Artem Mikoyan, creador del avión supersónico y figura clave de la industria de defensa soviética

12 de agosto de 2026

Ingeniero y diseñador del mítico avión de combate MiG, sentó las bases del desarrollo de la aeronáutica militar en la ex Unión Soviética. Ciencia, innovación, y diseño de vanguardia le valieron el reconocimiento de toda la nación.

El nombre de Artem Mikoyan (Anushaván Hovannesí Mikoyan) está indisolublemente ligado al diseño y la fabricación de cazas y aviones de combate en la Unión Soviética (URSS) a mediados del siglo XX. Su legado continúa hasta hoy en día en la Federación Rusa, acompañando los cambios políticos y de política industrial de defensa que impulsaron los diversos gobiernos en los años finales de la era soviética y tras la disolución del bloque socialista. 

Luego de la muerte de este ingeniero armenio el 9 de diciembre de 1970 su firma creada a comienzos de la década del 40 en plena guerra contra la Alemania nazi, cambió de nombre, pero su visión industrial y estratégica se mantienen incólumes, apuntalando a la industria de defensa aérea llevada adelante por los sucesivos gobiernos rusos tras la disolución de la URSS.

Hace unos días se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Artem Mikoyan, ocasión propicia para repasar la vida de este pionero de la aviación militar moderna y de la ciencia aplicada al complejo militar industrial de La Unión Soviética, una de las dos superpotencias que animaron la Guerra Fría tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Nacido el 5 de agosto de 1905 en el pueblo de Sanahin, que al momento de su nacimiento formaba parte de la Gobernación de Tiflís en el Imperio Ruso y hoy pertenece al distrito de Alaverdí en la provincia del Lorí, al norte de Armenia, Artem Mikoyan es considerado una de las personalidades más destacadas de la industria militar soviética de todos los tiempos.

Diplomacia militar

La historia oficial dice que en sociedad con Mijaíl Gurevich Mikoyan creó el emblemático caza MiG, un avión de combate cuyo nombre es un acrónimo formado por los apellidos de ambos ingenieros, Mikoyan y Gurevich. 

Los emblemáticos MiG sobrevivieron a sus creadores, e incluso en la actualidad son el corazón de la Fuerza Aérea rusa. El último modelo lanzado al mercado es el MIG-35 UB, cuyo primero vuelo fue el 7 de febrero de 2007 y está en desarrollo el MiG-41, con lanzamiento previsto para 2028. 

Artem Mikoyan fue un destacado diseñador de aeronaves, académico y una figura clave en los orígenes de la creación de la aviación a reacción soviética y supersónica. Sus conocimientos y su capacidad para ver más allá de la realidad permitieron convertir a la escuela de aviación soviética en una de las más avanzadas del mundo. Y con probada destreza y eficacia en combate.

El ala en flecha del MiG-15 fabricado en 1947, convirtió a este modelo en el mejor caza de principios de los años 50, un hecho que quedó documentado durante la Guerra de Corea (1950-53), superando a la aviación norteamericana.

Un dato curioso pero que habla a las claras de la capacidad técnica de Mikoyan, pero también de su habilidad para conseguir los objetivos planteados, algo que los reclutadores de talentos hoy llamarían habilidades blandas, es justamente cómo la Unión Soviética consiguió los motores ara el MiG-15, reconocido como el jet más fabricado del mundo.

“A finales de los años 40, la aviación a reacción soviética enfrentó una crisis: no había motores potentes. Stalin bromeó diciendo: "¿Qué tonto nos venderá sus secretos?" Sin embargo, Mikoyan viajó a Gran Bretaña como parte de la delegación. Con un increíble encanto personal y tacto diplomático, logró convencer al gobierno laborista para que vendiera a la URSS los últimos motores turbojet Rolls-Royce Derwent y Nene. Sobre su base, la oficina de diseño creó el legendario MiG-15, que superó a los aviones estadounidenses en los cielos de Corea”, señala un informe publicado en el portal Dialogorg.ru.

El motor británico fue sometido a ingeniería inversa y producido en serie en una versión modificada como el motor a reacción soviético Klimov VK-1, que posteriormente se incorporó al MiG-15. El diseñador de motores Klimov y otros funcionarios habían viajado junto a Mikoyan a Londres a gestionar los motores británicos, a sugerencia del ministro de aviación soviético, Mijaíl Khrunichev, y el diseñador aeronáutico Alexander Sergeyevich Yakovlev quienes propusieron la misión a Josef Stalin.

Los comienzos

El vínculo de Artem Mikoyan con el diseño aeronáutico comenzó luego de hacer la conscripción en el Ejército Rojo, tras lo cual fue admitido en la Academia de la Fuerza Aérea profesor N. E. Zhukovsky en 1931. Allí comenzó a desarrollar su habilidad y talento para el diseño. 

Junto a un grupo de compañeros trabajó como proyecto de graduación en su primera aeronave ligera, llamada "October". Luego de graduarse como ingeniero mecánico militar de la Fuerza Aérea en 1937, Mikoyan fue destinado a la Fábrica de Aviones Nº 1, donde sería convocado al poco tiempo al despacho de diseño de Nikolai Polikarpov, conocido como el "rey de los cazas". 

En esos años conoció a Mijaíl Gurevich, quien luego sería su socio en la Oficina de Diseño Mikoyan y Gurevich (OKB en ruso). En 1939 Mikoyan dirigió el recién creado departamento especial de diseño en la Planta Nº 1 y su adjunto era un matemático e ingeniero brillante, Mijaíl Gurevich.

Durante los años de la guerra mundial MiG produjo varios prototipos con suerte diversa. Fue a partir de cazas a reacción alemanes capturados que comenzaron a estudiarlos. El fin de la guerra generó una oportunidad, pero hacia 1946 los diseñadores soviéticos aún tenían problemas para perfeccionar el motor a reacción BMW 109-003 de flujo axial de origen alemán.

Los planos del turborreactor 109-003 habían sido confiscados por las tropas soviéticas de la planta de Basdorf-Zühlsdorf, cerca de Berlín, y de la Fábrica Central, cerca de Nordhausen, pero el éxito aún debería esperar. En 1946 el MiG-9, considerado el primero de la era del jet, fue uno de los primeros aviones turborreactores soviéticos, creado en el menor tiempo posible luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

Le siguieron el mencionado MiG-15 (1947), el MiG-19 (1952) y el MiG-21 (1959) con tecnología supersónica. El MiG-19 fue el primer caza supersónico soviético fabricado en escala, mientras que el MiG-21, que contaba con ala delta, fue el avión supersónico más masivo de la historia, y reconocido en todo el mundo. 

Eran los años en los que descollaba en la cúspide del poder soviético Anastás Mikoyan, su hermano 10 años mayor y Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, aunque Artem nunca buscó su influencia para desarrollar su carrera en la ingeniería aeronáutica militar soviética. 

Años más tarde Anastás Mikoyan llegaría a ser Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la Unión Soviética. Se desempeñó entre 1964 y 1965, bajo los gobiernos de Nikita Jrushchov y Aleksei Kosygin, sucediendo en el cargo en el Soviet Supremo a Leonid Brézhnev, futuro hombre fuerte de la URSS. Pero ésta es otra historia.

Cazas supersónicos

En 1964 comenzó a volar el mítico MiG-25, un avión capaz de volar a una velocidad de hasta 3000 km/h, varias veces superior a la velocidad del sonido. No fue sencillo, las velocidades alcanzadas exigieron incluso el desarrollo de materiales nuevos y resistentes al calor como acero y titanio, estando así a la vanguardia mundial en este sentido.

Artem Mikoyan no sólo se destacó en el terreno del diseño aeronáutico, también impulsó el desarrollo y crecimiento profesional de una multitud de ingenieros, científicos y probadores, que llevó a su oficina de diseño a lograr nuevas creaciones incluso después de su muerte, como el caso del MiG-31 (1975), MiG-29 (1977), MiG-33 (1980), MiG-29K (1988) y MiG-35 (2007).

En 1953 Mikoyan se convirtió en académico de la Academia de Ciencias de la URSS y bajo su liderazgo, se establecieron nada menos que 55 récords mundiales de aviación en velocidad, altitud y tasa de ascenso en los aviones de su oficina de diseño.

Como parte de su legado Artem Mikoyan también dejó avances en el desarrollo de la metalurgia soviética, con aleaciones de titanio, radioelectrónica a través de radares aéreos, las ciencias químicas (combustibles resistentes al calor) y la construcción de motores. Desde 1952, Mikoyán también incursionó en el diseño de sistemas de misiles destinados a ser colocados en sus aviones. 

Proclamado en dos ocasiones como Héroe del Trabajo Socialista, la más alta distinción civil de la Unión Soviética, Artem Mikoyan descansa en el Cementerio Novodévichi de Moscú. Un museo dedicado a ambos hermanos, Anastás y Artem, se levanta en Sanahin, su ciudad natal. Y es reconocido que gracias a Artem Mikoyan Rusia tiene hoy el estatus de gran potencia aérea con su propia base independiente para la construcción de misiles y aviones.

Carlos Boyadjian

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