagtsutiún emitió un comunicado en el que remarcan que «nuevamente un supuesto mensaje de paz que esconde un atropello tiránico». «La operación denominada ‘Primavera de la Paz’ fue anunciada con el supuesto objetivo de despejar la frontera de elementos terroristas, contribuir a la paz y la estabilidad en la región y garantizar el retorno seguro de la población siria refugiada. Esta maniobra nos recuerda a la famosa ‘reubicación de las poblaciones’ en tiempos de la primera guerra mundial, en protección de las minorías; así se sucedieron las deportaciones genocidas, las caravanas de la muerte. Erdogan justificó que el accionar de los jóvenes turcos fue lo más razonable que se pudo tomar en ese período de la historia, y está demostrando que pretende tener todos los elementos suficientes para repetirlo», señala el comunicado.

«¡Condenamos sus cotidianas amenazas y acción militar! ¡Decimos basta a los bombardeos de artillería turca en las zonas fronterizas del norte de Siria! ¡Repudiamos los intentos de desestabilización al Estado de Siria! ¡Condenamos enérgicamente las persecuciones a la población kurda siria y a las fuerzas democráticas sirias!, e ¡Instamos al cese del derramamiento de sangre, de la violación a los derechos humanos y los ensayos genocidas del Estado Turco!», cierra el texto.

Comunicado de la comunidad armenia de Uruguay

Las instituciones de la comunidad armenia de Uruguay emitieron un comunicado para expresar «su firme condena ante la invasión del ejército de Turquía al norte de la República Árabe de Siria».

«Esta situación que desestabiliza a toda la región y agrava la crisis humanitaria en Siria, confirma las aspiraciones del régimen de Erdogan de exportar la opresión que ejerce sobre las minorías étnicas en su país. Como resultado de esta invasión, la población civil se encuentra bajo inminente amenaza de vida y forzada a evacuar sus hogares», indica el comunicado que apunta contra el «apetito expansionista de Turquía». «Los armenios del Uruguay, arribados al país como consecuencia directa del Genocidio perpetrado por el Imperio Turco Otomano entre 1915 y 1923, condenamos este nuevo acto genocida, enmarcado en la política panturquista que ha reavivado el régimen de Erdogan», reza el texto.

Además, sostienen que «la indiferencia de la comunidad internacional permitió a Turquía sostener la ocupación del norte de Chipre desde 1974, y mantener una postura beligerante frente a sus vecinos Grecia y Armenia, sobre ésta última ejerciendo un bloqueo de fronteras desde 1993». Por último, reclamaron «un pronunciamiento claro y contundente de las autoridades de Uruguay en defensa de la paz, el principio de no intervención y el respeto del Estado de Derecho».

Los hechos

El parlamento turco aprobó el martes 8 de octubre una moción para renovar la autorización de su ejército para operar en el norte de Siria e Irak. A su vez, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores ya habían anticipado el día anterior que estaban dispuestos a “limpiar la región de terroristas”, mientras que el presidente Recep Tayyip Erdogan había anunciado el inminente avance: “Hay una frase que usamos siempre, podemos llegar cualquier noche, sin previo aviso”.

Cabe recordar, que Ankara considera a las fuerzas del YPG como un grupo terrorista, debido a sus conexiones con el Partido de Trabajadores de Kurdistán, que opera de forma proscripta en su territorio. En cambio, Estados Unidos tenía a este grupo como aliado en la lucha frente al Estado Islámico.

Sin embargo, el anuncio de Trump del domingo por la noche en relación al fin de esta alianza y el retiro de los aproximadamente 2000 militares de la zona, dejó gobierno kurdo a merced del ataque de Turquía. Aun así, desde su cuenta de Twitter, el mandatario estadounidense advirtió el lunes: «Si Turquía hace algo que yo, en mi gran e incomparable sabiduría, considero fuera de límites, voy a destruir y eliminar totalmente la economía de Turquía (ya lo hice)».

En tanto, el vicepresidente turco Fuat Oktay hizo caso omiso a estas dichos y aseguró: «Nuestro mensaje a la comunidad internacional es claro: Turquía no es un país que actúe bajo amenazas. Nuestro presidente lo ha subrayado siempre en asuntos de seguridad: Turquía conoce su propio camino, Turquía lo prepara y se lo come».

Por su parte, por medio de un comunicado, las Fuerzas Democráticas Sirias, manejadas principalmente por el YPG, expresaron su decepción frente a la decisión de Washington: “Pese a todos nuestros esfuerzos para evitar el conflicto y nuestro compromiso respecto al mecanismo de seguridad, las fuerzas de EE.UU. no han asumido su responsabilidad y se han retirado de las zonas fronterizas con Turquía”. Además con respecto al ataque anunciaron: “Tendrá un impacto negativo en nuestra lucha contra el ISIS y la estabilidad y paz que hemos conseguido en la zona en años recientes. Estamos determinados a defender nuestra tierra a toda costa”.

Según lo dicho por el gobierno turco, su idea es establecer un “corredor de paz” que vaya desde el este del río Éufrates hasta la frontera con Irak para repatriar a los tres millones y medio de refugiados sirios que viven en Turquía. Dicha medida ya había sido planeada junto a Estados Unidos, sin embargo los retrasos norteamericanos llevaron al gobierno de Erdogan a tomar la decisión de hacerlo unilateralmente, cosa que ahora sí pueden realizar sin las tropas norteamericanas de por medio.

Actualmente la mayor parte del país árabe está controlada por el gobierno sirio de Bashar al-Ásad y sus aliados –principalmente Rusia e Irán-, mientras que el norte está ocupado por las Fuerzas Democráticas Sirias, con capital en la ciudad de Qamishli. Además, en el noroeste todavía quedan algunos pequeños sectores controlados por el Estado Islámico y otros grupos terroristas. Turquía, en tanto, maneja el extremo situado al oeste del Éufrates que limita con su territorio.

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