El Tribunal de Apelaciones de la dictadura de Azerbaiyán confirmó el vergonzoso “juicio” falso contra los armenios de Artsaj: ahora se apelará a tribunales internacionales

El Tribunal de Apelaciones de Azerbaiyán rechazó el 6 de agosto los recursos presentados por los exlíderes políticos, militares y civiles de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) y mantuvo sin cambios el veredicto del Tribunal Militar de Bakú durante el falso "juicio" llevado adelante por la dictadura azerbaiyana, mientras la defensa busca agotar las instancias formales para acudir a tribunales internacionales.
El tribunal tomó la decisión bajo la presidencia del juez Elmar Rakhimov y dejó firme el fallo dictado el 5 de febrero de 2026 por el Tribunal Militar de Bakú.
En febrero, el Tribunal Militar de Bakú condenó a cadena perpetua o a largas penas de prisión a integrantes de la cúpula político-militar de Artsaj luego de un falso "juicio" carente de garantías básicas y sin sustento jurídico creíble.
Fueron condenados a cadena perpetua el expresidente de Artsaj Arayik Harutyunyan (2020–2023), el expresidente de la Asamblea Nacional Davit Ishkhanyan, el exministro de Asuntos Exteriores Davit Babayan, el excomandante del Ejército de Defensa Levon Mnatsakanyan y el general de división Davit Manukyan.
Los expresidentes Arkadi Ghukasyan (2007–2020) y Bako Sahakyan (1997–2007) recibieron condenas de 20 años de prisión, debido a que la legislación azerbaiyana prohíbe la cadena perpetua para personas mayores de 65 años. Otro de los acusados, Madat Babayan, fue condenado a 19 años de cárcel.
También se condenó a Garik Martirosyan (18 años), Melikset Pashayan, Davit Alaverdyan (16 años), Gurgen Stepanyan (15 años), Levon Balayan (16 años), Vasili Beglaryan (15 años) y Erik Ghazaryan (15 años).
El juicio se desarrolló sin observadores internacionales independientes y con una cobertura limitada exclusivamente a medios estatales de Azerbaiyán. Los acusados fueron secuestrados ilegalmente tras el ataque militar de septiembre de 2023 y el desplazamiento forzado de la población armenia de Artsaj, y afrontaron múltiples cargos falsos, entre ellos planificación de la guerra, tortura y reasentamientos ilegales, formulados de manera genérica y sin evaluación individual de responsabilidades.
El proceso se llevó adelante sin garantías de debido proceso: se negó el acceso a una defensa legal efectiva, no hubo supervisión judicial independiente y se aplicó, de hecho, una lógica de responsabilidad penal colectiva, prohibida por el derecho internacional humanitario.

En junio, el expresidente de la Asamblea Nacional de Artsaj, David Ishkhanyan, había señalado en un mensaje de voz enviado desde la prisión que la apelación tenía carácter formal, que los detenidos no tenían expectativas respecto de la justicia azerbaiyana y que el objetivo era allanar el camino hacia tribunales internacionales.
Tras la nueva decisión del Tribunal de Apelaciones de Bakú, Ishkhanyan volvió a enviar un mensaje desde la cárcel y afirmó que el resultado del proceso ya estaba decidido de antemano.
“La siguiente fase del juicio por la paz puede considerarse concluida. El Tribunal de Apelaciones ha iniciado sus deliberaciones, pero, como ya dijimos en el tribunal, es evidente que el veredicto se dictó hace tiempo y que no fue el tribunal quien lo emitió. El tribunal solo anunciará y publicará, mediante un comunicado, lo que ya se haya decidido”, afirmó.
Ishkhanyan denunció que durante las audiencias se interrumpieron las intervenciones de los acusados y que no se le permitió completar su discurso.
“Nuestros últimos discursos fueron muy interesantes y singulares, como ya mencioné, discursos de gran valor. Al igual que en el Tribunal de Primera Instancia, en este caso, tanto los representantes de la fiscalía como el juez interfirieron injustificadamente, interrumpiendo los discursos. No me permitieron exponer mi discurso por completo”, sostuvo.
“Sin embargo, esto no representa un problema. Todos comprendemos que se trata de un juicio político, y declaramos con toda claridad que un juicio político no puede ser de otra manera”, agregó.
El exdirigente de Artsaj también citó una intervención de uno de los abogados defensores, quien advirtió al tribunal sobre la dimensión histórica del proceso.
“La valoración más contundente de este juicio la pronunció probablemente uno de los abogados defensores, quien advirtió ante el Tribunal de Primera Instancia que en el futuro se avergonzarían ante sus generaciones”, señaló Ishkhanyan.
“En esta ocasión, dirigió un mensaje muy especial al tribunal, instándolos a no profanar la corte, pues con este juicio ya habían mancillado sus victorias”, agregó.
Ishkhanyan sostuvo que, pese al fallo, los acusados lograron responder a las imputaciones presentadas por Azerbaiyán.
“Como mencioné en mi discurso anterior, en el Tribunal de Primera Instancia, de hecho, política y moralmente, la fiscalía y el tribunal, que son quienes toman las decisiones en este caso, no ganaron. Fuimos nosotros, los acusados, quienes ganamos, por así decirlo”, afirmó.
“Hemos refutado enérgicamente los argumentos y las falsas afirmaciones relacionadas con el pasado, el presente, las cuestiones del honor de nuestro pueblo, las justificaciones fabricadas, las conductas que atentan contra el orgullo nacional y la historia falsificada”, sostuvo.
El expresidente del Parlamento de Artsaj denunció además que el proceso se desarrolló bajo una lógica de fuerza y no de legalidad.
“Es tal la situación que cabe decir que se trata de un campo de batalla donde impera la ley del más fuerte; es decir, donde no existe la fuerza de la ley. Los jueces y el tribunal procesal se rigen por el principio de ‘Nosotros decidimos’, y hacen lo que les da la gana”, señaló.
Ishkhanyan afirmó que el objetivo central de la defensa es cumplir con los procedimientos necesarios para llevar el caso ante instancias internacionales.
“Pero, como ya hemos mencionado, esto es secundario para nosotros, y estamos cumpliendo con todos los trámites legales para llegar al tribunal internacional. Por lo tanto, podemos considerar este juicio como un fracaso para la fiscalía”, declaró.
También criticó la cobertura mediática del proceso y cuestionó la ausencia de periodistas internacionales en las audiencias de Bakú.
“Como siempre, las noticias se presentan de forma parcial, manipulada y poco realista”, afirmó. “El 17 de julio presenté una moción ante el tribunal solicitando a la fiscalía que retirara la demanda, teniendo en cuenta la situación actual, y que desestimara la causa penal, para poner fin al proceso. La moción fue rechazada de inmediato”, informó.
Ishkhanyan agregó que el 31 de julio, durante la última sesión, volvió a plantear una salida judicial al proceso.
“El 31 de julio, durante nuestra última sesión, en mis observaciones finales, me dirigí al juez y le propuse que presentara una moción con el contenido de la mía, haciendo uso de sus facultades, y que el tribunal, si fuera necesario, consultara con quienes toman las decisiones, teniendo en cuenta la delicada situación política entre los dos países, los dos pueblos, el papel de los actores políticos extranjeros y, como inversión en el futuro, que se pusiera fin a esta causa penal y se desestimara el caso”, señaló.
El exdirigente armenio remarcó finalmente que durante los casi dos años de proceso la defensa no recibió documentos centrales del expediente.
“Debo reiterar que durante estos dos juicios, que duraron casi dos años, la defensa nunca recibió ni la acusación formal, ni el auto de procesamiento, ni el veredicto del Tribunal de Primera Instancia”, afirmó.
“Cuídense. Ya daremos nuestra opinión”, concluyó.