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Abrahamyan: «Esta versión de ‘Carmen’ fusiona el flamenco y la ópera»

Oviedo, Andrea G. Torres/La Nueva España

VarduhiLa mezzosoprano franco-armenia que protagoniza el último título de la temporada promete una interpretación enérgica: «Como si yo también fuera española»

La mezzosoprano franco-armenia Varduhí Abrahamyan dará vida a Carmen en la ópera más famosa de Bizet, que a partir del próximo día 24 subirá al escenario del Campoamor como cierre de la presente temporada de la Ópera de Oviedo. Un título que cuenta con la presencia de artistas asturianos en los otros dos papeles principales, ya que el tenor Alejandro Roy interpretará a Don José y el barítono David Menéndez será el torero Escamillo.

Carmen fue el personaje que catapultó a Abrahamyan a la fama y paseó por numerosos teatros de todo el mundo. Ahora llega a Oviedo para interpretar de nuevo este papel tras su enorme éxito en el Liceu con «L’italiana in Algeri».

Para Abrahamyan está claro que Carmen es uno de los grandes papeles del repertorio operístico hasta el punto de que se ha convertido en un mito universal. Se distancia de las versiones arquetípicas de gitana andaluza, «Carmen no es una persona vulgar, yo no la concibo así», señala. «Su fuerza», asegura, junto con «el aura de misterio que la rodea, es el principal motivo de esa atracción universal por Carmen». Son precisamente ese carácter fuerte y su determinación los valores que Abrahamyan más envidia del personaje.

«Es una ‘femme fatale’ que no tiene ningún miedo a los hombres. Es más, son ellos quienes empiezan a tener miedo de toda la fuerza con la que cuenta en su interior», aunque Abrahamyan apunta también que su carácter no renuncia a la dulzura y la sensualidad. La relación que mantiene con Don José es tormentosa en el sentido de que «él está indeciso todo el tiempo, y su amor va y viene hasta que ella se cansa, le tira el anillo que él le había regalado y está dispuesta a enfrentarse a la muerte», afirma, «algo no funciona bien en él, no sabe lo que quiere».

Si Abrahamyan tuviera que describir a Carmen con tres palabras serían: «amor, muerte y vida. Parece que loVarduhi 1 único importante es el amor, que ella busca siempre pero no lo encuentra», añade. Prosigue explicando que, para una vez que lo ha encontrado en Don José, finalmente no funciona. «Tan sólo dice una vez en la ópera que ama a Escamillo, pero no es cierto. A quien sí amó es a Don José, por el detalle del anillo», que conserva hasta casi el momento de su muerte. Abrahamyan traslada la escena a la actualidad. «Si tú ya no estás con una persona y ya no le quieres, te deshaces de todos sus regalos para olvidarlo… y borras todas las fotos del móvil», bromea la mezzosoprano.

Abrahamyan se deshace en halagos hacia la producción que podrá verse en el Campoamor, procedente de la Deutsche Oper am Rhein y firmada por Carlos Wagner. De ella destaca la belleza al recrear las escenas más famosas de la ópera. «Podemos encontrar muchas producciones de esta ópera con flamenco, pero la particularidad de ésta es que la opera y el flamenco se fusionan, dos espectáculos distintos puestos en conjunto dentro de esta producción», explica Abrahamyan, una incondicional del flamenco.

Derroche de energía

La coreografía de «Carmen» y las pretensiones de Abrahamyan para encarnar sobre la escena a una auténtica gitana la llevan a trabajar todas sus escenas con danza. «Los españoles lleváis en la sangre esa pasión por el baile, y yo quiero impregnarme de ello para interpretar este personaje como se merece, como si yo también fuera española», asegura. «Pongo en ello toda la fuerza y las ganas que me salen. Creo que el público recibirá toda esta energía que le pongo al personaje. Pero si me equivoco, que me perdone», bromea. Carmen no es un personaje en el que la cantante puede economizar su esfuerzo. «Es tanta la energía que Carmen derrocha en todas sus apariciones que tienes que darlo todo».

La mezzosoprano franco-armenia no ve en esta ópera un alegato feminista, como tantas veces se ha señalado. «Quizás en 1875, cuando se estrenó este título, tenía interés poner un personaje como Carmen en escena, precisamente por esa fuerza que antes comentaba, pero a día de hoy no lo tengo tan claro».

2019 se presenta intenso para Abrahamyan, lleno de proyectos que, tras las funciones de «Carmen», la llevan a Las Palmas para debutar en el papel de la Princesa de Éboli en «Don Carlo». «Tengo el tiempo justo para pasar de Carmen a Éboli, pero si me paro a pensar no saldría adelante, así que me digo a mí misma que soy capaz de afrontar estos desafíos y al final, trabajando las cosas, salen. Estoy muy agradecida por poder dedicarme al canto, así que no voy a renunciar a estas oportunidades», explica. París será la siguiente cita de esta mezzosoprano con «La fuerza del destino», un nuevo debut. Después «Semiramide» en Pésaro, y a ella le seguirán «Orfeo y Eurídice», «Lucrezia Borgia» y «Carmen» nuevamente a final de año. «Amo mucho mi trabajo y no quiero encasillarme en un único repertorio si mi voz me permite asumir papeles tan diferentes».

 

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