Fidela Azarian Rodríguez recibió una distinción del Consejo Cultural Mundial: “Pude llegar a ser quien soy”

06 de noviembre de 2026

Fidela Azarian Rodríguez, politóloga, docente e investigadora de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) e integrante de la comunidad armenia, recibió el 2 de noviembre una distinción del Consejo Cultural Mundial en la categoría Jóvenes Investigadores/as, por sus investigaciones en ciencias sociales. La entrega se realizó en el Teatro del Libertador General San Martín de Córdoba, durante la 41ª ceremonia del Premio Mundial de Ciencias Albert Einstein.

La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) fue la institución anfitriona del encuentro, que incluyó reconocimientos a científicos de trayectoria, jóvenes investigadores y estudiantes seleccionados por el Foro de Rectores de Córdoba. Entre las personas distinguidas también estuvo Martina Torres Criscuolo, estudiante de Filosofía de la UCC.

En una entrevista con Diario Armenia, Azarian habló sobre su trayectoria académica, sus investigaciones sobre el colectivo trans, su infancia en las instituciones armenias de Córdoba y el proceso que atravesó para vivir conforme a su identidad. “Hoy estoy muy contenta de poder vivir así, y poder ser respetada, e incluso reconocida en mis propios términos”, expresó.

El reconocimiento también tuvo para ella un significado relacionado con su pertenencia a la comunidad travesti/trans. Al hablar de su propia trayectoria, recordó: “Me costó mucho asumir mi identidad femenina, me costó mucho transicionar”. Relató que ese proceso se produjo después de avanzar en su carrera académica, cuando sintió que debía vivir de acuerdo con su identidad.

La identidad armenia y los vínculos con la colectividad

“Yo me crié en el club armenio”, recordó Azarian. Durante su infancia participó de las actividades de la Unión General Armenia de Beneficencia (UGAB), donde pasaba los veranos y asistía a la escuela de verano. En la adolescencia comenzó a concurrir al Club Antranik con un grupo de amigos. “Para mí fueron importantes los clubes”, señaló.

Su vínculo con la comunidad también estuvo presente en la vida cotidiana del barrio Pueyrredón, donde creció, en sus amistades y en su paso por el jardín armenio. Años después, uno de sus primeros trabajos docentes fue en la Escuela Manuel Belgrano, perteneciente a la Colectividad Armenia de Córdoba. “Fue una linda experiencia, un primer trabajo, un segundo trabajo”, recordó sobre esa etapa, posterior al inicio de su actividad docente en la UCC.

Azarian también se refirió a la memoria familiar del Genocidio Armenio y a las historias transmitidas sobre sus antepasados. “Se juntaron para sobrevivir”, contó al recordar el relato sobre la formación de aquella familia. Aunque no llegó a conocer a algunos de sus integrantes, sus historias permanecieron presentes en los relatos familiares.

Al hablar de su infancia, describió las dificultades que enfrentó frente a las expectativas de su entorno sobre cómo debía comportarse. “Era una obsesión de mi papá de hacerme jugar al fútbol, de que me junte con los varones y no tanto con las nenas, entonces, bueno, fue difícil esa época de mi vida”, relató. Aclaró que esas experiencias no se limitaron a las instituciones armenias: “Fue difícil todo, la escuela, los vecinos, mi familia, mis amigos”.

Recordó que durante aquellos años sintió que debía aceptar determinadas normas. Sobre el proceso que atravesó después, afirmó: “Yo después las pude transgredir y con mucha libertad y con mucha felicidad y pude llegar a ser quien soy”.

En su interpretación de los temores familiares, vinculó la voluntad de proteger a los hijos con la experiencia traumática del Genocidio Armenio. “Creo que también eso fue lo que pasó, me cuidaban, y entendían que cuidarme era, bueno, hacerme renunciar a esa inclinación mía, porque era peligrosa, porque me exponía mucho a la violencia”, explicó. Luego agregó: “Yo creo que hubiera tenido una mala vida si no me asumía yo tal cual soy, y me animaba a vivir conforme a mi identidad”.

Su regreso a la participación comunitaria estuvo relacionado con una invitación de Lilian Balian Merdinian, quien presidió la Colectividad Armenia de Córdoba, para realizar aportes a un proyecto provincial de ley antidiscriminatoria. “Yo me siento muy respetada, he vuelto a la colectividad gracias a Lilian Balian”, expresó.

“Me he reencontrado con compañeros queridos también, que son muy solidarios, muy trabajadores, muy comprometidos socialmente, con todas las causas humanitarias, con los derechos humanos diría yo”, señaló. Sobre las amistades y relaciones que conserva desde su infancia, agregó: “Tengo como muchos vínculos, que son lazos que son muy importantes para mí”.

De la carrera de Derecho a la investigación en Ciencia Política

El recorrido académico de Azarian comenzó con una carrera distinta de la que finalmente eligió. “Mi papá es abogado y mi mamá también es abogada, y yo entendía que había como una expectativa de que yo continúe con esa profesión”, explicó. “Empecé abogacía, pero no la pude terminar porque no me gustaba”.

La decisión de reconocer que no quería continuar con esos estudios coincidió con otras preguntas personales. “Ahí también empezaron a moverse un montón de cosas en mi vida, cosas desde lo más íntimo y personal hasta la vocación”, recordó. Cuando comenzó Ciencia Política en la UCC, ya tenía el objetivo de dedicarse a la investigación e ingresar al CONICET. Después de la licenciatura realizó el doctorado en Ciencia Política en la UNC y continuó su formación con una beca posdoctoral del CONICET.

En la UCC tuvo sus primeras experiencias en cátedras y equipos de investigación, además de su primer trabajo académico como docente. “Fue la posibilidad de estudiar lo que me gustaba, y siempre me sentí libre ahí, siempre me sentí libre”, expresó.

También destacó los vínculos que construyó durante el doctorado y a través de su participación en grupos de investigación. “No me puedo imaginar el quehacer académico por fuera de esos grupos, de esas redes que fui construyendo, en la Católica, en la Universidad Nacional, en el CONICET”, afirmó.

Sobre su trabajo, explicó: “Creo que mi principal aporte fue a un campo de estudios, que es el campo de estudios travestis trans en Argentina, que se encuentra en expansión, que va hoy ganando cada vez más visibilidad”. Su investigación abordó, desde la Ciencia Política, “el vínculo del activismo trans con el sistema político” y las articulaciones que permitieron conquistar derechos.

La tesis doctoral dio origen al libro Luchas travestis/trans en Argentina. Emergencia, constitución y devenir identitario de un sujeto político, publicado este año en una coedición de las editoriales de la UCC y de la UNC. Azarian vinculó esa publicación con la posibilidad de desarrollar nuevas lecturas e investigaciones: “El libro va abriendo también nuevos caminos, nuevas interpretaciones, nuevas lecturas, nuevas perspectivas de análisis”.

El reconocimiento y la defensa de la ciencia

Para Azarian, la distinción del Consejo Cultural Mundial “significa, en primer lugar, una responsabilidad muy grande”. Al explicar esa definición, se refirió a las condiciones de trabajo de quienes se dedican a la investigación y a la docencia universitaria: “Hoy en Argentina estamos atravesando un momento crítico, quienes nos dedicamos a la ciencia y a la docencia universitaria, a la investigación, que tiene que ver con el desmantelamiento del sistema científico, con la reducción de oportunidades para investigar”.

La investigadora señaló que aprovecharía la exposición pública del reconocimiento para dar a conocer esa situación. “Me da una visibilidad que la aprovecho justamente para contarle a la sociedad, para contar lo que nos está pasando a la comunidad científica”, sostuvo.

También advirtió sobre las dificultades para continuar las trayectorias de formación e investigación. “Es complicada la situación hoy para los jóvenes científicos argentinos, y justamente también por eso el reconocimiento este fue muy importante”, afirmó. La distinción, agregó, “también es un estímulo para continuar luchando a pesar de las adversidades”.

Desde su lugar como científica y docente, expresó su voluntad de “abrir camino para que las nuevas generaciones puedan identificarse también, y no tengan miedo de su elección de vida, de sus identificaciones sexogenéricas, de sus orientaciones sexuales”.

Azarian anunció que presentará su libro el miércoles 11 de noviembre a las 17 en la Feria del Libro de Córdoba, luego de otras presentaciones realizadas en universidades y en la Feria del Libro de Santiago del Estero.

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