La Iglesia Apostólica Armenia condenó a Azerbaiyán por negar la identidad armenia de Gandzasar y Dadivank y calificó de “lamentable” la participación de diplomáticos extranjeros

La Santa Sede de Echmiadzín condenó el 14 de septiembre las declaraciones del asesor del presidente de Azerbaiyán Ilham Aliyev, Hikmet Hajiyev, quien durante una reciente visita a los monasterios de Gandzasar y Dadivank, en la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), negó su identidad armenia y los presentó como pertenecientes a la Albania caucásica, y denunció que estas acciones forman parte de una política de apropiación y destrucción del patrimonio cultural armenio después de la expulsión forzosa de la población de Artsaj.
“La Santa Sede de Etchmiadzin condena enérgicamente las recientes declaraciones de Hikmet Hajiyev, Asistente del Presidente de Azerbaiyán, durante su visita a los complejos monásticos de Gandzasar y Dadivank, en las que negó su identidad armenia y los presentó como albaneses, así como su actitud burlona hacia el patrimonio espiritual y cultural del pueblo armenio”, expresó la institución.
La Santa Sede calificó las afirmaciones del funcionario azerbaiyano como una falsificación de la historia y las vinculó con la política de las autoridades de Bakú hacia el patrimonio armenio.
“Estos intentos de distorsionar los hechos históricos por conveniencia política constituyen una falsificación flagrante y una violación de la memoria histórica y el patrimonio espiritual del pueblo armenio. Tales prácticas son una clara manifestación de la política antiarmenia que persiguen las autoridades de Azerbaiyán”, afirmó.
La institución sostuvo además que “esta última visita propagandística tiene como objetivo engañar a la comunidad internacional”.
Hajiyev recorrió Gandzasar y Dadivank acompañado por integrantes del cuerpo diplomático acreditado en Azerbaiyán y representantes de organismos internacionales. La Santa Sede cuestionó especialmente la participación de esos funcionarios en las actividades organizadas por las autoridades azerbaiyanas.
“Resulta particularmente lamentable y preocupante que diplomáticos extranjeros acreditados en Azerbaiyán y representantes de organizaciones internacionales se vean involucrados en la difusión de falsificaciones históricas”, señaló.
“La Santa Sede de Etchmiadzin espera que evalúen debidamente la distorsión de la identidad de los lugares sagrados armenios, las intrusiones en el patrimonio espiritual y cultural de Artsaj y la política antiarmenia, y que, mediante su participación, no contribuyan a justificar la política de apropiación del patrimonio histórico armenio”, agregó.
La Iglesia Apostólica Armenia recordó que denunció en reiteradas oportunidades acciones contra el patrimonio armenio después de la expulsión forzosa de la población de Artsaj.
“La Santa Iglesia Apostólica Armenia ha advertido reiteradamente que, tras la expulsión forzosa de armenios de Artsaj, las autoridades azerbaiyanas han llevado a cabo una política de apropiación de monumentos históricos, destrucción de lugares sagrados armenios, khachkars y cementerios, así como la destrucción de pruebas documentales que atestiguan su identidad. Las declaraciones de Hajiyev constituyen otra manifestación de esta política”, expresó.
La Santa Sede también reclamó una respuesta de las autoridades de Armenia frente a la situación del patrimonio cultural y religioso de Artsaj.
“Las continuas intrusiones en el patrimonio espiritual y cultural armenio de Artsaj deben ser debidamente evaluadas por las autoridades de la República de Armenia, y deben adoptarse medidas efectivas para prevenirlas”, afirmó.
Además, exhortó a otros Estados y organismos internacionales a intervenir para proteger los sitios armenios bajo control azerbaiyano. “La Santa Sede de Etchmiadzin exhorta a los Estados amigos y a las instituciones internacionales y nacionales a que hagan todo lo posible por impedir la destrucción y apropiación del antiguo patrimonio cristiano armenio”, señaló.
“Establecer una paz duradera en la región exige respeto por la fe, la memoria histórica y los derechos fundamentales de los pueblos”, expresó la Santa Sede.
“Preservar el patrimonio espiritual de Artsaj en su totalidad, así como garantizar los derechos de la Iglesia armenia y del pueblo que lo creó, constituye una obligación internacional inalienable”, concluyó.