El Senado distinguió a la Iglesia Apostólica Armenia por más de un siglo de labor social, espiritual y comunitaria en Argentina

05 de octubre de 2026

El Honorable Senado de la Nación entregó el jueves 1º de octubre un Diploma de Honor a la Iglesia Apostólica Armenia en reconocimiento a su labor social, espiritual y comunitaria desarrollada durante más de un siglo en la República Argentina, en una ceremonia encabezada por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, en la que la distinción fue recibida por el obispo primado para Argentina y Chile, monseñor Aren Shaheenian, y el vicepresidente de Institución Administrativa de la Iglesia Armenia, Carlos Manoukian.

Durante el acto, Shaheenian y Manoukian brindaron discursos en los que se refirieron al papel de la Iglesia Apostólica Armenia para el pueblo armenio, su trayectoria en Argentina y su presencia al servicio de la comunidad.

“Es para mí un honor estar hoy en este recinto del Honorable Senado de la Nación Argentina, representando a mi comunidad Armenia, para recibir tan distinguido Diploma de Honor”, expresó Shaheenian al comenzar su intervención.

El Primado realizó un recorrido por la historia de la Iglesia Apostólica Armenia, desde sus orígenes vinculados con la predicación de los apóstoles Tadeo y Bartolomé y la adopción del cristianismo por Armenia a comienzos del siglo IV, hasta su papel en la educación, la cultura y la preservación de la identidad armenia.

“La Iglesia Apostólica Armenia no es solamente una institución del pasado, ni únicamente un espacio destinado a conservar tradiciones. Es una Iglesia viva, misionera y evangelizadora; una Iglesia que, desde sus orígenes, recibió la misión de anunciar a Jesucristo, transmitir la fe y servir al ser humano”, sostuvo.

Shaheenian destacó también el papel de la Iglesia en la educación y recordó la creación del alfabeto armenio por San Mesrob Mashdots, que permitió traducir las Sagradas Escrituras y desarrollar la vida intelectual y espiritual armenia.

“La escuela y la iglesia caminaron juntas. La iglesia formaba el corazón; la escuela formaba la inteligencia; la familia transmitía la vida. Así se constituyó una comunidad capaz de conservar su fe y su cultura incluso en los momentos más difíciles de su historia”, expresó.

Una parte de su discurso estuvo dedicada a la llegada de los armenios a Argentina a comienzos del siglo XX y a la construcción de las primeras instituciones comunitarias.

“Cuando el pueblo armenio llegó a la Argentina, trajo consigo una historia de dolor, pero también una profunda esperanza”, señaló. “A comienzos del siglo XX, los armenios que se establecieron en nuestro país comenzaron a organizar sus comunidades, sus parroquias, sus instituciones educativas, culturales y de ayuda mutua. La Iglesia fue uno de los primeros espacios de encuentro y de reconstrucción de la vida comunitaria”.

El Primado destacó que los templos armenios cumplieron desde entonces funciones que excedieron la práctica religiosa y se convirtieron también en espacios de educación, memoria, solidaridad y transmisión cultural.

“En la Argentina, la iglesia no fue únicamente un templo para celebrar la Divina Liturgia. Fue también un hogar, una escuela, un lugar de memoria, una casa de solidaridad y un espacio donde las familias podían reencontrarse con su idioma, su cultura y su fe”, afirmó.

Shaheenian señaló que actualmente la Diócesis de la Iglesia Apostólica Armenia para Argentina continúa esa tarea junto con sus parroquias, escuelas, instituciones culturales y organizaciones de servicio.

“La Iglesia Apostólica Armenia forma parte de la sociedad argentina y tiene una responsabilidad ante todo el pueblo argentino. Somos herederos de una tradición particular, pero estamos llamados a ofrecer sus frutos al bien común”, expresó.

También destacó el vínculo construido con Argentina por las generaciones de armenios que encontraron en el país un nuevo hogar. “Su presencia en la Argentina es también un signo de gratitud: gratitud a esta tierra que recibió a nuestros padres y abuelos, y compromiso con la sociedad que compartimos”, afirmó.

La ceremonia contó además con la participación de Gustavo Guillermé, presidente del Congreso Mundial de Diálogo Intercultural e Interreligioso “Una Senda hacia la Paz”, entidad que impulsa este tipo de reconocimientos.

Durante el acto se proyectó un video institucional sobre la historia y las actividades de la Iglesia Apostólica Armenia en Argentina. También participaron autoridades nacionales, senadores, la encargada de asuntos consulares de la República de Armenia, Ruzanna Azroyan, integrantes del cuerpo diplomático, representantes de instituciones de la comunidad armenia e invitados especiales. En el marco de la ceremonia, el Senado entregó además otros Diplomas de Honor.

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