Noticias en idioma armenio

«El Ararat es nuestro»: Emotivo encuentro en Hamazkaín

En el último ciclo de charlas de Hamazkaín, el 23 de noviembre participaron Meliné Seferian y Romina Hovhannesian, dos miembros de Homenetmen filial Buenos Aires, quienes integraron la delegación de 47 personas que en agosto escaló el monte Ararat.

«Subir una montaña de 5.137 metros de altura no es una tarea fácil. Si bien no es el Everest ni el Aconcagua, es preciso hacer un entrenamiento previo antes de encarar el objetivo. Todo empezó en febrero cuando ellas tomaron la decisión de incorporarse al grupo. Cargando mochilas de 20 kilos en sus espaldas, empezaron el entrenamiento en Parque Chacabuco trepando pendientes, subiendo escalinatas y regulando respiración y pulso cardíaco para enfrentar el desafío», explicaron desde la organización.

En agosto llegaron a Ereván y la primera experiencia fue escalar el Arakadz, de 3.890 metros, en una excursión de un día. A continuación, pasaron por Georgia para ingresar en la Armenia Occidental y recorrer la región histórica de Aní, antes de encarar el desafío de alcanzar la cima del Ararat.

«El Hair Mer cantado por los caminantes resonaba entre los muros de una semi destruida iglesia de Aní, transmitiendo la emoción a los presentes. El ascenso iba a demandar cerca de dos días y medio. Un guía kurdo los orientaba, aunque sin hablar demasiado. El sendero pedregoso que los llevaba a la cumbre no amilanó el entusiasmo de los escaladores», contaron.

«Canciones armenias acompañaban al grupo que contaba con un dhol y un duduk, con los que animaban a los caminantes durante los descansos en que paraban para reponer energías reunidos en las carpas colectivas. Dormir en carpas sobre las piedras que dejan marcas en la espalda no alcanzó para frenar ese deseo inconmensurable de alcanzar la cima y ver flamear la tricolor armenia contra el cielo, pisando las nieves eternas del Ararat», continúa el relato.

Tras el descenso, que duró un día y medio, visitaron el lago Van y la isla de Ajtamar. Edgardo Kevorkian, al agradecer a las invitadas, recordó, visiblemente emocionado que alguna vez el profesor Hovannés Devedjián había dicho que la ierakúin flameará en la cumbre del Ararat. Las dos representantes de Homenetmen de Buenos Aires la hicieron flamear, junto a la bandera de Artsaj, durante el tiempo en que estuvieron en la cima. La reunión terminó con la canción “Ararat mer lern e”, de Manuel Menenguechián, rescatada de una grabación del coro del Colegio Mekhitarista de 1986. «El Ararat es nuestro», dijeron desde Hamazkaín.

Tags

Argentina
Arménia y Diáspora