Nikol Pashinyan propuso intercambiar territorios con Azerbaiyán para eliminar los enclaves

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, propuso el 14 de octubre resolver la cuestión de los enclaves y exclaves entre Armenia y Azerbaiyán mediante un intercambio de territorios de superficies equivalentes, como parte de su propuesta para avanzar en el proceso de paz con Bakú. En un mensaje difundido en video después de reunirse con el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev en Turkmenistán, Pashinyan también planteó que ambos países deben abandonar sus reivindicaciones territoriales, incluida la cuestión de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), y avanzar en la apertura de las comunicaciones regionales.
“No debería haber enclaves ni exclaves a ninguno de los dos lados de la frontera; es decir, los dos países deberían intercambiar territorios del tamaño exacto apropiado”, declaró Pashinyan.
El Primer Ministro sostuvo que la delimitación y demarcación de la frontera entre Armenia y Azerbaiyán debe realizarse sobre la base del Protocolo de Almá-Atá de 1991, que establece el reconocimiento de las fronteras de las antiguas repúblicas soviéticas.
En ese marco, reiteró que la superficie territorial de Armenia debe ser de 29.743 kilómetros cuadrados, cifra que el régimen de Pashinyan utiliza como parte de su estrategia de propaganda política. La propuesta de intercambiar territorios constituye un nuevo planteo sobre una cuestión que permanece sin resolver en las negociaciones entre Ereván y Bakú. Hasta el momento, el gobierno armenio no informó qué territorios concretos podrían formar parte del intercambio ni presentó un acuerdo definitivo con Azerbaiyán.
La cuestión de los enclaves tiene especial importancia en localidades próximas a la frontera, entre ellas Tigranashen, cuyo futuro generó preocupación entre sus habitantes ante la posibilidad de modificaciones territoriales como consecuencia del proceso de delimitación.
Pashinyan también abordó la apertura de las rutas de transporte y comunicaciones entre ambos países, incluyendo el proyecto TRIPP, impulsado con participación de Estados Unidos para establecer conexiones a través del territorio armenio.
“Todas las carreteras y canales de comunicación deben estar abiertos, tanto en el marco del proyecto TRIPP como fuera de él. Todos los canales de comunicación deben funcionar, incluyendo las rutas de Armenia a Armenia a través del territorio de Azerbaiyán y de Azerbaiyán a Azerbaiyán a través del territorio de Armenia, para garantizar la comunicación”, afirmó.
El Primer Ministro planteó que la apertura de estas rutas permitiría establecer conexiones entre distintas regiones de ambos países, incluso mediante el tránsito por territorio del Estado vecino.
Otro de los puntos centrales de su mensaje fue la propuesta de abandonar las reivindicaciones territoriales y dejar fuera de las relaciones bilaterales una serie de cuestiones históricas. “Armenia y Azerbaiyán no deberían reclamar nada el uno al otro y dejar en paz todos los asuntos, incluidos Karabaj, Gardman, Shirvan, Najicheván y Azerbaiyán Occidental”, declaró.
La inclusión de Artsaj en esa enumeración se produjo tres años después de la ofensiva militar de Azerbaiyán de septiembre de 2023, que terminó con el desplazamiento forzado de más de 100.000 armenios de la región, después de nueve meses de bloqueo azerbaiyano. El planteo de Pashinyan tampoco incluyó referencias específicas al derecho al retorno de la población armenia desplazada de Artsaj ni a las garantías para la protección de sus derechos colectivos.
La mención de “Azerbaiyán Occidental” también tiene implicancias en el contexto de las reivindicaciones promovidas por Azerbaiyán sobre territorio soberano de Armenia. Las autoridades azerbaiyanas y organizaciones vinculadas con esa agenda utilizan esa denominación para referirse a territorios de la actual República de Armenia, presentándolos como tierras históricas azerbaiyanas y promoviendo demandas de retorno, como así también preparando las bases para una posible invasión contra Armenia.
El propio Pashinyan había caracterizado anteriormente esa narrativa como una amenaza para la seguridad de Armenia y la estabilidad regional. Sin embargo, en su nuevo mensaje propuso dejar de lado tanto esa cuestión como las reivindicaciones vinculadas con Artsaj, sin precisar qué compromisos concretos asumiría Azerbaiyán para abandonar su agenda territorial.
La propuesta también se conoció mientras Azerbaiyán mantiene su exigencia de que Armenia modifique su Constitución como condición para la firma definitiva de un acuerdo de paz. Azerbaiyán sostiene que la referencia a la Declaración de Independencia de Armenia incluida en el preámbulo constitucional constituye una reivindicación territorial contra su país. El gobierno armenio rechaza esa interpretación y afirma que la Constitución vigente no contiene reclamaciones territoriales contra Azerbaiyán. Sin embargo, la administración de Pashinyan trabaja en la elaboración de una nueva Constitución que, según la información difundida hasta el momento, no incluirá referencias a la Declaración de Independencia.
La Declaración de Independencia de Armenia de 1990 contiene una referencia a la decisión conjunta de la Armenia soviética y la entonces Región Autónoma de Nagorno Karabaj sobre la reunificación de ambos territorios.
Aunque el gobierno armenio avanzó en la preparación de un nuevo texto constitucional, todavía no anunció una fecha para someterlo a referéndum.