Cuando Zangezur pasó a llamarse Turán

19 de junio de 2026
El mapa del sueño turco

Después de la guerra de los 44 días, la propuesta de conectar por vía terrestre a Azerbaiyán con Najicheván (un territorio histórico armenio ocupado por Azerbaiyán) a través de la provincia armenia de Syunik quedó en el centro de una creciente presión regional sobre Armenia.

Desde entonces, el proyecto recibió distintos nombres y significados. Para Azerbaiyán fue el Corredor de Zangezur. Para el gobierno armenio esa es una denominación incómoda porque se asocia a los falsos reclamos territoriales promovidos por Azerbaiyán sobre Syunik y a la narrativa del denominado "Azerbaiyán Occidental", que presenta partes de la actual República de Armenia como supuestas tierras históricamente azerbaiyanas.

Ereván comenzó a hablar de apertura de comunicaciones regionales y, después de los acuerdos de Washington de agosto de 2025, el proyecto quedó asociado a la denominada Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad (TRIPP), presentada como una oportunidad económica y una herramienta para la integración regional. Azerbaiyán, por su parte, continuó refiriéndose a la iniciativa como Corredor de Zangezur.

La controversia es más que terminológica. Tras el acuerdo de alto el fuego de noviembre de 2020, el primer ministro Nikol Pashinyan aceptó el restablecimiento de las comunicaciones entre Azerbaiyán y Najicheván a través del territorio armenio. La disputa gira desde entonces alrededor de la naturaleza de esa conexión. Mientras Ereván sostiene que debe funcionar bajo soberanía armenia y con controles fronterizos, Azerbaiyán y Turquía impulsaron durante años el llamado “Corredor de Zangezur”, una fórmula que Azerbaiyán asoció reiteradamente a la exigencia de un tránsito sin controles armenios, precisamente el punto que genera mayores objeciones.

Esta semana, el líder del Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), Devlet Bahceli, referente de la ultraderecha nacionalista turca vinculada históricamente al movimiento de los Lobos Grises y principal aliado parlamentario del presidente Recep Tayyip Erdogan, le dio una nueva definición a la conexión a través de Syunik: para él, esa misma vía es el “Corredor de Turán”.

Turán es uno de los conceptos históricos más importantes del pensamiento panturquista. Remite a la idea de una comunidad política, cultural y estratégica que uniría a los pueblos turcos desde Anatolia hasta Asia Central.

Más allá del cambio de nombre, lo importante es lo que viene después. Bahceli explicó que el corredor permitirá “conectar Anatolia con Turkestán”, fortalecer a la Organización de Estados Turcos y avanzar hacia la integración del mundo turco. También habló de un ideal de reunificación perseguido durante generaciones y de derribar las barreras que históricamente separaron a los pueblos turcos.

La importancia de la declaración radica en que Bahceli no habla de transporte ni de infraestructura. Habla de la integración del mundo turco, desde Anatolia hasta Asia Central, y de un ideal perseguido durante generaciones por el nacionalismo turco: el panturquismo. El corredor deja de aparecer como una vía de tránsito para convertirse en una herramienta de un proyecto geopolítico mucho más amplio.

Es difícil encontrar una descripción más explícita, más aún cuando el propio dirigente nacionalista definió al Corredor de Turán como “la clave estratégica del Siglo Turco”. Ya no se trata solamente de transporte o comercio. Estamos hablando de una visión estratégica turca de largo plazo. Una visión que piensa al corredor como un instrumento para conectar geografías que forman parte de un mismo proyecto político y cultural.

Desde noviembre de 2020, políticos y analistas armenios advirtieron que detrás de la discusión sobre el corredor había mucho más que transporte y comercio. Hablaban de soberanía, de seguridad regional y de una disputa por el futuro equilibrio de poder en el Cáucaso Sur.

También sostuvieron que el verdadero debate no era únicamente la existencia de una conexión entre Azerbaiyán y Najicheván, sino las condiciones bajo las cuales funcionaría, quién terminaría ejerciendo su control efectivo y qué proyecto estratégico se construiría alrededor de ella. Esas advertencias fueron siempre minimizadas por el gobierno de Pashinyan y presentadas como exageraciones o interpretaciones oportunistas.

Sin embargo, resulta difícil sostener esa objeción cuando uno de los principales referentes del nacionalismo turco explica públicamente el proyecto en términos de reunificación, integración del mundo turco y realización de un ideal soñado y perseguido durante más de un siglo.

Mientras el gobierno armenio presenta la apertura de las comunicaciones como una oportunidad económica y una vía para reducir el aislamiento regional, uno de los principales dirigentes del nacionalismo turco, tal vez su ideólogo contemporáneo, describe esa misma iniciativa como una herramienta para avanzar en la tan ansiada integración del mundo turco.

Una sola frase alcanza para revelar el verdadero proyecto político turco para la región. “El Corredor de Turán es la clave estratégica del Siglo Turco”, dijo Bahceli en forma pública. Probablemente haya sido una de las declaraciones más explícitas que se escucharon en mucho tiempo sobre el lugar que ocupa el corredor dentro de la visión panturquista de la región y sobre cómo el nacionalismo turco concibe a Armenia como un obstáculo geográfico entre Turquía y el resto del mundo turco.

Pablo Kendikian
Director de Diario ARMENIA

Compartir: