Soledad Martínez en el 11° aniversario del jachkar de Vicente López: “Es un símbolo de la presencia y la identidad armenia en Argentina”

02 de noviembre de 2026

La comunidad armenia de Vicente López conmemoró el sábado 31 de octubre el undécimo aniversario de la inauguración del jachkar emplazado en la Plazoleta Armenia, en la intersección de Juan Carlos Cruz e Hipólito Yrigoyen. El acto reunió a autoridades municipales, diplomáticas y religiosas, representantes de instituciones comunitarias, alumnos del Colegio Armenio y vecinos, en el mismo lugar donde desde 2015 se recuerda cada 24 de abril a las víctimas del Genocidio Armenio perpetrado por el Estado turco.

Participaron la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez; el embajador de Armenia en la Argentina, Hovhannes Virabyan; el primado de la Iglesia Apostólica Armenia para Argentina y Chile, monseñor Aren Shaheenian; el presidente de la Fundación Educacional Armenia de Vicente López, Jorge Tossounian, y Eduardo Costanian, uno de los impulsores de la instalación del monumento.

También estuvieron presentes Hugo Eurnekian, de Corporación América; el economista Carlos Melconian; Pablo Sismanian, presidente de IARA y otros dirigentes de casi todas las instituciones comunitarias.

El jachkar fue inaugurado el 10 de octubre de 2015, durante el centenario del Genocidio Armenio, por iniciativa de la comunidad armenia de la zona norte y con el apoyo de la Municipalidad de Vicente López, entonces encabezada por Jorge Macri. Tallado en Armenia por el escultor Artak Hampartsumyan, el monumento lleva en su base, en armenio y castellano, las palabras "Memoria y reclamo".

Luego de la palabras de apertura del locutor Diego Ketchibachian, monseñor Aren Shaheenian fue el primero en intevenir. “Hace once años esta plazoleta de Vicente López dejó de ser solo una esquina para convertirse en un lugar de encuentro entre el cielo y la tierra, entre Armenia y Argentina”, expresó.

“Es una oración tallada en piedra”, señaló sobre el monumento, y explicó que los antepasados armenios representaban la cruz no solamente como símbolo del sufrimiento, sino también como árbol de vida. “Si lo miran bien, esta cruz no está sola, está florecida, está llena de ramas y de frutos. Es la cruz del domingo de Resurrección”, dijo.

“Argentina fue para nuestros abuelos la tierra prometida. Cuando llegaron sin nada, este país les dio todo. Les dio una libertad para hacer la señal de la cruz sin miedo”, afirmó Shaheenian. Agradeció al municipio por haber cedido el espacio y conservarlo durante estos once años, y destacó el reconocimiento argentino al Genocidio Armenio, la libertad de culto y los derechos humanos. Al finalizar sus palabras, impartió una bendición.

Jorge Tossounian destacó algunas características que, a su entender, distinguen a los descendientes de armenios: la solidaridad, el esfuerzo, el trabajo y el agradecimiento. Recordó que tanto Soledad Martínez como Jorge Macri suelen responder a las expresiones de gratitud de la comunidad señalando “que son las autoridades argentinas quienes deben agradecer el aporte de las distintas colectividades”.

Tossounian recordó también el preámbulo de la Constitución Nacional, que hace referencia a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino, y consideró que ese principio permitió la integración de pueblos de diferentes orígenes y credos.

Al recordar la inauguración del monumento, afirmó: “El 10 de octubre de 2015 quedará para siempre en nuestra memoria. Ese día inauguramos este altar cívico”. Cerró con una frase: “Creyeron quienes nos masacraron que éramos solo huesos. Sin embargo, somos semillas”.

Eduardo Costanian reconstruyó las circunstancias que hicieron posible la instalación del jachkar. Recordó que la iniciativa surgió ante la proximidad del centenario del Genocidio Armenio, cuando la comunidad buscaba un espacio público para realizar las conmemoraciones del 24 de abril, que hasta entonces se desarrollaban principalmente en la iglesia o en el colegio.

La propuesta comenzó a tomar forma a partir de una actividad organizada por el Colegio Armenio de Vicente López, para la que Soledad Martínez había facilitado el Cine Teatro York. Costanian recordó que, durante una cena con el entonces arzobispo Kissag Mouradian y el archimandrita Maghakiá Amirian, este último propuso viajar a Armenia y traer un jachkar.

La idea fue presentada a las autoridades del colegio y, aprovechando un viaje a Armenia, fueron a buscar al escultor Artak Hampartsumyan, a unos 130 kilómetros de Ereván. El artista les mostró una obra que tenía guardada y que terminaría siendo la elegida para Vicente López.

Costanian contó, entre risas, que al ver la cantidad de piezas del monumento se preguntó cómo podrían trasladarlo hasta Buenos Aires. El archimandrita Maghakiá le propuso rezar para encontrar una solución a lo que le respondió que "podían rezar durante tres años, pero que el jachkar no entraría en una valija". En sus palabras destacó las gestiones de Melcón Tertzakian y de Aeropuertos Argentina, pudieron organizar el embalaje y traslado de la obra, que llegó al país después de aproximadamente dos meses.

Más adelante Costanian recordó especialmente a Maghakiá Amirian y agradeció a Soledad Martínez, a las autoridades municipales, a Corporación América, a Eduardo Eurnekian, al Fondo Armenia y a quienes colaboraron con el proyecto. “Si bien es un símbolo religioso, el jachkar para nosotros es la memoria de las víctimas y sobrevivientes del Genocidio Armenio perpetrado por el Estado turco”, finalizó.

El embajador Hovhannes Virabyan agradeció a la Municipalidad de Vicente López, especialmente a Soledad Martínez, por su acompañamiento a la comunidad armenia y su participación en las actividades comunitarias. Felicitó a quienes impulsaron e hicieron posible la instalación del monumento y recordó que el jachkar es un símbolo de la identidad armenia.

Soledad Martínez recordó con humor el paso del tiempo desde la inauguración del monumento. “Estamos todos, por lo menos los aquí presentes, un poco más viejos, debemos decirlo, pero creo que con la misma alegría, con el mismo compromiso, con el mismo impulso que tuvimos en esa época de poder traer este jachkar a Vicente López”, expresó.

Martínez consideró que era importante pensar en la continuidad de las conmemoraciones. “Más que mirar para atrás en estos momentos tenemos que mirar para adelante”, afirmó, y expresó su deseo de que cada 24 de abril la comunidad siguiera reuniéndose frente al monumento para homenajear a las víctimas del Genocidio Armenio. Propuso además mantener los aniversarios de octubre como una oportunidad para recordar la historia de su instalación.

Agradeció a las autoridades religiosas, al embajador, a los representantes del Colegio Armenio y a quienes participaron del proyecto. También transmitió un saludo de Jorge Macri, actual jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien había acompañado la iniciativa durante su gestión como intendente.

Al concluir, expresó su deseo de que el jachkar siguiera siendo “para siempre un símbolo de la presencia y la identidad armenia en Argentina”. Durante la ceremonia, la intendenta hizo entrega de una placa de reconocimiento al embajador Hovhannes Virabyan por su labor diplomática en la Argentina.

La parte final del acto estuvo a cargo de la Orquesta Aeropuertos Argentina, dirigida por el maestro Néstor Tedesco, que ofreció un programa con obras representativas de la música armenia y argentina. Interpretó la Danza del ballet Gayaneh y el Vals de Masquerade, de Aram Khachaturian, junto con Por una cabeza, de Carlos Gardel y Alfredo Lepera, y Libertango, de Astor Piazzolla.

Entre los comentarios recogidos por Diario ARMENIA al finalizar la ceremonia, una asistente destacó que el acto había sido completo, bien organizado y que tuvo una duración adecuada. También hubo elogios para la Orquesta Aeropuertos Argentina por la elección de un repertorio de considerable dificultad técnica y la calidad de su interpretación.

El espacio que alberga el monumento recibió oficialmente el nombre de Plazoleta Armenia en septiembre de 2018, por iniciativa de Soledad Martínez, entonces concejal de Vicente López. La denominación fue aprobada por el Concejo Deliberante como reconocimiento a la presencia histórica de la comunidad armenia en el municipio. En aquella oportunidad también se plantaron cinco granados, uno de los símbolos tradicionales de Armenia.

Los jachkares (խաչքար), cuyo nombre significa literalmente «cruz de piedra», forman parte de una tradición artística y religiosa desarrollada durante siglos en Armenia. Sus tallados combinan la cruz cristiana con motivos vegetales y ornamentales, y tienen un significado vinculado a la fe, la memoria y la identidad del pueblo armenio. En 2010, el arte de los jachkares fue incorporado por la UNESCO a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Informe: Belén Costanian.

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