Azerbaiyán convocó a su enviado de la Unión Europea luego de que el Parlamento Europeo exigiera la liberación de los prisioneros armenios y defendiera el derecho al retorno de la población de Artsaj

Azerbaiyán convocó el 1 de mayo al embajador de la Unión Europea en Bakú en protesta por una resolución del Parlamento Europeo aprobada el 30 de abril, que condenó la detención de prisioneros de guerra armenios y respaldó los derechos de la población de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), en un nuevo episodio de tensión diplomática.
La resolución del Parlamento Europeo denunció la “detención injusta” de prisioneros de guerra, detenidos y rehenes armenios, y exigió su “liberación inmediata e incondicional”, además de reiterar el apoyo al derecho al retorno de la población armenia de Artsaj bajo garantías internacionales y reclamar la rendición de cuentas por la destrucción del patrimonio cultural y religioso armenio.
En respuesta, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán calificó el documento como “infundado y parcial” y sostuvo que los armenios de Artsaj abandonaron la región voluntariamente. También afirmó que las personas detenidas habían cometido “delitos graves, incluidos crímenes de guerra”.
La reacción se produjo en un contexto de creciente fricción con las instituciones europeas. El parlamento de Azerbaiyán anunció la ruptura de relaciones con el Parlamento Europeo y denunció una “campaña de desprestigio” contra el país. En un comunicado, señaló: “Esta organización no solo obstaculiza el desarrollo de las relaciones entre Azerbaiyán y la Unión Europea, sino que también se opone a las medidas destinadas a establecer la paz y la estabilidad a largo plazo en nuestra región”.