Avaráyr y su legado ya forman parte del ADN de los armenios

31 de mayo de 2024

Aunque ya pasaron casi 16 siglos, la Batalla de Avarayr o Vartanánk marca un hito en la constitución de la identidad armenia, la resiliencia y el espíritu de lucha que permitió a los armenios sobrevivir
al genocidio y otras tragedias.

Hacía un siglo y medio que Armenia había adoptado el cristianismo como religión oficial del Estado-en el 301- cuando el pueblo armenio en su conjunto debió dar la primera lucha concreta y real por la defensa de su fe. Y resultó tener un costo enorme, tanto en vidas como en consecuencias políticas.

La Batalla de Avaráyr o Vartanánk como también se la conoce, tuvo lugar a mediados del año 451 a orillas del río Teghmut en la llanura de Avaráyr en Vaspuragán, muy cerca de la frontera actual con Irán, en lo hoy es la provincia de Azerbaiyán Occidental.

Aunque parezca ocioso, vale aclarar que esta región persa nada tiene que ver con el país que preside el dictador Ilham Aliyev. Cuando los descendientes de los tártaros de Bakú crearon el país en 1918 decidieron maliciosamente tomar el nombre de una región del vecino país, tal vez con insólitas segundas intenciones de reclamo territorial, lo que claramente lleva a confusiones. Algo parecido hacen hoy cuando llaman Azerbaiyán Occidental a toda la República de Armenia.

Pero volvamos al siglo V. La Batalla de Vartanánk fue una dura derrota militar pero una victoria moral para los armenios, y un mojón que marcó a fuego el espíritu nacional, la inquebrantable defensa de la fe cristiana y de los valores armenios, factores claveen los siglos que siguieron.

Algunos historiadores sostienen que el enfrentamiento entre las fuerzas armenias, comandadas por el Sparapet o comandante general Vartán Mamikonian, una de las cabezas visibles de la nobleza armenia, y las tropas persas al mando de Yazdegert II de la dinastía Sasánida, tuvo lugar el 26 de mayo de 451, aunque otros fechan el evento el 2 de junio. La diferencia puede atribuirse al calendario utilizado.

Por aquellos años Armenia no era un Estado independiente, dado que en el año 428 el país pasó a ser una satrapía del Imperio Persa. Ardashés, el último rey de la dinastía Arshaguní, había sido literalmente despojado de su corona.

Hay que recordar que en el siglo V el Imperio Persa era una de las potencias dominantes en la región, disputando la hegemonía de Asia Menor con el Imperio Bizantino.

Se desencadenan los hechos

Tras la exigencia de abjurar de la fe cristiana y abrazar el zoroastrismo, las posiciones irreductibles de ambas partes chocaron en Avarayr, donde un ejército persa estimando entre 100.000 y 120.000 hombres se enfrentó a entre 50.000 y 65.000 armenios, incluyendo civiles y sacerdotes.

En el período previo a la batalla hubo un punto de inflexión que también muestra muchas de las posiciones que diversos sectores de la sociedad armenia adoptaron a lo largo de los años, con la sombra de la traición sobrevolando el territorio.

Unos años antes de Vartanánk, en 447, los najarárs (nobles) y los eclesiásticos armenios mantuvieron un encuentro en la ciudad de Artashat, como resultado del cual se proclamó a las autoridades persas que, aunque eran fieles a Persia, también lo eran a su iglesia.

Hubo una facción pro-persa encabezada por el marzpán Vasak Syuní, que decidió permanecer leal a sus señores persas y buscó facilitar el diálogo para llegar a un compromiso por parte de los armenios. Vartán Mamikonian, en cambio, lideró a la mayor parte de los armenios que permanecieron comprometidos con su iglesia y religión. Bajo el liderazgo de Vartán, este sector se volcó por la resistencia.

El choque fue inevitable al llegar el año 451, con un saldo abrumador. La superioridad numérica y militar de los persas, que llegaron a usar elefantes durante la batalla, una práctica inusual y aterradora para la época, llevó a una estruendosa derrota armenia.

El propio Vartán Mamikonian y varios de sus principales generales cayeron en combate. Shushanig, la hija de Vartán Mamikonián, ferviente defensora del cristianismo, lideró a un grupo de mujeres en la Batalla de Avaráyr, inaugurando una línea histórica de valerosas mujeres que no dudaron en tomar las armas para defender la identidad nacional.

Como dato curioso, puede verse una imagen de Surp Shushanig en una de las paredes de la Iglesia Surp Hagop de Valentín Alsina. Shushanig, nacida en el año 409 se casó con Varskén, un señor feudal de la familia persa mihránida. Tras obligarla a convertirse al zoroastrismo y no acceder, Varskén mandó a ejecutar a Shushanig en 475. Años después Shushanig fue canonizada, lo mismo que su padre Vartán Mamikonian, como mártires de la Iglesia Armenia.

Giro de campana

Pero la derrota militar no quedaría allí. El sobrino de Vartán, el general Vahán Mamikonian, continuó su legado y más de tres décadas después logró volcar la balanza hacia el lado de los armenios. En primer lugar, defendió el derecho a profesar libremente el cristianismo y la libertad de culto y lo consiguió formalmente.

Éste no es un dato menor. El Tratado de Nvarság, firmado en el año 484 entre Vahán Mamikonian y el rey sasánida Balash, es probablemente el primer documento histórico a nivel mundial en el que una potencia dominante, como en este caso el Imperio Persa, reconoce el derecho de los vencidos a tener su propia creencia y profesar su religión. Fue una victoria moral para los armenios.

No hay que olvidar que en Avarayr las tropas armenias fueron diezmadas y sufrieron una dura derrota militar, pero los persas obtuvieron una victoria pírrica.

“El evento también imparte una lección polisémica, que describe una comunidad en conflicto que intenta defender su autonomía, cultura, patria, idioma, religión, historia y existencia”, asegura Van Der Megerdichian investigador de Columbia University Schoolof International and Public Affairs y la London School of Economics, en un lúcido ensayo titulado “Avarayr: a short history of Armenia’s greatbattle”.

Y agrega: “Vartanank – el evento que lleva el nombre de las acciones del sparapet Vartan y la tradición asociada con sus actos heroicos, como lucha y causa- ha quedado grabado en la psique armenia en nombre de preservar y proteger las tradiciones y libertades ancestrales de la Armenia cristiana”.

Pero no es sólo eso. Algunos catedráticos enfatizan que la Batalla de Avaráyr es un paradigma que permite interpretar la historia armenia en su conjunto, e incluso determinar ideales colectivos que configuran a toda la armenidad.

“Al resaltar los ideales de vasn Hayrenyats, vasngronki (por la patria, por la religión o por Armenia, por el cristianismo), este hilo conductor se puede aplicar a acontecimiento históricos posteriores, incluidos los movimientos de liberación nacional de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el genocidio armenio, las batallas que condujeron a la Primera República de Armenia en 1918 y las guerras de Nagorno Karabaj (Artsaj)”, concluye Der Megerdichian.

Carlos Boyadjian
Periodista

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