Nikol Pashinyan en la 'Cumbre Mundial Armenia': “La República de Armenia solo puede ofrecer a la diáspora una cosa: a sí misma”

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, presentó el 6 de noviembre, durante la Tercera Cumbre Mundial Armenia en el Centro de Exposiciones y Eventos Meridian de Ereván, su ideología de la “Armenia Real” como fundamento para reformular la relación con la diáspora. En su intervención, equiparó la identidad armenia con el Estado, destacó el papel de los comisionados gubernamentales elegidos de forma arbitraria en las comunidades y defendió que los armenios del exterior residan un tiempo en el país para obtener la ciudadanía.
“La ideología de la Armenia Real afirma que nuestro Estado es nuestra identidad y, a la inversa, nuestra identidad es nuestro Estado”, sostuvo Pashinyan. Su exposición concentró la definición de la pertenencia nacional en la estructura estatal, sin desarrollar de manera equivalente el papel de las instituciones de la diáspora en la preservación de esa identidad antes de la conformación de la República de Armenia postsoviética.
El Alto Comisionado para Asuntos de la Diáspora, Zareh Sinanyan, por su parte, incluyó entre los objetivos del encuentro el fortalecimiento de las comunidades. Esa formulación contrastó con las declaraciones de integrantes del propio oficialismo que, durante los meses anteriores, presentaron el fortalecimiento de la diáspora como un factor de debilitamiento de Armenia y cuestionaron la participación de los armenios del exterior en los asuntos nacionales.
Según el comunicado oficial, la cumbre, organizada del 5 al 8 de noviembre por la Oficina del Alto Comisionado, reunió a 800 participantes, de los cuales 600 procedieron de la diáspora y 200 de Armenia.
“La República de Armenia solo puede ofrecer a la diáspora una cosa: a sí misma”, afirmó Pashinyan. Luego agregó: “La República de Armenia se ofrece a la diáspora como patria, un Estado con todos sus atributos. Esa patria ofrece a la diáspora amor, pero también respeto, respeto, pero también amor”.
El Primer Ministro vinculó esa propuesta con una definición que colocó al Estado como referencia de todos los objetivos nacionales: “La ideología de la Armenia Real es que el Estado es lo más importante que podemos tener como pueblo. No hay nada más importante que el Estado, y todos nuestros esfuerzos, acciones, objetivos e ideas están y deben estar vinculados al Estado, a la República de Armenia, a sus intereses y a su visión de permanencia”.
Para fundamentar la equivalencia entre Estado e identidad, Pashinyan recurrió a una explicación histórica centrada en las decisiones de los reyes armenios. Relacionó la adopción del cristianismo, la independencia de la Iglesia Apostólica Armenia y la creación del alfabeto con la intervención de la autoridad estatal.
Sin embargo, esa explicación no desarrolló el papel de las instituciones que preservaron la identidad armenia fuera del territorio de la actual República. Las comunidades conformadas por sobrevivientes del Genocidio Armenio y sus descendientes sostuvieron esa pertenencia antes de la existencia de la República Armenia: su organización no surgió de las estructuras que el gobierno presentó en la cumbre como instrumentos de una nueva relación.
Sinanyan llamó a fortalecer las comunidades, mientras el oficialismo cuestionó su fortalecimiento
“Podemos y debemos unirnos en torno al objetivo de construir y preservar una República de Armenia soberana, pacífica y próspera, así como al fortalecimiento de las comunidades”, afirmó Sinanyan durante la apertura.
El funcionario también planteó la necesidad de revisar el sentido del intercambio entre Armenia y los armenios del exterior. “Durante años, al hablar de las relaciones entre Armenia y la diáspora, a menudo nos concentramos en la pregunta de qué puede dar la diáspora a Armenia”, expresó. “Pero es igualmente importante la pregunta inversa: qué puede ofrecer la República de Armenia a los armenios dispersos por el mundo”.

“Queremos que nuestros compatriotas consideren a Armenia no solo como el lugar de sus raíces y de preservación de su identidad, sino también como un país donde sea posible vivir dignamente, trabajar, recibir educación, crear, realizar inversiones y construir su propio futuro”, sostuvo.
El llamado al fortalecimiento comunitario se diferenció del planteo que el diputado de Contrato Civil Arman Yeghoyan realizó el 17 de agosto en la Asamblea Nacional. “En la República de Armenia existe un mito muy extendido sobre la diáspora y nuestras relaciones. Se dice que cuanto más fuerte sea la diáspora, más fuerte será Armenia. Esto es una completa mentira, un mito”, declaró entonces el legislador oficialista. “Quienes afirman que la diáspora debe fortalecerse son los mismos que dicen que la República de Armenia debe debilitarse. No hay otra forma de que la diáspora se fortalezca”, agregó.
Yeghoyan vinculó expresamente el fortalecimiento de Armenia con el debilitamiento de las comunidades del exterior: “Al contrario, la gente de la diáspora debería emigrar a la República de Armenia, lo que provocaría el debilitamiento de la diáspora y el fortalecimiento de la República de Armenia”.
El “respeto” y los llamados a mantenerse alejados de Armenia
Sinanyan reconoció durante su intervención la existencia de experiencias y enfoques diferentes entre los armenios del exterior y afirmó que “nuestro objetivo no es estar de acuerdo en todas las cuestiones”.
Esa referencia a la diversidad de posiciones, junto con el ofrecimiento de “respeto” de Pashinyan, contrastó con las declaraciones que Alen Simonyan dirigió el 6 de octubre contra armenios residentes fuera del país. “No tienen ni el derecho a hacerlo, ni la información, ni la autoridad moral. Vengan a vivir a Armenia, paguen impuestos, dejen que sus hijos vayan a la frontera en vez de a McDonald's, vean la realidad en vez de la foto del Ararat, suban al Aragats y coman khas, y si quieren hacer algo, que dejen sus cómodos sueldos y vengan aquí, tan criticados por supuestos altos bonos y salarios”, expresó Simonyan.
“Hasta que no lo hagan, manténganse alejados de nuestro país, de la política de nuestro país. Cierren la boca. Han elegido mantenerse alejados de Armenia, bueno, aléjense de nosotros”, añadió.
El propio Pashinyan afirmó el 25 de agosto, durante el debate parlamentario sobre el programa de gobierno, que “la diáspora no puede ser el mentor de Armenia”. Aquella declaración antecedió a la cumbre en la que presentó su propuesta de reformulación del vínculo con las comunidades.
Los comisionados del Estado y la representación comunitaria
Pashinyan destacó a la Oficina del Alto Comisionado y a los comisionados electos por el gobierno presentes en distintas comunidades como componentes de su modelo de relación con la diáspora.
“Y como saben, también ya tenemos más de una docena de Comisionados para Asuntos de la Diáspora en las comunidades, a quienes reconocemos y cuya función es actuar en nombre de la República de Armenia en las relaciones con la diáspora y llevar los mensajes de la diáspora a la República de Armenia”, expresó.
La función que describió fue representar al Estado armenio y transmitir mensajes de las comunidades. Esa tarea no equivale, por sí misma, a recibir un mandato de las instituciones comunitarias ni a representar sus posiciones. En ese pasaje, el Primer Ministro no precisó cómo participarían esas instituciones en la definición de las prioridades de la relación.
La diferencia entre interlocución estatal y representación comunitaria apareció en el pronunciamiento que Instituciones Armenias de la República Argentina (IARA) difundió antes de la cumbre: “la diáspora no puede ser considerada un mero receptor de decisiones, sino un aliado estratégico cuya experiencia, trayectoria y compromiso deben ser escuchados y valorados”.
Ciudadanía y residencia en Armenia
Durante las preguntas del público, Pashinyan abordó una cuestión concreta del vínculo con los armenios del exterior: el acceso a la ciudadanía.
Ante una intervención que cuestionó el endurecimiento del proceso de incorporación de integrantes de la diáspora, respondió: “En el mundo no hay ningún país en el que una persona obtenga la ciudadanía sin vivir en ese país. No existe un país así”.
El Primer Ministro utilizó esa afirmación general para defender el criterio de residencia y cuestionar la práctica de otorgar ciudadanía a distancia.
“Con mucho gusto daremos la ciudadanía a todos los armenios de la diáspora, pero deben vivir algún tiempo en la República de Armenia”, sostuvo.
Un participante que se presentó como armenio de Siria y de Estados Unidos, descendiente de un sobreviviente del Genocidio Armenio, comenzó con un agradecimiento a Pashinyan por presentar la ideología de la “Armenia Real”.
Luego preguntó por qué el presupuesto de la Oficina del Alto Comisionado no acompañaba el crecimiento del presupuesto estatal, si la diáspora y los potenciales repatriados ocupaban un lugar central en esa política.
“El presupuesto de la República de Armenia evidentemente tiene deficiencias”, respondió Pashinyan, quien planteó la necesidad de trabajar para corregirlas.