Armen Sarkissian pidió nuevamente la renuncia de Nikol Pashinyan: “Hace dos años, Armenia era otro país”

30 de noviembre de 2020

Durante un encuentro con la comunidad armenia de Rusia, el presidente de Armenia, Armen Sarkissian, reiteró su pedido de renuncia al primer ministro, Nikol Pashinyan, el 29 de noviembre.

“El gobierno que llevó a esto debe irse”, declaró Sarkissian. “Si el político es fuerte, puede regresar más tarde. Las elecciones anteriores fueron hace dos años y medio cuando el país era completamente diferente. Ahora vivimos en un país distinto”, agregó el Presidente, quien reiteró su propuesta de llamar a elecciones anticipadas y conformar un gobierno temporal.

El presidente Sarkissian también expresó su descontento con las limitaciones al poder de su oficina. En 2015, un referéndum constitucional iniciado por el ex presidente Serzh Sargsyan hizo la transición del país de un sistema semipresidencial a uno parlamentario, lo que redujo significativamente el poder de la oficina del Presidente. Al hablar sobre la necesidad de nuevas elecciones, Sarkissian señaló además que se debía pensar en cambios constitucionales.

“Debe haber un equilibrio entre el Parlamento, el Gobierno y la institución presidencial. En nuestro país, todos los cargos son designados por el Parlamento, pero ¿dónde está el equilibrio? Toda constitución, ya sea en el sistema de gobierno presidencial o parlamentario, debe incluir equilibrios, contrapesos y mecanismos de contención para que nadie, sea el Presidente o el Primer Ministro, tome decisiones importantes a nivel nacional”, dijo el mandatario.

“Miles de personas perdieron la vida, esto es una tragedia. Miles de familias ya no cuentan con sus seres queridos y miles de chicas jóvenes no podrán encontrar a su potencial pareja. Hace 26 años hubo declaraciones de generales armenios de que teníamos el ejército más fuerte de la región. Y era cierto. Ahora perdimos la guerra, pero en efecto perdimos varias guerras. Ellos, Turquía y Azerbaiyán, vienen invirtiendo en el desarrollo enormes cantidades de plata. Nosotros estábamos descansando en la gloria de 1994. Por eso en esta guerra ellos tenían drones y nosotros no”, dijo Sarkissian.

“No podemos presentar lo deseado como una realidad, cosa que hemos hecho durante los últimos 26-30 años. Todo el potencial militar que teníamos lo perdimos durante estos años. La próxima guerra va a ser con el uso de la inteligencia artificial. Ya debemos empezar a ocuparnos hoy del desarrollo científico, de la tecnología y la educación”, agregó el Presidente, quien además planteó que perdieron “la guerra demográfica”, comparando la población de Artsaj en 1994 (147.000 personas) con la del año 2020 (122.000), y “la guerra mediática e informativa”: “Nos atacamos entre nosotros, mientras ellos destruyen la imagen del armenio en todo el mundo -y lo van a seguir haciendo-“.

Luego, el Presidente reafirmó que se enteró sobre el acuerdo en los medios y se lamentó por lo que llamó un golpe “no al Estado armenio, sino a lo que representa el ser armenio”. “La carga de la derrota no solo la vamos a llevar nosotros sino también nuestros hijos y nietos, es una carga pesada. Fueron necesarias 2 o 3 generaciones para de alguna manera poder liberarnos de la carga del genocidio, por la masacre, por las pérdidas. Hasta que nos pusimos de pie. Ahora estamos de rodillas, pero debemos pararnos”.

“Por eso dije que creía que el gobierno debía renunciar, somos una república parlamentaria. Realmente, después de este tipo de acontecimientos, cualquier Gobierno tiene la obligación de obtener el mandato, es decir llamar a elecciones. Las últimas elecciones fueron hace 2 años, en aquella época Armenia era otro país, hasta otro planeta”, marcó Sarkissian, calificando a la crisis que vive la armenidad como una crisis “psicológica, económica, financiera y humanitaria”.

“No hay nadie en el mundo que pueda solo levantar el país. Lo tenemos que hacer entre todos y apoyarnos en nuestros amigos reales. Una de las palabras claves es la unidad y otra es la dignidad. Podemos sufrir una derrota, pero no tenemos derecho de perder nuestra dignidad. Esos conceptos funcionan juntos”, finalizó Sarkissian.

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