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Colegio Armenio Jrimian: Campanas de la Independencia

jrimian-1Tañen las campanas de Sardarabad y se escuchan en todo el mundo. Acá estamos en Buenos Aires, un siglo después, escuchando los ecos de esas campanadas que nos recuerdan la Independencia de la República Armenia.

Para mayo de 1918, solo una pequeña pcorción del territorio armenio está libre del Imperio Otomano y allí se refugian centenares de miles de armenios tras el Genocidio. Turquía, que pretende aniquilar todo rastro de la armenidad y apoderarse de la zona de Transcaucasia, viola el Tratado de paz de Brest-Litovsk y ataca Alexandropol, actual Gyumri.

jrimian-2Cuando el ejército otomano entra en los territorios de la región de Ereván, los armenios deciden resistir y prepararse para dar batalla: el Catolicós Kevork V ordena que las campanas de las iglesias repiquen durante seis días para llamar a todos a defenderse. Y así lo hacen. Toda la población, sin distinción de clases. Hombres, mujeres, jóvenes y ancianos se organizan con los escasos recursos que tienen para combatir al invasor turco: bueyes, búfalos y vacas tiran de los carros que trasladan alimentos, provisiones, municiones y voluntarios.

Sardarabad es el talón de Aquiles de los turcos, las fuerzas armenias unidas los derrotan y los obligan a retirarse. Esta derrota otomana, junto con las capitulaciones de Pash Aparán y Ghara-Kilisé, evita el fin de la Nación armenia y permite al Consejo Nacional Armenio declarar la Independencia de la República Democrática de Armenia el 28 de Mayo de 1918, tras más de seis siglos de espera para su emancipación.

Desde sus inicios, no fueron sencillas las cosas para la República de Armenia, tironeada entre la emergente Unión Soviética y Turquía, pero aun así la identidad armenia pudo conservarse dentro del territorio del país y en la diáspora.

A un siglo de ese mayo, las campanas siguen tañendo y se escuchan en todo el mundo. Tañen y repican recordando a los héroes de Sardarabad y a todos los que lucharon por la independencia.

Estos días tañen y repican las campanas en el patio del Colegio Armenio Jrimian de Valentín Alsina, cuando desde el Nivel inicial al Secundario nos reunimos para celebrar el Centenario de la Independencia y aunamos nuestras voces cantando a Sardarabad. Tañen y repican cuando evocamos que en este mismo patio supo visitarnos Simón Vratzian, Primer Ministro de aquella primera República. Tañen y repican las campanas de Sardarabad cuando recordamos al “barón” Hovhannés Devedjian, que supo ser Director de nuestra escuela e integrar el gobierno de esa primera República. Y tañen y repican las campanas de Sardarabad pidiendo justicia y que el Estado turco reconozca el Genocidio armenio.

 

Prof. Romina Vázquez

Práct. De lenguaje y Literatura

Prof. Jorge Gómez

Historia, Sociología y Ciudadanía

 

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