La Embajada de Armenia en Argentina celebró el 35º aniversario de la independencia con un festival en el Palacio Libertad

22 de septiembre de 2026

La Embajada de Armenia en la Argentina celebró el 35º aniversario de la Independencia con una gala artística realizada el 21 de septiembre en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad. Pese al frío, la lluvia y el viento con que Buenos Aires recibió la primavera, una numerosa concurrencia llegó al Auditorio Nacional del Palacio Libertad para acompañar la celebración.

Durante la recepción, el embajador de Armenia en la Argentina, Hovhannes Virabyan, repasó los 35 años de independencia y recordó también las guerras, las pérdidas humanas y los desplazamientos forzados que atravesó el país. Se refirió además a la política exterior y la llamada “agenda de paz” del actual gobierno, las prioridades de desarrollo y las relaciones entre Armenia y la Argentina. Entre los invitados hubo representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, miembros del cuerpo diplomático, algunos referentes de la comunidad armenia, empresarios, periodistas y figuras del ámbito cultural.

Virabyan puso el acento también en la tecnología, la innovación y la educación como parte de las prioridades de Armenia. Entre los ejemplos mencionó a TUMO, el sistema educativo tecnológico nacido en Armenia y extendido a distintos países, y destacó que Buenos Aires ya cuenta con tres centros, que podrán alcanzar a unos 20.000 jóvenes argentinos por año.

Después del concierto, Diario ARMENIA dialogó con Elsa Semerdjian, licenciada en Relaciones Humanas, psicoterapeuta, psicoanalista y artista plástica, vinculada desde hace años al mundo de la música y la cultura. Semerdjian destacó especialmente la combinación de expresiones armenias y argentinas dentro de un mismo prgrama.

“Fue una idea excelente conjugar la cultura armenia con la cultura argentina. Los intérpretes argentinos estuvieron muy consustanciados con la música y la danza armenia y, de la misma manera, los descendientes de armenios hicieron lo propio con la música y la cultura argentina. En todos los casos se eligieron piezas icónicas, muy representativas de ambas culturas”, señaló.

La primera parte tuvo como protagonista a la Orquesta Aeropuertos Argentina, dirigida por Néstor Tedesco. La apertura fue con dos obras de Aram Khachaturian, el Vals de la Suite Masquerade y la Danza del Sable. Después llegaron Kani vour Jan Im, de Sayat Nova, con Walter Ríos; La Bohème, de Charles Aznavour, interpretada por Mariel Dupetit, y Adiós Nonino, de Astor Piazzolla, nuevamente con Ríos junto a la orquesta y los solistas. 

Semerdjian se detuvo especialmente en la actuación de la orquesta. “La Orquesta Aeropuertos Argentina, con más de 50 jóvenes sobre el escenario, estuvo excelente. Me pareció muy buena la orquesta y también todo lo que interpretó bajo la dirección de Néstor Tedesco”.

La soprano Alla Avetisyan cantó Yerevan, de Artemi Aivazian, y Krunk, de Komitas. “Nos deleitó con dos piezas armenias muy evocativas, muy sensibles”, señaló Semerdjian. Hakob Barseghyan, con duduk, interpretó Oblivion, de Astor Piazzolla. La artista también destacó especialmente ese momento: “Estuvo el duduk, que es nuestro instrumento nacional, en una pieza muy representativa de la música de Astor Piazzolla”.

Ese cruce ya había sido anticipado por Tedesco antes de la gala. En diálogo con Diario ARMENIA había explicado que la música armenia estaría presente durante todo el programa y no como un bloque aislado. También señaló entonces que uno de los objetivos de la Orquesta Aeropuertos Argentina es “preservar, desarrollar y difundir el lenguaje de compositores armenios”, un repertorio que la formación viene trabajando junto con expresiones argentinas como el tango.

Después del intermedio, Hakob Barseghyan volvió a presentarse con un popurrí de Sayat Nova “muy acertado y emotivo”. Luego fue el turno del coro formado especialmente por 35 alumnos de los colegios armenios de Buenos Aires, uno por cada año de la Independencia, que interpretó Erebouni Yerevan. 

“Fue muy emocionante escuchar a los chicos. Estaban allí como representantes de las nuevas generaciones y fueron muy aplaudidos”, recordó Semerdjian. Areg Kniazian, director del coro, había contado durante los ensayos que buscaban algo más que una correcta interpretación musical. “No se trata solo de cantar las notas correctas, sino de ser portavoces de nuestra historia”, había dicho a este medio. Para Kniazian, muchos de esos chicos viven con naturalidad una doble pertenencia: nacieron y crecieron en la Argentina y mantienen al mismo tiempo un vínculo cotidiano con Armenia a través de la familia, la escuela, el idioma y la música.

En su discurso, Virabyan también había destacado el papel de la comunidad armenia de la Argentina, a la que definió como “uno de los puentes más importantes entre Armenia y Argentina”. Al presentar el concierto señaló que buscaba simbolizar precisamente el encuentro entre los dos países.

La segunda parte siguió con la danza. El Ballet Folklórico Nacional presentó Juegos Pampeanos y Malambo. Elsa Semerdjian destacó la manera en que fueron llevadas al escenario esas piezas. “Fue un folclore muy aggiornado, con una interpretación moderna. Primero apareció un grupo de varones y luego se incorporaron las mujeres. Estuvo muy bien representado”. Natalia Pelayo y Matías Santos interpretaron luego el Adagio del ballet Spartacus, de Aram Khachaturian. 

El cierre estuvo a cargo del Ballet Folklórico Nacional con Motivos armenios, la coreografía de Karén Gevorgyan. El vestuario utilizado por los bailarines fue confeccionado en Armenia especialmente para esta presentación. 

Durante la preparación, Soledad Buss, asistente coreográfica del Ballet, había dicho a Diario ARMENIA: “Nuestra identidad está profundamente vinculada con las expresiones populares de la Argentina, pero entendemos esa identidad en diálogo con otras culturas”.

Walter Ríos había expresado algo parecido desde la música al hablar de su interpretación de Sayat Nova con bandoneón. “Las emociones no tienen fronteras, ni épocas”, dijo. Su relación con ese repertorio comenzó en 2009 junto al Cadence Ensemble armenio y se mantuvo con los años.

Al referirse a toda la gala presentada en el Palacio Libertad, Semerdjian señaló: “A esta altura de la diáspora, haber hecho un espectáculo integrado es muy importante. El teatro estaba lleno de gente joven, de nuevas generaciones, de descendientes de armenios. Creo que todos nos sentimos muy representados en esta función, tanto a través de la música y los cantantes como de la danza. Fue un acontecimiento de calidad, con mucha alegría”.

Elsa Semerdjian agregó: “Cada una de las obras que se representaron es icónica de alguna de las dos culturas. Como armenios-argentinos, nos representan y nos identifican. La propuesta fue excelente y los jóvenes que la protagonizaron ofrecieron un espectáculo impecable desde la ejecución y emocionante por su contenido”.

La gala terminó con el saludo conjunto del Ballet Folklórico Nacional, los solistas y los directores.

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