Genocidio cultural: Azerbaiyán ahora acusa a Armenia de “robar” patrimonio armenio de Dadivank, al salvarlo durante la limpieza étnica de Artsaj

Azerbaiyán acusó el 22 de septiembre a Armenia de retirar cruces, campanas, frescos, khachkars y otros bienes culturales del monasterio armenio de Dadivank, en la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), durante la retirada posterior a la guerra de 2020, e informó que presentó parte de esas piezas ante Interpol como “obras de arte robadas”, en el marco de la campaña de Bakú que atribuye el patrimonio cristiano armenio de Artsaj a la Albania caucásica.
Sabina Hajiyeva, directora del Servicio Estatal para la Preservación, el Desarrollo y la Restauración del Patrimonio Cultural de Azerbaiyán, afirmó que en octubre de 2025 las autoridades azerbaiyanas enviaron a Interpol información sobre frescos y khachkars retirados de Dadivank y que estos fueron incorporados a la base de datos de “Obras de Arte Robadas”.

Según Hajiyeva, durante la retirada de las fuerzas armenias de la región de Kelbajar después de la guerra de 44 días de 2020 fueron trasladadas a Armenia cruces, campanas, frescos y otras piezas del complejo monástico. La funcionaria también "acusó" a Armenia de presentar posteriormente "esos bienes en el extranjero como patrimonio cultural armenio".
Las acusaciones se produjeron después de que Hikmet Hajiyev, asesor del presidente azerbaiyano Ilham Aliyev, encabezara una visita de diplomáticos extranjeros acreditados en Bakú a Gandzasar y Dadivank, donde presentó ambos monasterios medievales armenios como pertenecientes a la Albania caucásica.
Hajiyev reiteró posteriormente esa posición en Dubai y sostuvo que el patrimonio cristiano de Artsaj era albanés y que había sufrido modificaciones a lo largo de los años.
Las afirmaciones de Bakú generaron respuestas tanto del oficialismo como de la oposición en Armenia. El diputado Eduard Aghajanyan, del gobernante partido Contrato Civil, sostuvo que los bienes pertenecientes a la Iglesia Apostólica Armenia que podían ser trasladados debían ser llevados a Armenia.
“Creo que cualquier propiedad perteneciente a la Iglesia Apostólica Armenia que pudiera haberse trasladado a Armenia debería haberse trasladado a Armenia. No veo nada sorprendente en esto. Es patrimonio nacional y debería estar en Armenia”, declaró Aghajanyan. El legislador afirmó además que las acusaciones de Azerbaiyán no contribuyen al clima entre ambos países. “Cuando decimos que la paz está surgiendo y necesita cuidados, nos referimos a que necesita cuidados de ambas partes. Espero que nuestros socios azerbaiyanos comprendan su importancia y se abstengan, en la medida de lo posible, de realizar acciones y declaraciones que agraven la situación y no contribuyan al fortalecimiento de la paz”, expresó.
Ishkhan Saghatelyan, representante del Órgano Supremo de la Federación Revolucionaria Armenia (FRA - Tashnagtsutiún) y diputado de la Alianza Armenia, vinculó las acusaciones con la política de Azerbaiyán sobre el patrimonio armenio de Artsaj y cuestionó la respuesta del gobierno de Nikol Pashinyan.
“Azerbaiyán sigue distorsionando la realidad y presenta el patrimonio histórico y cultural armenio ante la comunidad internacional como perteneciente a un país albanés o de otra nacionalidad. Su único objetivo es eludir la responsabilidad por la limpieza étnica. Por eso intenta borrar la huella armenia y demostrar que Artsaj nunca ha sido armenio. En este sentido, las autoridades armenias, con su política, siguen ayudando a lavar las manos manchadas de sangre de Aliyev y a legitimar el desplazamiento forzado que sufrimos”, afirmó Saghatelyan.
La dirigente de Armenia Fuerte Marianna Ghahramanyan sostuvo que el Estado armenio debía responder a las acciones de Azerbaiyán tanto al máximo nivel gubernamental como en organismos internacionales y mencionó a las Naciones Unidas como uno de los ámbitos donde podía plantearse la cuestión.
Esto se produjo semanas después de que las autoridades azerbaiyanas llevaran a representantes diplomáticos extranjeros a distintos sitios religiosos de Artsaj y presentaran Gandzasar y Dadivank como patrimonio de la Albania caucásica.
En ese contexto, el director del Matenadaran, Ara Khzmalyan, había señalado que los manuscritos armenios constituyen testimonios sobre el origen armenio de Gandzasar y aclaró que los originales nunca permanecieron en ese monasterio, sino que allí se exhibían reproducciones mientras las piezas originales se conservaban en el Matenadaran.
La Santa Sede de Echmiadzín y especialistas dedicados al patrimonio cultural armenio denunciaron en reiteradas oportunidades la destrucción, modificación y apropiación de iglesias, cementerios, khachkars y otros monumentos armenios de Artsaj desde la guerra de 2020 y, especialmente, después de la ofensiva militar de Azerbaiyán de septiembre de 2023 y el posterior desplazamiento forzado de su población armenia, constituyendo un genocidio cultural que busca eliminar la identidad y el patrimonio armenio de Artsaj.