Alma armenia, un relato sin principio ni fin

17 de marzo de 2020

Alma armenia niña. Alma armenia nieta. Alma armenia periodista. Alma armenia amante. Alma armenia atrevida. Alma armenia resiliente.

Alma armenia buscadora de historias y de su propia historia. Así construye la autora, Magda Tagtachian a su personaje. Teñido de matices, de claroscuros, de sorpresas.

Cuando todo parece indicar que la vida de la protagonista solo se entrelaza en una aparente convencional historia de amor, sus recuerdos diaspóricos confrontan con su llegada a Armenia: con sabores parecidos y diferentes, con sus costumbres parecidas y diferentes, como si occidente y oriente no fueran del mismo mundo.

Y el lector disfruta de las calles de Armenia, de sus monumentos, sus rincones, su gente. El lector pasea y viaja como si estuviera allí de la mano de las descripciones de la autora.

Y recién en ese momento, en la mitad de las hojas de un libro maravillosamente editado e ilustrado empieza la acción; termina la calma que no aparentaba ser tal hasta ese momento. Irrumpe Artsaj, con la fuerza con que aparece cada vez que se lee su historia, su actualidad, con el mismo ímpetu que genera su himno o su bandera “¿no reconocida?” en los mástiles de las naciones. Artsaj y la vida de la protagonista. Para cambiarla, para marcarla, para estremecerla, para esperanzarla.

Uno se pregunta a quién recomendar el libro, a quién regalarlo. ¿Lectura obligatoria en las escuelas? ¿O descubrirlo despacio en los escaparates de las librerías para inundarse de realidad y ficción al mismo tiempo? Muchos datos, mucha actualidad que por momentos parece ficción. Dolor, ardor, ideales, para quien se le atreva sin miedo y con compromiso de pensar que muchas letras del libro son la pura y violenta realidad.

Esta literatura político-romántica como dijo la profesora Margarita Djeredjian en la presentación del libro, permite asomarse a cuestiones reales y actuales que estimulan nuevos conocimientos o reencuentros con temas que interesan, impactan y obligan a nuestra comunidad global a conocer, a indagar más, a seguirlos de cerca y a ponerse en marcha para actuar. Por eso, y por el recorrido cotidiano y doméstico que hace también de la cultura del pueblo armenio y su diáspora es que es un material importante para la lectura de todos, especialmente de nuestros jóvenes.

Tal vez sea necesario, si la lectura se diera en las aulas, acompañarla con nuevas miradas, búsquedas, investigaciones y soportes teóricos que incursionen en la situación humana, política, histórica de los territorios, de las poblaciones, de los exiliados. Tal vez esta historia hasta pueda ser punto de partida para profundizar temas tan sensibles, actuales y calientes, donde los docentes anclen conocimientos para la problematización de otros nuevos.

“Nuestra historia no tiene ni principio ni fin”, cantaba Nané, un personaje profundamente humano y sorpresivo. “Nuestra historia no tiene principio ni fin”, cantaba Valeria Cherekian en la presentación del libro de Magda (como solo ella puede transmitir con su voz y llegar al corazón de los otros).

Alma armenia: para leer y vivir un relato que no tiene principio ni fin. Para volver a visitar una y otra vez, imaginar nuevos inicios y desear nuevos finales. Para sentir profundo, para emocionarse hondo. Cada vez.

Sandra Raubian
Directora del nivel secundario del Colegio Armenio Jrimian

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