Christian Solidarity International en las Naciones Unidas, a tres años de la limpieza étnica de Artsaj: “Si Azerbaiyán no enfrenta consecuencias, sus agresiones continuarán”

Christian Solidarity International (CSI) y el Centro Europeo para el Derecho y la Justicia organizaron este 29 de septiembre en Ginebra un evento paralelo al 63º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a tres años de la limpieza étnica de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), para reclamar el derecho al retorno de su población armenia desplazada, la liberación de los armenios encarcelados en Azerbaiyán y la protección del patrimonio cultural de la región.
La actividad reunió a Joel Veldkamp, de Christian Solidarity International; Armine Aleksanyan, exviceministra de Relaciones Exteriores de Artsaj; Siranush Sahakyan, presidenta del Centro de Derecho Internacional y Comparado; Lorena López de Lacalle, presidenta de la Alianza Libre Europea; Karnig Kerkonian, abogado internacional e integrante del Comité de Nagorno Karabaj; y Thibault van den Bossche, del Centro Europeo para el Derecho y la Justicia.
Veldkamp cuestionó la falta de acciones de la comunidad internacional tres años después del desplazamiento forzado de toda la población armenia de Artsaj y sostuvo que una paz duradera en el Cáucaso Sur no puede construirse sin abordar sus consecuencias. “Una paz duradera no puede construirse sobre esta limpieza étnica porque, si Azerbaiyán no enfrenta consecuencias por su agresión, sus agresiones continuarán y la paz seguirá siendo esquiva”, afirmó.
El representante de CSI señaló que los armenios desplazados continúan reclamando su derecho al retorno y a la autodeterminación y mantienen instituciones propias fuera de Artsaj.

Van den Bossche denunció durante su intervención la destrucción y alteración del patrimonio cristiano armenio y mencionó la demolición de iglesias y monumentos en Stepanakert y Shushí. También cuestionó la presentación de monumentos armenios como pertenecientes a la Albania caucásica y reclamó acceso para misiones independientes de la UNESCO y organismos internacionales.

Armine Aleksanyan sostuvo que la preservación de los derechos de la población desplazada debe formar parte de cualquier proceso de paz y recordó las condiciones que atravesaron los habitantes de Artsaj durante el bloqueo previo a la ofensiva azerbaiyana de septiembre de 2023.
“La paz no puede construirse sobre el miedo. La paz y los derechos humanos no deberían convertirse en víctimas de la paz. La paz debe ser una arquitectura basada en los derechos humanos”, afirmó.
Aleksanyan reclamó garantías internacionales para un eventual retorno y señaló que no se produjo ningún avance concreto para permitir que la población armenia desplazada pueda regresar de manera segura.

La situación de los armenios detenidos en Azerbaiyán ocupó otra parte central del encuentro. Siranush Sahakyan, quien representa a prisioneros armenios ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sostuvo que 20 armenios permanecen detenidos en Bakú y señaló que no cuentan con visitas consulares armenias ni con un mecanismo regular de supervisión internacional independiente.
Según explicó, el Comité Internacional de la Cruz Roja cerró su delegación permanente en Azerbaiyán en septiembre de 2025 por decisión de las autoridades azerbaiyanas. Una delegación de Ginebra realizó una visita en diciembre de ese año, pero durante 2026 no se informó de nuevas visitas.
Sahakyan también señaló que el acuerdo rubricado entre Armenia y Azerbaiyán en Washington en agosto de 2025 no contiene una disposición específica sobre la liberación de los prisioneros armenios.
“La paz no puede medirse solamente por los acuerdos firmados, los procedimientos retirados, las instituciones cerradas o las mercancías transportadas. Debe medirse por lo que ocurre con las personas que quedaron atrás por el conflicto. Si va a existir una paz genuina, quienes permanecen en cautiverio deben ser liberados inmediatamente”, afirmó.

Karnig Kerkonian centró su intervención en el derecho al retorno y sostuvo que debe garantizarse de manera colectiva, con protección internacional y con el reconocimiento de los derechos fundamentales de la población armenia desplazada, incluido el derecho a la autodeterminación.
También recordó la iniciativa aprobada por el Parlamento de Suiza para promover un foro de diálogo entre representantes de Azerbaiyán y de los armenios desplazados de Artsaj. Los organizadores señalaron que ese mecanismo constituye una vía separada de las negociaciones entre Armenia y Azerbaiyán y reclamaron al Consejo Federal suizo que avance con su implementación.
El encuentro concluyó con un pedido a los Estados y organismos internacionales para que impulsen mecanismos de supervisión sobre la situación de los prisioneros, el patrimonio cultural armenio y las condiciones necesarias para garantizar un retorno seguro, digno y colectivo de la población desplazada de Artsaj.