Nuevo caso de sportswashing de Azerbaiyán: la FIFA inauguró su Mundial Sub-15 en Bakú

La FIFA puso en marcha el 24 de octubre la primera Copa Mundial y Festival Sub-15 en Bakú, Azerbaiyán, con la participación de las diez selecciones de la Conmebol y sin Armenia. El torneo se desarrolla en la misma ciudad donde el régimen de Ilham Aliyev mantiene encarcelados ilegalmente a 20 armenios, entre prisioneros de guerra, civiles y antiguos dirigentes de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj).
Como ocurre con la Fórmula 1, la competencia ofrece al régimen azerbaiyano una plataforma internacional de sportswashing, o lavado de imagen mediante el deporte. La presencia de delegaciones de todo el mundo y el respaldo público del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, permiten presentar a Azerbaiyán como anfitrión de una celebración de convivencia después de la guerra de 2020, el bloqueo genocida y la limpieza étnica contra la población armenia de Artsaj.
La competencia reúne a 189 selecciones y se extenderá hasta el 30 de octubre. Todos los partidos se disputan en Bakú: la mayoría en el complejo Hovsan, mientras que el Crystal Hall recibió la ceremonia inaugural y el encuentro de Azerbaiyán ante Timor Oriental, y albergará las finales. El formato contempla equipos de ocho jugadores y dos tiempos de 20 minutos.
Infantino junto a Aliyev
Infantino asistió a la inauguración junto a Aliyev, su esposa Mehriban Aliyeva y otros integrantes de su familia. Durante el encuentro, el presidente de la FIFA entregó obsequios al mandatario azerbaiyano y compartió con él la presentación internacional del torneo.

La imagen prolongó el respaldo que Infantino expresó durante su visita del 29 de septiembre. “He tenido el honor de reunirme con Ilham Aliyev, presidente de este hermoso país”, declaró entonces, según la versión en castellano publicada por la propia FIFA.
En esa oportunidad, Infantino elogió el trabajo del Gobierno, del Estado y de la federación azerbaiyana, e invitó al público internacional a viajar al país. El comunicado de la FIFA sobre la reunión describió los preparativos deportivos y la cooperación con Aliyev, sin mencionar a los prisioneros armenios ni la limpieza étnica de Artsaj.
Armenia no figura entre las selecciones participantes. Hasta el cierre de esta nota, no se pudo verificar un comunicado público de la Federación de Fútbol de Armenia que explicara los motivos de su ausencia.
Las diez asociaciones que integran la Conmebol sí enviaron representantes: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
Una de las principales controversias del torneo es la participación de Rusia. La Unión del Fútbol de Rusia anunció que su seleccionado competiría con bandera e himno nacionales y presentó el certamen como su primer torneo oficial bajo la órbita de la FIFA desde 2022, cuando comenzaron las sanciones por la invasión de Ucrania.
El Ministerio de Juventud y Deportes de Ucrania cuestionó esa decisión y pidió a otras federaciones que rechazaran la competencia. Sostuvo que permitir la participación rusa con símbolos estatales contribuía a legitimar al Estado responsable de la invasión y que el formato de festival no eliminaba su utilización propagandística.
La federación ucraniana precisó, sin embargo, en una respuesta a Sportschau, que había descartado inicialmente su participación por motivos deportivos, antes de conocer la inclusión de Rusia. Agregó que, después de informar a otras asociaciones europeas, algunas resolvieron no concurrir y otras manifestaron que participarían, pero no jugarían contra el seleccionado ruso.
Alemania tampoco envió un equipo, aunque la Federación Alemana de Fútbol explicó su decisión por razones formativas. En respuestas a Deutsche Welle y ZDF, señaló que la categoría todavía atraviesa un proceso de observación y desarrollo, y cuestionó la exposición temprana de los chicos a la presión por los resultados, la evaluación pública y el interés de representantes y del mercado de pases. La entidad no presentó su ausencia como un boicot por la participación rusa.
En total, participan 37 de las 55 asociaciones de la UEFA. Entre las ausentes también están Países Bajos, Noruega, Suecia y Suiza.
La guerra, el bloqueo genocida y la limpieza étnica de Artsaj
El 27 de septiembre de 2020, Azerbaiyán inició una guerra de 44 días contra Artsaj. La ofensiva provocó miles de muertes y el desplazamiento de población armenia, además de dejar bajo control azerbaiyano extensos territorios de la república.
Desde diciembre de 2022, el régimen impuso un bloqueo genocida sobre el corredor que conectaba Artsaj con Armenia. La interrupción del abastecimiento sometió a unos 120.000 habitantes a la escasez de alimentos, medicamentos y combustible. En su dictamen del 7 de agosto de 2023, el primer fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, consideró que la imposición deliberada de esas condiciones de vida constituía genocidio.
El 19 de septiembre de 2023, después de más de nueve meses de bloqueo, Azerbaiyán lanzó una nueva ofensiva militar que culminó en la limpieza étnica de Artsaj. Una investigación internacional publicada por Freedom House en 2024 documentó una estrategia del Estado azerbaiyano destinada a vaciar el territorio de su población armenia y de su presencia histórica y cultural.
La promoción del Mundial como un encuentro entre pueblos convive con las consecuencias de esa campaña: la población armenia permanece desplazada y reclama su derecho al retorno, mientras antiguos dirigentes y otros armenios continúan cautivos en Bakú.
Los 20 prisioneros armenios en la ciudad del Mundial
Hay actualmente 20 armenios encarcelados ilegalmente en Bakú. Entre ellos se encuentran los expresidentes de Artsaj Arkadi Ghukasyan, Bako Sahakyan y Arayik Harutyunyan, el exministro de Estado Ruben Vardanyan y otros dirigentes políticos y militares.
Ese recuento incluye a Karen Avanesyan, uno de los pocos armenios que permanecieron en Stepanakert después de la limpieza étnica. Fue detenido en septiembre de 2025 y condenado a 16 años de prisión.
Amnistía Internacional calificó como una “parodia” los procesos contra 16 de los armenios juzgados en Azerbaiyán, que culminaron en febrero de 2026 con condenas de larga duración y prisión perpetua. La organización denunció que civiles fueron sometidos a un tribunal militar, en actuaciones efectivamente cerradas y con material probatorio que no contó con una traducción adecuada para los acusados.
El 22 de octubre, dos días antes del inicio del Mundial, la ciudad francesa de Niza realizó un acto público para reclamar la liberación inmediata e incondicional de los 20 prisioneros. Su alcalde, Éric Ciotti, anunció que propondría declararlos ciudadanos de honor.
El antecedente de la Fórmula 1 y el próximo Mundial
Diario Armenia ya documentó este uso del deporte internacional en la cobertura de la Fórmula 1 en Bakú. Para la edición de 2026, la organización aceptó adelantar la carrera al sábado 26 de septiembre a pedido de las autoridades azerbaiyanas, con el fin de evitar la coincidencia con el 27, aniversario del inicio de la guerra contra Artsaj y fecha incorporada a las conmemoraciones estatales del régimen.
La relación con la FIFA continuará después del certamen Sub-15: Azerbaiyán organizará junto a Uzbekistán el Mundial Sub-20 de 2027. Al anunciar el torneo que comenzó en Bakú, la federación internacional presentó ambas designaciones como parte de una continuidad estratégica.