Desde la prisión de Azerbaiyán, Davit Ishkhanyan denunció que nunca tuvo acceso a la causa: “Mi familia tiene derecho a saber de qué cargos se nos acusa y cuál es el veredicto”

El expresidente de la Asamblea Nacional de la República de Artsaj, Davit Ishkhanyan, cuestionó a la comisionada para los Derechos Humanos de la República de Azerbaiyán, Sabina Aliyeva, y a las autoridades armenias por la falta de acceso a las acusaciones y sentencias contra los 19 armenios detenidos en Bakú, en un mensaje difundido el 9 de septiembre desde la prisión de Umbak, donde permanece detenido en calidad de prisionero y rehén del régimen azerbaiyano. Además, reclamó que ambos países intervengan para garantizar sus derechos y conocer el contenido de los procesos judiciales.
Ishkhanyan se refirió a recientes declaraciones de Aliyeva, quien había afirmado que la situación de los detenidos armenios se encuentra dentro de la ley, los derechos humanos y las normas internacionales y que mantiene reuniones confidenciales con ellos.
“Sí, confirmo que se ha reunido con nosotros tres veces en tres años. La última vez fue el 5 de mayo de este año. Durante esas reuniones confidenciales que mencionó hace cuatro meses, le proporcionamos mucha información sobre nuestros derechos y las violaciones del derecho internacional, de forma muy abierta y clara, tanto en relación con nuestros derechos como con esos asuntos. Esperábamos su mediación y apoyo”, afirmó Ishkhanyan.
Ishkhanyan recordó que durante la reunión del 5 de mayo solicitó, tanto verbalmente como por escrito, que la Defensora del Pueblo remitiera a su familia las versiones en azerbaiyano y armenio de la sentencia dictada el 5 de febrero por el Tribunal Militar de Bakú. Según explicó, pidió que los documentos fueran enviados a través de su abogada defensora o de su representante en Armenia.
“No tengo nada que ver con la versión armenia, intentaré ofrecer la versión azerbaiyana”, había respondido Aliyeva, según Ishkhanyan.
“Han pasado más de cuatro meses y nada. Mi familia y yo estamos esperando, señora Aliyeva”, afirmó.
El dirigente de Artsaj también cuestionó que los abogados defensores no tengan acceso a las acusaciones formales ni a las sentencias de los procesos contra los detenidos armenios.
“¿Mi familia y mis parientes tienen derecho a saber de qué cargos se nos acusa y cuál es el veredicto? Lo mismo aplica para otras familias. ¿Constituye esto una violación de la ley o de las normas?”, preguntó.
Ishkhanyan señaló además que el 5 de mayo informó a Aliyeva que la sentencia del Tribunal Militar de Bakú del 5 de febrero no había sido publicada en los sitios oficiales de Azerbaiyán.
“Además, han transcurrido cuatro meses desde su conversación y siete desde que se dictó el veredicto. ¿Dónde se publicó? ¿En las páginas web del sistema judicial azerbaiyano, del departamento de justicia o del gobierno? ¿Qué departamento?”, planteó.
En ese sentido, reclamó transparencia sobre procesos en los que, según señaló, los detenidos fueron acusados de crímenes de lesa humanidad.
“La comunidad internacional tiene derecho a saber quién está siendo juzgado en Azerbaiyán, por qué y cómo. ¿Es esto una norma internacional o no? Yo diría que es puramente medieval”, sostuvo.
Ishkhanyan también denunció obstáculos para otorgar poderes notariales a representantes en Armenia. Afirmó que el 5 de mayo informó a la Defensora del Pueblo que él y otros detenidos no habían podido otorgar poderes para que representantes en Armenia defendieran sus intereses.
“Han transcurrido cuatro meses, y trece meses desde agosto de 2025. ¿Ha cambiado algo en más de un año? ¿Constituye esto una violación del derecho internacional y de los derechos humanos?”, preguntó.
El expresidente de la Asamblea Nacional de Artsaj mencionó además la sentencia del Tribunal de Apelación de Bakú del 6 de agosto de 2026 y señaló que el documento tampoco fue entregado a los detenidos. Según Ishkhanyan, la sentencia hace referencia a una sesión judicial de 14 minutos en la que también participaron representantes de la oficina de la Defensora del Pueblo.
“Nosotros tampoco lo hemos recibido todavía. No nos lo dan, y punto”, afirmó.
Ishkhanyan también cuestionó el acceso de los detenidos a sus abogados y sostuvo que después de la audiencia no habían podido reunirse con ellos ni obtener respuestas a sus preguntas.
“Tras la vista judicial, no hemos visto a ningún abogado defensor ni nadie ha respondido a nuestras preguntas”, señaló.
En otro tramo de su mensaje, el expresidente de la Asamblea Nacional de Artsaj se dirigió al Defensor de los Derechos Humanos de Armenia, a quien afirmó haber enviado un mensaje el 6 de mayo sin recibir respuesta.
“No me repetiré con preguntas, pero en aquel momento dudé de tu responsabilidad y valentía. Parece que no me equivoqué”, afirmó.
Ishkhanyan sostuvo que las autoridades armenias deberían obtener las acusaciones y sentencias de los detenidos y analizar su contenido.
“No te habría supuesto ningún problema obtener ese veredicto y la acusación formal por cualquier medio y comunicárselo a mi familia. Al mismo tiempo, te habrías familiarizado con su contenido y habrías sabido qué acusaciones y formulaciones falsas y fabricadas se han hecho contra nuestro pueblo y nuestro estado: cuestiones de honor”, expresó.
También invitó al Defensor de los Derechos Humanos de Armenia y a representantes del Gobierno armenio a visitar a los detenidos en la prisión de Umbak.
“Los invito ahora a reunirse con nosotros en la Penitenciaría de Umbak, en Azerbaiyán”, manifestó.
“Vengan a conocer a los condenados en el juicio por la paz. Probablemente les acompañará su colega de la República de Azerbaiyán y, como se suele decir, lo sabrán todo de primera mano. Estamos esperando”, agregó.
Finalmente, Ishkhanyan se dirigió a las autoridades armenias y reclamó que obtengan los documentos judiciales correspondientes a los 19 armenios detenidos en Azerbaiyán.
“Señores, funcionarios estatales, las 19 personas que se encuentran en Azerbaiyán son individuos que poseen pasaportes de la República de Armenia”, afirmó.
“Deben saber que esto no es una cuestión de honor individual. Es una cuestión de honor de todos nosotros”, concluyó Ishkhanyan.