Comunicado de la Comunidad Armenia de Uruguay ante la frustrada embestida del presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan a ese país

02 de febrero de 2018

Erdogan---Uruguay-qLas organizaciones sociales, culturales, civiles y religiosas que integramos la comunidad armenia del Uruguay, expresamos nuestra preocupación y estado de alerta ante las circunstancias que rodearon la frustrada visita del Presidente de la República de Turquía a Uruguay.

Nuestra comunidad, parte de la sociedad uruguaya y agradecida por el invalorable compromiso histórico del país con el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio, es consciente de las relaciones diplomáticas existentes entre la República de Turquía y la República Oriental del Uruguay, y del intercambio comercial creciente derivado de esas relaciones.

Sin embargo, entendemos y sostenemos que esas relaciones deben estar basadas en el respeto mutuo entre los Estados, la buena voluntad de ambas partes y el deseo sincero de obtener un provecho recíproco de ese intercambio.

Lamentablemente, la frustrada visita del presidente Erdogan demostró que el único objetivo que perseguía Turquía era valerse en beneficio propio del prestigio que ha construido Uruguay en el ámbito internacional, en momentos en que su gobierno está siendo fuertemente cuestionado. La pretensión de lograr una hegemonía étnica turca en desmedro de la existencia histórica de otros pueblos en ese territorio; su rol desestabilizador en Siria y el carácter autoritario de su gobierno intentando centralizar cada vez más poder en la figura de Erdogan han sido motivo de alarma de la comunidad internacional.

El plazo mínimo en que fue solicitada la visita por parte de los diplomáticos turcos, las exigencias desmesuradas de Erdogan de atención por parte de las máximas autoridades nacionales, y la bochornosa decisión de informar de la suspensión de una visita oficial por la prensa, son solo algunos de los elementos que prueban que Turquía actuó sin demostrar el mínimo respeto por el Uruguay y sus autoridades. Frente a esta situación, la actuación del Estado uruguayo demostró absoluta seriedad en el manejo de sus relaciones internacionales.

En contraposición a la actuación de Uruguay, la conducta del Estado de Turquía no sorprende considerando las recientes acciones contrarias al Derecho Internacional emprendidas por el gobierno que encabeza Recep Tayyip Erdogan, enmarcadas en una sistemática política de represión interna y violación a los Derechos Humanos, que incluye:

a) El encarcelamiento de activistas y parlamentarios opositores al gobierno, el cierre de medios de prensa, la persecución y las purgas de funcionarios públicos y miembros de las fuerzas de seguridad en Turquía.

b) El apoyo militar y económico a la organización terrorista autodenominada “Estado Islámico”, con la consiguiente desestabilización de Siria e Iraq y los impactantes hechos de violencia de los que la Humanidad ha sido testigo, con la complicidad del Presidente Erdogan y su familia.

c) La invasión de Siria e Irak por parte del ejército turco y el ataque a la población civil kurda dentro y fuera de fronteras. En particular, la reciente incursión en Afrín, que persigue objetivos de desestabilización regional, limpieza étnica y fortalecimiento del autodenominado “Estado Islámico”.

d) El estado de acoso permanente en el que viven las minorías étnicas en Turquía, especialmente tras la amenaza del Presidente Erdogan de deportar a decenas de miles de armenios que residen en Turquía en 2010, y del asesinato del periodista y referente de la comunidad armenia Hrant Dink en 2007, ante la pasividad cómplice de las fuerzas de seguridad turcas.

e) En lo que hace a las relaciones con la vecina República de Armenia, Turquía sostiene el bloqueo unilateral de la frontera común desde 1993 a la fecha. Ello ha obstaculizado la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos países, tan necesaria para la prosperidad de los pueblos y la estabilidad de la región.

A este contexto de violencia interna y externa promovida desde el gobierno del presidente Erdogan, deben sumarse los antecedentes de represión desproporcionada que los guardaespaldas y demás personal de seguridad del presidente Erdogan aplicaron contra manifestantes pacíficos en Washington DC y Quito, y que pretendían replicar en Montevideo.

Frente a todo lo anterior, la Comunidad Armenia del Uruguay permanecerá alerta y siempre lista para manifestar pacífica y respetuosamente su repudio a quienes promueven el negacionismo de los crímenes contra la Humanidad, la intolerancia y el odio entre los pueblos. Contamos para ello con el respaldo solidario de todo el pueblo uruguayo, y de quienes en el ejercicio de sus responsabilidades institucionales, no permitieron que la prepotencia imperial de la diplomacia turca empañara los principios históricos de independencia y defensa de los Derechos Humanos que han guiado el accionar del Estado uruguayo. 

Compartir: