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Colegio Mekhitarista: “Kail Tebí Dun”, “Ari Dun”: Dos nombres para una experiencia única

El pasado 25 de agosto con sus valijas repletas de imborrables imágenes, emociones y vivencias únicas regresaron de Armenia Patil Chorbadjian y Annaly Ouzcouchian, alumnas del Colegio Mekhitarista de Bs. As. que participaron del proyecto “Քայլ դէպի տուն” “Kail Tebí Dun” denominado anteriormente Arí Dun.

Ellas son nuestro décimo grupo de estudiantes, que participa de esta experiencia y al igual que cada uno de nuestros 25 jóvenes que han participado a lo largo de estos últimos once años, regresan con un sin fin de increíbles recuerdos en sus corazones de esos quince días vividos allí, disfrutando de la hospitalidad de una típica familia armenia, conociendo, viviendo el país de nuestros antepasados desde sus entrañas y compartiendo experiencias con pares de todo el mundo, enriquecidos con esta maravillosa experiencia de vida, cultura e identidad.

Ellas nos cuentan lo vivido en esos quince días en Armenia:

Քայլ Դէպի Տուն  es un proyecto único…”

Patil-en-ArmeniaYo fui una de las afortunadas personas que pudieron participar en el proyecto “Քայլ Դէպի Տուն”. Dicho proyecto tiene como fin que jóvenes armenios de diferentes partes del mundo, tengan la oportunidad de volver a sus raíces, conocer su madre patria y estar dos semanas allí viviendo como si fueran habitantes armenios.

La preparación antes de viajar fue la parte más estresante. Con la duda de si se iba a hacer o no (por el cambio de autoridades en el gobierno), el miedo de no poder manejarnos por nuestra cuenta, entre otras cosas. Por suerte la profesora Adriana Soubaralian, encargada de las Relaciones Interinstitucionales del Colegio Mekhitarista, se mantuvo en contacto con autoridades del Ministerio de la Diáspora para estar al tanto de todo. A su vez organizó con las autoridades del Colegio, un almuerzo con exalumnos que ya habían participado en años anteriores del proyecto y nos transmitieron sus experiencias (que sirvió para calmarnos y sacarnos todas las dudas) y siempre estuvo ahí cuando la necesitábamos para cualquier cosa. También dentro de las actividades previstas de preparación del viaje, tuvimos varios encuentros para conocer en detalle las características del proyecto, vocabulario específico (en arevelahayerén) de uso cotidiano y un encuentro con la Sra. Takuhí Sarkisian nativa armeno parlante de arevelahayerén.

Una vez en Armenia, comenzó nuestra rutina. Todas las mañanas íbamos a clases de armenio y luego nos llevaban a diferentes excursiones. Tuvimos la suerte de poder hablar con los ministros de la Diáspora, de Defensa y hasta el primer ministro, Nigol Pashinian.

Los últimos cuatro días consistieron en un campamento, donde teníamos clases de música y danza armenia. La última noche hubo un cierre al que acudieron cantantes famosos y el primer ministro. Allí fue donde tuve el privilegio de ser elegida, con otros seis chicos, entre todos los participantes para hacerle una pregunta. En el momento me invadió una sensación de pánico al estar parada en un escenario, delante de por lo menos quinientas personas haciéndole una pregunta a la figura más relevante del país. Pero al final pude hacerlo y estuve muy conforme con su respuesta.

“ՔայլԴէպիՏուն” no puede ser comparado con el viaje de estudios del año pasado, son dos viajes totalmente diferentes. En mi caso, sentí que el viaje de estudios fue para conocer Armenia y “ՔայլԴէպիՏուն” me ayudó a conectarme a mi país de origen desde otro ángulo. Este proyecto me ayudó a crecer como persona, y eso, en mi opinión, es una de las cosas que hacen que valga la pena participar de él.

Esta experiencia también me puso delante de diferentes realidades, costumbres y formas de pensar que no son las habituales aquí en Argentina. Pero lo que convierte a “ՔայլԴէպիՏուն” en un proyecto tan interesante y único es la oportunidad que da de generar vínculos y establecer lazos de amistad con gente que de otra manera nunca hubiera conocido.

El poder sociabilizar con gente de nuestra edad, con diferentes culturas fue genuinamente la mejor parte del viaje. Una cosa es visitar monumentos y otra es aprender la relevancia de mantener el idioma y las costumbres, por parte de chicos a los que llegué a considerar mi “familia del alma”.

Ellos eran dos chicos sirios, que tenían bien en claro que no iban a parar hasta que entendiéramos lo importante que son las costumbres y el idioma para conservar la diáspora y seguir pudiendo considerarnos armenios. Nosotras aprendimos mucho de ellos y nos gustaría pensar que ellos a su vez pudieron aprender de nosotras y nuestra forma de vivir y pensar.

Despedirnos de ellos fue muy emotivo y nos dejaron con un sentimiento de pertenencia y cariño y ganas incontrolables de volver otra vez a Armenia lo antes posible.

Quería agradecer al Colegio Mekhitarista y a todos sus directivos por la gran oportunidad que me brindaron. De no ser por ellos, no podría haber participado en este proyecto que estuvo lleno de momentos únicos.

                                                          

Patil Chorbadjian

5° año Colegio Mekhitarista

 


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“Crecer como persona, aprender nuestro idioma y tradiciones”

anny-armeniaEste año tuve la increíble y única oportunidad de participar del proyecto “Քայլ Դէպի Տուն”.

La etapa previa al viaje fue muy estresante ya que no sabíamos con certeza si el proyecto se concretaría o no debido al cambio de gobierno. Afortunadamente, las nuevas autoridades del gobierno decidieron darle continuidad al proyecto y nosotras comenzamos con las actividades previas al viaje.

Un día almorzamos con exalumnos que ya habían participado del proyecto y también hablamos con personas que tienen muy buen manejo del idioma en arevelahayerén. Todo esto fue posible gracias a las autoridades y comisión de nuestro Colegio Mekhitarista y la profesora Adriana Soubaralian que organizó todo para que nosotras podamos llegar al proyecto confiadas y preparadas.

Si bien esta fue mi segunda vez en Armenia, en esta ocasión pude ver una faceta completamente distinta del país. En mi viaje de estudios del año anterior siento que llegué a conocer turísticamente cada rincón gracias al increíble itinerario que teníamos. Sin embargo, en este viaje al vivir en una casa de familia armenia llegué a conocer cómo viven las personas armenias, como es el día a día, aprendí más de costumbres, tradiciones y muchísimas palabras en armenio y ruso…

El choque cultural fue mucho más grande de lo que había experimentado el año pasado, lógicamente porque turistear no es lo mismo que vivir en un país. 

Creo que lo más difícil para mí, fue adaptarme a escuchar y hablar todo en armenio ya que en mi casa no tengo la costumbre de hablar el idioma. Por suerte mi grupo de amigos me incentivó mucho a seguir probando, intentando y equivocarme hablando en armenio antes que comunicarme en inglés que sería mi “zona de confort”. Siento que mi armenio mejoró muchísimo y ellos me transmitieron la importancia de no sólo conservar las tradiciones y costumbres si no también el idioma, que hoy en día (el arevmdahayerén) está a punto de considerarse lengua en extinción. Así que invito a todos aquellos que no tengan la costumbre de hablar armenio en su vida cotidiana o en sus casas, a tratar de poco a poco empezar a utilizar frases y palabras, a introducirlas en la rutina para poder mantener vivo este hermoso idioma que nos une y representa a todos.

Creo que lo más enriquecedor y hermoso del proyecto es el intercambio social y cultural con los chicos de la diáspora y armenios residentes de armenia. Estoy más que agradecida con el Ministerio de la Diáspora por posibilitar la continuidad de este proyecto ya que este viaje me brindó la oportunidad de crecer como persona y aprender cosas muy valiosas de las distintas personas de diferentes partes del mundo que tuve el placer de conocer. 

 

Annaly Ouzcouchian

5° año Colegio Mekhitarista

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Arménia y Diáspora